Museología desde el Cono Sur. Entrevista con Florencia Puebla

WhatsApp Image 2018-12-14 at 11.15.47 PMFlorencia Puebla es Maestra en Museología (ENCRYM-Ciudad de México) y Maestra en Arqueología y curaduría en Museos (ENAH-Ciudad de México). Profesora de Historia y Licenciada en Arqueología (UNCuyo, Mendoza, Argentina). Desde el 2007, realiza investigaciones museológicas en Argentina, México y Perú, focalizando en la problemática de los colectivos sociales en su relación con el patrimonio. Actualmente se encuentra finalizando estudios de doctorado (ENAH-México), con un proyecto de curaduría etnográfica y musealización socio-territorial en el poblado de Vilcas Huamán (Ayacucho-Perú). En el último tiempo, tras aburrirse de los ambientes académicos, se encuentra experimentando en la curaduría creativa, y realizando diversos talleres y proyectos museales independientes.


Conocí a Florencia como alumna en el Posgrado en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía -INAH, en la Ciudad de México. Siempre me pareció una persona inquisitiva y con muy buenas propuestas, así como argumentos para defenderlas. Además de esta coincidencia académica, compartimos el interés por los públicos, y el tener como primera formación la de arqueólogas. Le propuse participar en esta entrevista contándonos su experiencia con su particular punto de vista: una mirada a la museología latinoamericana desde las diversas latitudes en las que ha transitado.

Tu primera formación es de arqueóloga ¿Por qué estudiar museología? 

En el año 2007 tuve la oportunidad de trabajar en un museo arqueológico (Salvador Canals Frau) haciendo análisis y conservación de material que había en bodega. Muy arqueológico era mi trabajo allí, además de que el museo tenía un fuerte perfil académico. En esa época, también trabajaba en un laboratorio de arqueología, donde hacíamos investigaciones sobre el pasado de mi ciudad natal (Mendoza, Argentina). Es decir, estaba muy metida en el ámbito arqueológico, y me sentía cómoda allí. No obstante, en este museo comencé a realizar otros trabajos, que me llevaron a descubrir un mundo nuevo para mí, el de la museología. Por esos años, junto a otras compañeras tomamos varios cursos de museos, y me gustó mucho. Fue una época donde aprendí muchísimo; y desde ese momento la museología se me volvió una pasión. Con el tiempo me fui metiendo cada vez más, entré a trabajar en otro museo más grande y con otro perfil (el MAF), hasta que llegué a la Maestría en Museología de la ENCRYM, y ahí cambié completamente de “gremio”, digamos. Curiosamente en el presente me defino como museóloga, aunque nunca dejé la arqueología del todo.

Creo que mi interés radica en que los museos son espacios que plantean temáticas mucho más diversas, dinámicas y flexibles que la arqueología. Por suerte, la museología se mantiene alejada de la solemnidad académica que caracteriza a las disciplinas científicas, entonces te permite trabajar, explorar y crear desde múltiples perspectivas. Y eso me encanta.

¿Por qué en México?

En este museo de arqueología que mencioné, conocí a Laura Piazze, que es la museóloga a cargo. Una persona que fue totalmente estimulante e inspiradora para mí. Ella había vivido en México porque estudió la maestría en museología de la ENCRYM, y siempre hablábamos de esa experiencia. Por ella conocí y pude observar por primera vez un huipil, ¡imagínate! Todo en ella me llamaba la atención, además de que es una gran profesional e interesante persona, a la que quiero y admiro mucho. Entonces, cuando termino la carrera de arqueología, decidí que iba a hacer la maestría que ella hizo en CDMX. Vine en el año 2012 y aún no me voy ¡este país me tiene atrapada! A México llegué por tierra, tras un largo viaje que hicimos con mi novio por América Latina, y que con el tiempo resultó ser junto con la mexicana, una experiencia totalmente estimulante para mi profesión.

Desde tu punto de vista ¿Existen balances / desbalances entre los museólogos (as) en Latinoamérica? ¿Cómo es esto?

Creo que es una pregunta difícil de contestar, ya que cada quién lo vive y siente de maneras distintas en los museos donde trabaja, o siguiendo las experiencias que ha tenido. Es real que en proporciones generales, somos más mujeres las que estudiamos museología y que trabajamos en museos, pero curiosamente esta mayoría, así como la discusión que estamos llevando sobre el género, aún no se ve del todo inmersa en las exposiciones, curadurías y estrategias museales. Repetimos esquemas, porque hemos aprendido un modo de ver y hacer las cosas, que es propiamente masculino. Es decir, somos mayoría las mujeres las que estudiamos y trabajamos en este ambiente, pero aún no hemos logrado aportarle una impronta desde nuestra forma de ser, observar y sentir.

Creo que incorporar la visión femenina, va mucho más allá de incluir un maniquí de mujer cuando se expone la evolución del ser humano (muchos ponen el maniquí, pero continúan hablando de la evolución del “hombre”, por ejemplo); o incorporar en las cédulas el “todos y todas”. Estos, aunque son grandes detalles, es sólo el principio, y no significa que las mujeres se encuentren del todo incluidas. Creo que es un proceso que lleva tiempo, y hay museos que lo están comenzando a realizar, por suerte. No obstante, cuando hablamos de igualdad, muchas veces las mujeres pensamos que es adoptar modalidades masculinas, y no valorar las formas de ser que son propias de nosotras. Es decir, no revalorizamos nuestras miradas, puntos de vistas y modalidades que tenemos a la hora de vivir. Esta es mi idea, y podrían estar en total desacuerdo. Por ejemplo, es curioso observar que las exposiciones no otorgan un papel preponderante al trabajo doméstico, que generalmente fue y es femenino. Siempre estuvo marginado y menospreciado, en desmedro de la “vida pública” o ciertos asuntos o temáticas que son consideradas más interesantes, como la política, la economía, etc. Allí, la participación masculina es más fuerte, y para paliar este vacío, se recurre a incorporar a la mujer en estos espacios. Esto es algo real y positivo, pero ¿qué pasa con la cantidad de mujeres que no lograron ni logran insertarse en estos terrenos? ¿Las continuamos marginamos? Lo mencionado, es algo que me está haciendo pensar mucho en este momento.

Actualmente estoy trabajando en un pueblo de la sierra de Ayacucho, Perú, que se llama Vilcas Huamán. En este lugar, que por cierto es hermoso, a simple vista la presencia de la mujer en el espacio y temas de índole “públicos” por así decirlo, no es tan fuerte; no obstante hay un mundo doméstico, íntimo y familiar donde ellas son el pilar. Llevado esto al museo, lxs museólogxs cuando ideamos las exposiciones, nos cuesta mucho salirnos de los ejes más tradicionales: como políticos, económicos, sociales y culturales; sin considerar que en el hogar también suceden grandes cosas. Lo que menciono, podría relacionarse con el tema del chisme, por ejemplo; o las pláticas distendidas donde comentamos cómo estamos, qué hacemos y cómo nos sentimos. Son temáticas muy menospreciadas, por lo que nos cuesta mucho darle el lugar que se merecen. Sin embargo, forman parte de nuestras vidas, además de que engloban otras dinámicas sociales que son importantes para mantener los lazos afectivos, ponernos al día, cuidarnos entre lxs nuestrxs y compartir momentos de intimidad. Es la sociabilización más básica, donde por ejemplo, las mujeres nos sentimos más cómodas de expresar cómo comprendemos la vida y las relaciones humanas. Hablo de esto, sin caer en la malicia con la que se ha caracterizado y estigmatizado a estas charlas, donde supuestamente prima la competencia y el prejuicio, por mencionar algunos adjetivos con los que se ha juzgado al chisme. Como es un espacio donde el pensamiento femenino emerge, se lo trata con mucho desdén. Bueno, ¿a qué voy con todo esto? a que en los museos por más que involucremos a las mujeres, y en las cédulas les hablemos a ellas, (salvo algunos casos) seguimos representamos la realidad desde lógicas masculinas.

Me comentaste hace poco de un ejercicio museológico que realizaste en varios países de Latinoamérica, respecto a colectivos y personas que luchan por la igualdad y expresión de género. Cuéntanos de esa experiencia

Fue un ejercicio pequeñito pero hermoso, aprendí muchísimo y me dejaron muy buenas reflexiones. Me propuse dialogar con diversos colectivos y personas de Lima, Buenos Aires, Quito, Santiago de Chile y Montevideo. Participaron muchas personas y grupos, como el Colectivo Pacha Queer de Ecuador, Gabriela Mansilla de Argentina y Collette de Uruguay. Cada caso personal de activismo y lucha me hizo reflexionar sobre cómo exponemos los cuerpos humanos, por ejemplo, o el tema de los genitales, y su excesiva importancia social. También me hizo pensar mucho sobre cómo representamos musealmente temáticas como el cuerpo humano, la sexualidad y el placer, temas que continúan tabúes en el presente (y más el placer femenino). Cuando los museos deciden hacerlo se le otorgar una distancia social y temporal, con el fin de no generar polémica. Es decir: hablamos de la sexualidad de las culturas pasadas, pero no nos atrevemos a plantear puentes empáticos y de conexión con las prácticas sexuales de nuestras sociedades actuales. También el tema de la diversidad necesita ser analizado con mayor profundidad, entramos a los museos, y parece que no existen personas diversas. Los museos consideran que sólo basta con agregar una rampa de acceso y sistema braile, que no está mal, pero queda en la superficie si el discurso curatorial no resulta integrador. Las exposiciones no muestran a personas discapacitadas, gordas, trans, o que tienen acondroplasia, por mencionar algunos ejemplos. Como es un tema delicado para abordar, preferimos directamente no hacerlo, aunque hay casos y trabajos extraordinarios de museos que lo trabajan con la seriedad y respeto que se merece. Con esto, incito a que lo hagamos, seguramente nos equivocaremos, pero no dejemos de intentar y buscar las formas de proponer nuevas modalidades de exponer lo heterogéneo de las sociedades.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de igualdad de género en los museos?

Creo que de lo que te comentaba, de darle lugar a la diversidad, de evitar los estereotipos y los clichés, de representar los cuerpos como son realmente, de exponer a personas de la tercera edad, o niñxs, sus sentimientos, pesares, necesidades y satisfacciones; de exponer cómo nos sentimos, qué nos da placer (que va mucho más allá de lo sexual), qué cosas nos producen ilusiones, alegrías, miedos y desesperanza. Es decir un museo más humano, más empático y diverso, que se aleje de la tolerancia. Un museo que esquive las representaciones de las personas blancas, heterosexuales y jóvenes, para indagar en otras formas de vivir.

Crees que la falta de balance de género que hoy observamos y criticamos en los museos ¿Es percibida por los visitantes regulares? ¿Qué hacer?

Creo que las sociedades se encuentran discutiendo muchas cosas que el museo aún ni siquiera concibe como posibles temas a exponer. Y la gente no nos exige a los museólogxs, porque sabe que este es un espacio conservador y de legitimación de lo que “debe ser”. Entonces, muchas veces nos quedamos en esa comodidad, no digo que es fácil y que depende todo de lxs curadores o lxs museólogxs, tengo en cuenta que existen políticas expositivas que muchas veces atan y restringen nuestro trabajo. No obstante, he conocido experiencias museales que deciden ir más allá, correr el límite; y la gente se entusiasma y lo valora mucho. Creo que nos tenemos que animar a realizar otras cosas, experimentar más, sin miedo a la crítica y despegarnos de la idea que tenemos de museo, que en el presente queda un poco obsoleta. Y con esto no hablo de invertir grandes cantidades de dinero, o agregar tecnología y otras estrategias contemporáneas, sino de considerar nuevas formas de musealidad e incorporar temáticas novedosas. Para esto, sólo se necesita creatividad; ese es el cambio que necesitamos. En estos tiempos posmodernos, la museología se tiene que reinventar, no nos queda otra.

 

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Publicaciones sobre museos en México en otros idiomas

Inicié la conformación de una lista de las publicaciones mexicanas sobre museos con la inquietud de concentrar una recopilación que mostrara el estado del arte de nuestr producción editorial al respecto. El criterio fue que se tratara de libros, impresos o digitales, publicados en México. La lista se ha ido incrementando, la ventaja de un medio como éste es que se pueden editar las entradas y agregar más títulos a medida que se van conociendo o publicando.

Mencioné que, en caso de ser necesario, abriría una recopilación separada sobre las publicaciones que abordan asuntos de los museos o la museología mexicana en otras lenguas, como pueden ser el inglés o el portugués.

El día llegó. Espero que estan nueva lista también se incremente con nuevos títulos. Si tienes alguna referencia que aportar, no dudes en enviármela y con gusto la agregaré.

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  1. Achim, M. (2017). From idols to antiquity: forging the National Museum of Mexico. Lincoln, NE: University of Nebraska Press. [Aportación de Cintia Veláquez Marroni]
  2. Davidson Lee y Leticia Pérez Castellanos (2019). Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum. Vernon Press. Disponible para compra aquí 
  3. Garrigan, S. E. (2012). Collecting Mexico: Museums, Monuments, and the Creation of National Identity. University of Minnesota Press.
  4. Vasconcellos, Camilo de Mello (2007). Imagens da Revolução Mexicana. O Museu Nacional de História do Mexico. 1940-1982. São Paulo: Alameda, 2007

Cómo escribir un libro. A cuatro manos, a kilómetros de distancia

Hoy por la tarde presentaremos el libro Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum (Vernon Press, 2019). Este libro es el resultado de la investigación conjunta realizada entre el Posgrado de Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía – INAH y el Programa de Museos y Patrimonio de la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda.2018-10-10 09.04.36

Durante cuatro años, junto con mi colega Lee Davidson, trabajé a la distancia en este proyecto de investigación binacional, para analizar el intercambio expositivo entre México y Nueva Zelanda a través de dos casos de estudio: las exposiciones temporales E tu Ake. Orgullo Maorí y Aztecas. Conquista y Gloria.

El estudio, de corte cualitativo se basó en el análisis de ciento treinta y dos entrevistas realizadas con visitantes a las exposiciones y personal involucrado en su desarrollo en las distintas sedes y con las instancias organizadoras. Hemos hablado de sus resultados en diversos foros académicos, pero hoy presentamos lo que consideramos nuestro mayor reto, y también, nuestra mayor satisfacción: un libro.

¿Cómo surgió la idea?, ¿cómo lo hicimos? A medida que avanzamos en la investigación nos percatamos de que tenemos aportaciones originales al campo de los estudios de museos, al análisis de las exposiciones internacionales y a su relación con la diplomacia cultural; identificamos un fenómeno muy particular: el de las exposiciones que viajan y se transforman a medida que lo hacen, a la vez que van adquiriendo/produciendo nuevas capas de significados entre todos los interlocutores involucrados. También ponderamos que la difusión de nuestros resultados quedaría corta si sólo los publicábamos en artículos aislados. Así que…

En junio de 2016 presentamos en Montreal, Canadá, el panel Reflexionando sobre la zona de contacto móvil: diplomacia cultural, exposiciones itinerantes y experiencias interculturales con el patrimonio, en la conferencia bi anual de la Association of Critical Heritage Studies. Quedamos muy satisfechas porque por fin vimos integrados todos los resultados, además de tener un diálogo con colegas que participaron con Lee Davidson en un proyecto anterior similiar. Así, en nuestras conversaciones post conferencia surgió la idea: podemos escribir un libro al respecto. El reto era encontrar una casa editora interesada, teníamos algunas ideas y planes. Entonces…

Sorpresivamente, la casa Vernon Press nos contactó a nosotras. Supieron de la investigación en el congreso en Montreal y nos solicitaron una propuesta. Entregamos un resumen, un índice tentativo y los respectivos currículums. Poco tiempo después tuvimos la respuesta: ¡Les interesó y podíamos escribir el borrador! El tiempo: un año. ¿La forma de hacerlo? No la conocíamos.

Nuestro libro trata, entre otros asuntos clave, del reto que significa para los profesionales de museos trabajar conjuntamente cuando provienen de distintos contextos políticos, culturales e institucionales, durante periodos prolongados de tiempo y a la distancia. Pero…, ¡esperen un momento! Justo esto habíamos hecho Lee y yo con nuestra propia investigación.

Lee es profesora titular en el programa de Museos y Patrimonio en la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda. Ahí imparte clases sobre estudios de públicos, pero sus intereses además han cubierto temas sobre el turismo, el uso del tiempo libre y los museos. En sus tiempos libres le gusta caminar (¡Mucho!), toma mucho café, habla francés, no habla español y ha visitado México en varias ocasiones.

Por mi parte, soy profesora en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la Ciudad de México. También doy clases sobre estudios de públicos, mis intereses además cubren el análisis de la política cultural, la historia de las exposiciones internacionales y los museos de forma amplia. En mis tiempos libres me gusta andar en bici, leer y escribir en redes sociales acerca de mis temas. Me defiendo en el inglés, estoy aprendiendo portugués y tuve la oportunidad de visitar Nueva Zelanda en dos ocasiones.

Cosmopolitan para ENCRyM

¿Cómo trabajamos juntas para escribir el libro?

La lengua común fue el inglés, esto supuso un esfuerzo extra para ambas. En mi caso debía expresarme por escrito adecuadamente, no sólo en cuanto a la ortografía y el uso de las palabas sino también en el estilo. Para Lee el esfuerzo consistió en leer mis entregas, corregirlas y unificarlas con las suyas. Recibí mucha ayuda de Paul, mi compañero de vida, de Ana Carolina Abad, amiga del alma, porras de otras tantas amistades y familiares, de Google translate y de Grammarly (sí lo recomiendo).

En un inicio pensamos que la estrategia adecuada era escribir cada quien un capítulo, y luego leernos mutuamente y enriquecerlo. Resultó que este método nos dejaba con “fotos” incompletas,  aunque cada una dominaba de algún modo los datos y la hallazgos de ciertas partes, la otra tenía información complementaria. Tuvimos que dar un voto de confianza a las nuevas teconologías, nos embarcamos en un trabajo simultáneo sobre los capítulos en una carpeta compartida de Dropbox.

A partir de entonces no es fácil decir quién escribió qué. Si bien, cada una tomó secciones específicas a su cargo, éstas se enriquecieron con los comentarios y adiciones de la otra. Durante el año que duró este proceso tuvimos reuniones virtuales en Skype aproximadamente cada quince días, hablábamos de los avances, de los faltantes y asignábamos tareas. Vertíamos en Evernote las notas que tomábamos de la reunión alternadamente.

Las notificaciones de actualización que despliega Dropbox: “Lee ha actualizado tal archivo” o a la inversa, nos tenían al tanto mutuamente de que allá, al otro lado del mundo, con diecinueve horas de diferencia alguien estaba avanzando. Personalmente fue de mucha ayuda adherirme a la cuenta @ShutUp&WriteTuesdays en Twitter que anima a personas de distintos países a dedicar al menos una hora completa de escritura semanal, sin distracciones, sin redes sociales, etc., en un trabajo colectivo. Es bueno no sentirse sola.

Nuestra carpeta compartida contenía subcarpetas tituladas: ideas, planes, notas, imágenes y másters (archivos finales). Dentro de cada una, un archivo word para cada capítulo. Con el paso del tiempo estas carpetas fueron reuniendo el contenido necesario, y al paso del tiempo, tuvimos un borrador completo. Claro, hubo que hacer adecuaciones, reacomodar ideas, regresar a los datos, leer mucho.

Lee visitó México nuevamente en julio de 2017, ya contábamos con avances sustantivos de la mayoría de los capítulos. Después de una sesión intensiva en “la torre del castillo”, como suele decirle Lee al alojamiento para profesores invitados en la ENCRyM , tuvimos un índice de contenidos refinado, una revisión exhaustiva de las ideas principales de cada capítulo y las conclusiones listas para la recta final.

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Fue en esa sesión intensiva cuando nos vino a la mente la idea de usar la imagen del caleidoscopio como una métafora para abordar el carácter siempre cambiante de las exposiciones internacionales. No de cualquier caleidoscópico, sino de uno policéntrico, el cual tiene tres o cuatro reflectores (espejos), así como un conjunto de objetos móviles. ¿Quién no ha mirado a través de uno? Con cada movimiento la imágen se modifica, y se nos ofrecen, dadas las condiciones adecuadas, bellas imágenes organizadas en múltiples centros.

Es muy interesante encontrar que, el mismo tipo de competencias y cualidades que los profesionales de museos a quienes entrevistamos destacaron como importantes, son las que nosotras tuvimos que desarrollar y aplicar. Se trata de habilidades para el diálogo intercultural, para contar con actitudes cosmopolitas en un mundo como el nuestro, en el que la interacción de distintas personas en espacios y tiempos diferentes confluyen en proyectos co creados.

Nostras requerimos, y aplicamos la paciencia, mente y actitud abiertas, disposición a incorporar las perspectivas de la otra, ser respetuosas y receptivas. No niego que hubo momentos de tensión, pero se resolvieron gratamente. También tuvimos que ser constantes y metódicas. Lograr finalizar el libro fue un compromiso personal y muto, así como uno de los mayores retos que he enfrentado. Y aquí estamos, a punto de presentarlo.

Gracias Lee, por el compañerismo, tu apoyo, el intercambio de ideas, nuestra amistad, el proyecto que tenemos juntas y nuestras colaboraciones por venir. Lo volvería a hacer.


Pueden adquirir el libro en Amazon o directamente en la página de Vernon Press aquí. Si lo leen, nos interesa mucho conocer sus opiniones.

 

 

Mi experiencia en el I Encuentro de educadorxs de museos en México

Los días 15 y el 16 de octubre de 2018, se llevó a cabo el I Encuentro de Educadorxs de Museos en México. Nos dimos cita en el Museo Franz Mayer, en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y en otros recintos del Centro Histórico que también colaboraron.

Antes de que la experiencia se diluya -entre otras que pasaron y otras por venir-, hago una breve reseña de este primer encuentro. Los detalles del evento se pueden consultar en Educadorxs.org

Mi balance

  1. La convocatoria me pareció muy plural. Los colaboradores participantes de las distintas mesas y actividades procedían de variadas instituciones, de muchos estados del país, con edades y perfiles profesionales diversos, y con experiencias muy ricas que compartir.
  2. El encuentro tuvo diversos formatos que lo dinamizaron: conversaciones con profesionales, exposición de carteles, reflexiones grupales, visitas tras bambalinas a las actividades educativas de los museos participantes, presentación editorial, diálogos “movilizados” y talleres.
  3. Tuvo un concepto muy claro guiado por su título: “Donde el corazón late más fuerte” Así, los formatos ya mencionados, se titularon: Círculo clínico, circulación, cardiograma, latidos, cardio, arterias y cardiograma.
  4. Un gran acierto: el balance entre profesionales pioneros, muchos emergentes, y otros con una trayectoria consolidada, representantes de varias instituciones y del sector independiente.
  5. Aplausos para la publicación que antecede y acompaña el evento, con las reflexiones de veintiocho personas que aportaron sus ideas sobre el desarrollo y situación actual de la educación de museos en México.  Al titularse “Donde el corazón late más fuerte. Educadorxs de museos en México I”, promete un tomo II.
  6. Genial encontrarme con tantos amigos y colegas, además de conocer a nuevas personas. Una de las sugerencias en el evento fue crear un directorio. Apoyo esta idea.
  7. Me sigue faltando la comunicación en redes sociales de mayor impacto. Sugerencia: en el programa del evento, agregar las cuentas de personas e instituciones para poder arrobarlas, así como la etiqueta o hashtag del encuentro. Las cuentas institucionales de los museos participantes prácticamente no difundieron lo que estaba pasando. A favor: el evento tiene página de facebook en la que colegas han comenzado a compartir su experiencia.

Momentos clave como fueron documentados en Twitter.

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Me encantó formar parte de este Encuentro. Felicito a lxs organizadorxs y espero nos compartan su balance y los resultados de las diversas actividades colaborativas que realizamos.

 

 

Cosmopolitan Ambassadors… un libro sobre exposiciones internacionales, colaboraciones y diplomacia cultural

Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum. Lee Davidson y Leticia Pérez Castellanos, Vernon Press.

CosmoAmb¿Cómo trabajan los museos en el ámbito internacional por medio de las exposiciones?

¿Qué motiva este trabajo? ¿Cuáles son los beneficios y retos? ¿Qué factores contribuyen al éxito? ¿Qué impacto tiene este trabajo en los públicos y otros agentes interesados? ¿Qué aportaciones están haciendo a la diplomacia cultural, al entendimiento y al diálogo intercultural? El libro Cosmopolitan Ambassadors considera el estado del conocimiento actual sobre las exposiciones internacionales y propone un marco analítico interdisciplinario que incluye a los estudios de museos, de públicos, la diplomacia cultural, así como los estudios interculturales y sobre cosmopolitanismo. A partir de este marco analítico, presenta un estudio empírico a detalle acerca de un intercambio expositivo con duración de casi una década, desde su concepción inicial hasta su término, el cual incluyó la presentación de dos exposiciones en cinco países y tres continentes, conectando a seis instituciones culturales de alto perfil.

La detallada comparación, tanto de la producción cultural de las exposiciones internacionales, a través de las colaboraciones, como de los actos interpretativos de creación de significados de los visitantes, revela las complejidades, retos, tensiones y recompensas de las exposiciones internacionales y su intersección con la diplomacia cultural. Los temas clave incluyen: la situación real de las colaboraciones internacionales, sus propósitos, procesos y retos; las políticas de la representación (y autorrepresentación) cultural y de la museología indígena, las implicaciones para el diseño de las exposiciones, la interpretación y su mercadotecnia; las competencias interculturales y las prácticas en los museos, la recepción en los públicos y la creación de sentidos, la diplomacia cultural en la práctica y las percepciones sobre su valor.

Este análisis teórico con base empírica, el primero en su tipo, provee las bases para un nuevo modelo de museos policéntricos: espacios con potencial para producir una visión caleidoscópica de centros múltiples y para ayudar a disolver los límites culturales, promoviendo el diálogo, la negociación y la búsqueda de la comprensión entre culturas. Cosmopolitan Ambassadors también ofrece orientación para las tareas cotidianas en los museos, incluyendo recomendaciones para colaboraciones exitosas a nivel internacional, el desarrollo de exposiciones y la maximización del potencial de la diplomacia cultural.

Mayo, mes de los museos

Dedicado a mis colegas que arduamente trabajan todos los días en el apasionante mundo de los museos.

Anualmente, cada 18 de mayo tiene lugar la celebración del Día Internacional de los Museos (#DIM), promovido por el Consejo Internacional de Museos (ICOM). Con este motivo, miles de museos en el mundo promueven actividades que incentivan su difusión, potencian su misión y quizá, también, atraen a nuevos públicos.

En México, y en especial en la Ciudad de México, hubo una propuesta -aceptada por la Secretaría de Cultura- de denominar a todo el mes de mayo como mes de los museos. Sí, ¡todo el mes! Así que las actividades se extendieron desde antes, durante y más allá del día 18. En un afán por documentar estos momentos, les dejo algunas instantáneas de lo que sucedió.

En la escena mexicana

  • NodoCultura dedicó un capítulo de Lunes de Museos al #DIM. Abordaron el concepto de hiperconectividad desde una mirada crítica.
  • El ICOM México, organizó el Simposio “Museos Hiperconectados, enfoques nuevos, nuevos públicos”, que tuvo lugar en el Museo de Memoria y Tolerancia. Contó con transmisión en vivo, a través de su página de Facebook.
  • El Gobierno de la Ciudad de México, en colaboración con el Museo Interactivo de Economía (MIDE) y la revista Time Out México, impulsaron el nombramiento de todo el mes de mayo como mes de los museos. Para ello lanzaron el micrositio http://diadelosmuseos.com/ e impulsaron uno de los lemas más atractivos para traducir aquello de la “hiperconectividad”: museos en conexión contigo.
  • Precisamente, durante la firma del acuerdo para instituir mayo como Mes de los Museos en la Ciudad de México, se otorgó un reconocimiento a la trayectoria de los museos con 50 años de antigüedad o más.
  • Por su cuenta, la Secretaría de Cultura a nivel federal lanzó el sitio Museos de México, como “un proyecto estratégico de la Agenda Digital de Cultura, que tiene como objetivo poner a disposición del público el patrimonio cultural digitalizado de siete museos paradigmáticos de México”. Por el momento concentra información de ocho museos nacionales: Museo Nacional de Antropología, Museo Nacional de Arte, Museo Nacional de Historia, Museo Nacional del Virreinato, Museo Nacional de la Espampa, Museo Nacional de San Carlos, Museo de Arte Moderno y Museo Nacional de Culturas Populares.
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    Vista del Cerro de la Silla desde 3 museos en Monterrey, Nuevo Léon.

    Personalmente tuve el placer de visitar el Museo de Historia Mexicana, en Monterrey. Como parte de las actividades del #DIM, presenté la charla: Abrir los museos al público ¡Pero de verdad! En ella puse a prueba un lugar común: ¿lo museos son lugares abiertos al público en un sentido amplio? Tuvo transmisión en vivo y quedó grabada para la posteridad aquí.

En la recta hacia las elecciones presidenciales:

  • El Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu), nacido en la UAM-Xochimilco, organizó el debate titulado “Diálogo por la reforma cultural”, entre los representantes de cultura de los candidatos presidenciales. La sesión se puede consultar aquí.
  • Desde la trinchera por contar con mejores condiciones laborales, los trabajadores de la cultura contratados por honorarios y bajo el modelo de capítulo 3000, de los institutos INAH e INBA, dieron una lucha continua. Con protestas en eventos y a través de las redes sociales, mediante las etiquetas #YaPágameINAH #YaPágameINBA #Capítulo3000, expresaron las precarias condiciones en las que  trabajan. Las ofertas de mejorar los salarios y las condiciones laborales como promesas de campaña no se hicieron esperar entre los representantes de cultura de cada uno de los candidatos a la presidencia.

En la escena internacional, compartiendo y estrechando lazos entre distintos contextos:

  • Asimétrica, una red de profesionales basada en España, publicó un número especial de su Revista Conectando Audiencias, dedicado a Latinoamérica, y lo alineó a la celebración del Día Internacional de los Museos para su lanzamiento.
  • Desde NodoCultura nos ofrecieron la métrica para la transformación institucional en los museos, desarrollada por la organización El Museo Empático Nayeli Zepeda nos cuenta que: “Esta herramienta apunta a acciones concretas de crecimiento en términos de diversidad, equidad, accesibilidad e inclusión. La versión en español fue traducida por Nayeli Zepeda y editada por Daniela Ekdesman Levi.
  • Por mi parte, con la autorización de Beverly Serrell, traduje la hoja de trabajo del Marco de los Jueces de Excelencia, una herramienta para valorar las exposiciones desde una perspectiva centrada en los visitantes, disponible en El Diván.

En un ambiente más relajado entre colegas:

  • El Comité de Educación y Acción Cultural del ICOM México, organizó el encuentro Retro en el Papalote, Museo del Niño. No tuve el placer de asistir, por ello pedí Lolita Nájera Contreras escribir una breve reseña para El Diván:
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Foto cortesía de Israel Garfías

“El patio donde los escolares que visitan el Papalote Museo del Niño toman un “lunch” fue el espacio idóneo para que concurrieran estudiantes, educadores, gestores culturales e interesadas en el ámbito de museos. En varias mesas se colocaron una o dos personas que expusieron los objetivos, experiencias y aprendizajes de distintas estrategias.

 

Por ejemplo, el Simposio Ocio y Museos de la SHCP, el Grupo de Investigación Museos y Gestión Cultural de la UACM, la Camarilla de Experiencias Educativas del INAH, la RedMx de Pedagogías Empáticas. Incluso, el personal del Papalote contó acerca de su participación en el encuentro de Museo Reimaginado en Colombia. Transcurridos diez minutos sonaba un ritmo distinto cada vez para indicar a todos que podían cambiar de lugar. De esta manera, el diálogo entre colegas fue ameno y dinámico como en un buffette de ideas que, por cierto, también estuvo acompañando por bocadillos y galletas.

Como cierre se pidió a los asistentes que escribieran en un post-it qué temas les preocupan como primer paso para crear una agenda en común. Otros externaron alguna opinión o reflexión por medio del micrófono. Dado que son pocas la ocasiones en que los profesionales de museos disfrutan de estos espacios, la jornada concluyó entre los interactivos, dinámicas y el domo digital en el Jueves para adultos”.

Uf, me cansé y eso que no abarqué todo. Les dejo dos preguntas para reflexionar:

¿Cómo documentar y/o evaluar estos eventos y actividades?

¿Cuáles son las repercusiones de las actividades del Día Internacional de los Museos? Más allá de nuestra propia comunidad de profesionales y enamorados de los museos

 

¿Exposiciones de excelencia? Cómo valorarlas.

Una parte importante del trabajo de los museos se dedica a concebir, planear, diseñar y realizar exposiciones, ya sea para las llamadas muestras permanentes o para propuestas temporales, para exhibir en sus propios espacios o para itinerar en otras instituciones.

A las exposiciones se dedican grandes presupuestos y mucho trabajo. La finalidad: poner en juego objetos, ideas y experiencias para ofrecer propuestas a las miles de personas que acuden a visitarlas. Pero, ¿cómo valorar la calidad de las exposiciones? ¿Cómo saber si una exposición es mala, regular, buena o excelente? En esta entrega de El Diván abordaré un método propuesto por la especialista estadounidense Beverly Serrell.

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Beverly Serrell en el evento Museo Participativo, Papelote, Noviembre 2016

Beverly Serrell ha trabajado en el área de museos desde 1979 como consultora, conferencista y autora de publicaciones en temas relacionados con la concepción, desarrollo y evaluación de todo tipo de exposiciones. Es autora del libro Exhibit Labels: An Interpretive Approach (AltaMira Press, 1996, segunda edición de 2015 por Rowman & Littlefield), del estudio clásico Paying Attention: Visitors and Museum Exhibitions
(American Association of Museums, 1998) y del libro Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence (Left Coast Press, 2006), el cual nos ocupa en esta ocasión.

El “Marco de trabajo para valorar las exposiciones desde una perspectiva centrada en los visitantes” fue desarrollado por Serrell en colaboración con colegas pertenecientes al Chicago Museum Exhibitors Group (CMEG), quienes participaron de manera voluntaria revisando y criticando exposiciones para, después, desarrollar un conjunto de estándares compartidos sobre lo que significa una exposición de excelencia [1]. La pregunta de investigación que guió el trabajo fue: Si diferentes profesionales de museos utilizan el mismo juego de estándares para revisar el mismo grupo de exposiciones ¿los revisores coincidirán o no coincidirán en el grado de excelencia para cada exposición? Y si no lo hacen ¿por qué?

Esta propuesta, de acuerdo con la autora, es una vía alternativa a otros métodos por los cuales se pueden valorar las exposiciones abiertas al público: la evaluación sumativa o final, la crítica de exposiciones, las reseñas, los estándares profesionales y las valoraciones críticas [2]. Cada uno se lleva a cabo por ciertos agentes, responde a preguntas y propósitos específicos, genera un producto y está dirigido a una audiencia particular.

El marco de los jueces de excelencia, se realiza por profesionales de museos, responde a las preguntas ¿en qué y por qué estamos de acuerdo o en desacuerdo sobre los criterios de excelencia de esta exposición? Su propósito principal es ayudar al desarrollo profesional, no hay un producto como tal, sino que el aprendizaje se deriva del proceso de participación, y los destinatarios son los propios profesionales de museos que aplican el Marco.

En el libro Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence, Serrell relata el proceso de desarrollo del Marco, en qué consiste, cómo usarlo, incluyendo la hoja de trabajo y las instrucciones, así como sus implicaciones conceptuales. Personalmente lo he utilizado en mis clases y cursos sobre Estudios de públicos y evaluación de exposiciones. Me parece una herramienta muy adecuada para reflexionar acerca de los criterios de éxito a tener en mente en el desarrollo de exposiciones, así como para su evaluación desde una perspectiva que considera a los visitantes ¿En qué consiste?

Los participantes del grupo realizaron diversas reuniones y visitas. Propusieron cuatro criterios que toda exposición de excelencia debería cubrir: el confort, lo forma en que cautiva, las posibilidades de refuerzo de los contenidos en la propia exposición y la relevancia de los temas y contenidos para los visitantes. El procedimiento consiste en:  1) reunirse con profesionales del área interesados en aplicar el Marco (entre 6 a 10), para discutir al menos durante dos horas en qué consiste y familiarizarse con éste, 2) elegir una exposición y visitarla individualmente tomando notas sobre su experiencia, 3) generar descripciones de su visita, 4) valorar los aspectos, 5) calificar los criterios, 6) realizar una plenaria para comparar las evaluaciones, y finalmente: aprender y reflexionar sobre todo el proceso.

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Con Beverly Serrell intercambiando opiniones sobre el Marco de los Jueces de Excelencia y el Índice de Centralidad en los Públicos

En una entrega anterior de este blog escribí un ejemplo de su uso. Como mencioné, lo he aplicado en mis cursos, por ello me interesaba contar con una versión en español accesible a la consulta de mis alumnos y otros profesionales interesados. Tuve la fortuna de conocer personalmente a Beverly en su visita a México en 2016, conversar con ella sobre mi experiencia con el Marco y proponerle publicar en este blog la versión traducida del mismo ¡propuesta que aceptó gustosa!

Les invito a leer cuidadosamente el Marco, aplicarlo y compartir su experiencia. Una de las discusiones en las clases al revisarlo y utilizarlo, giró en torno a si todos los criterios son aplicables a nuestros contextos en habla hispana, si los aspectos que se valoran son relevantes para nosotros. Estoy segura de que a Beverly le gustaría conocer nuestras ideas, críticas constructivas y experiencias al respecto.

Solicita la hoja de aplicación del “Marco de trabajo para valorar las exposiciones desde una perspectiva centrada en los visitantes” en español aquí.

¡Gracias Beverly Serrell!

[1] Serrell nos aclara que el Marco es aplicable a exposiciones que tienen propósitos educativos o a exposiciones temáticas que en su propuesta incorporan un mensaje claro a comunicar.

[2] En el artículo de Alan Teller titulado Assessing Excellence in Exhibitions: Three Approaches, el autor discute este método en comparación con otros. Revisa el artículo aquí.