Museos dispuestos a aprender

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMucho se habla acerca de que los museos son instituciones que ofrecen oportunidades de aprendizaje a sus visitantes. No sólo a los escolares que asisten llevados en caravana  u obligados por una tarea, sino a todos y cada uno de nosotros. Se trata del ámbito denominado aprendizaje informal o aprendizaje a lo largo de la vida.

Todos podemos seguir aprendiendo durante todas las etapas de nuestra vida. Lo hacemos aunque no nos demos cuenta, más allá de cualquier escuela, universidad o curso. Pero, no son pocos los museos que se auto proponen como un espacio idóneo para ello. En otra oportunidad podría escribir acerca de cómo se define este tipo de aprendizaje y cuáles son sus formatos y variedades, pero hoy quiero plantear la pregunta ¿Están los museos dispuestos a aprender?

Ser un lugar para el aprendizaje no sólo implica proveer oportunidades para que alguien más lo haga, sino también ser un lugar, un espacio, en donde esta actitud se promueve al interior de la institución, con sus prácticas y con su personal. Un ámbito en los museos se aboca abiertamente a ello: la investigación.

Ésta es una de las funciones que por definición llevan a cabo -y no todos los denominados museos lo hacen-. Se trata del estudio de sus colecciones, de lo que conforma el patrimonio que custodian y exhiben o bien de sus temáticas -como en los centros de ciencia en donde no necesariamente se exhiben objetos-. Pero existen muchas más oportunidades para ser un espacio abierto a la crítica, la reflexión y el aprendizaje.

Uno de estos aspectos es el del conocimiento que pueden y deben tener acerca de sus públicos y visitantes [1], ya que los museos no sólo trabajan en la preservación y resguardo del patrimonio, la memoria o la identidad, también lo exhiben, comunican e interpretan. Lograr ser verdaderos recursos para el aprendizaje y el disfrute, significa también conocer a sus interlocutores. El área de los estudios de públicos o de visitantes provee herramientas para ello [2].

Otro aspecto es el del análisis y constante reflexión sobre sus políticas, objetivos y prácticas. Aquí encontraremos todo lo que los museos se proponen hacer, lo que escriben y planean, pero también lo que ejecutan, sus actividades diarias, las exposiciones que ofrecen, los resultados alcanzados.

¿Existen ejemplos a los que referirse? ¿Hay por ahí museos realmente dispuestos a aprender? Para mí un buen ejemplo es la Oficina de Políticas y Análisis del Instituo Smithsoniano en Estados Unidos. En su página web se identifican como una unidad interna para investigación, planeación, análisis de políticas, evaluación y consultoría relacionadas con la administración,  los programas y los servicios de su dirección central, sus unidades y oficinas. Recordemos que el Instituo Smithsoniano agrupa diecinueve museos y un zoológico nacional.

A través de esta oficina proveen servicios a dichos museos para llevar a cabo investigaciones que de otra manera no les sería posible conducir. Sus reportes abarcan temas relativos a: gobernanza, administración, finanzas, planeación de programas y evaluación y estudios de públicos [3]. Un clavado en estos reportes nos muestra una disposición abierta al aprendizaje, al análisis y a la autocrítica, aspectos de gran relevancia, necesarios en las instituciones que buscan fomentar el aprendizaje.

[1] Para leer más sobre las distinciones conceptuales entre públicos y visitantes, recomiendo la introducción que escribí al Volumen II de la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[2] Sobre los estudios sobre los públicos de los museos, su definición, escalas y ámbitos de aplicación recomiendo el artículo sobre el tema en el Volumen I e la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[3] Destaca especialmente la investigación de largo plazo realizada en los museos de este instituto que derivó en el modelo de preferencias de la experiencie llamado IPOP. En la entrada titulada “Modelo IPOP: ¿Qué interesa a los visitantes en su experiencia por el museo?” puedes encontrar una síntesis en español.

Públicos y museos. Colaboraciones y experiencias

Cartel_Públicos_y_Museos_Final(2)Mañana es un día muy especial. Presentamos y lanzamos tres recursos digitales relativos a los estudios de públicos sobre museos y otras instituciones afines. Aquí una breve reseña de su origen.

Primer acto: Serie Estudios sobre públicos y museos vol II. Apuntes para pasar de la teoría a la práctica.

Es el segundo volumen de esta serie. Se trata de artículos generados a partir de las participaciones en el curso internacional de estudios de públicos impartido en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía en México en el 2015. Con artículos de Ana Rosas Mantecón, Graciela Schmilchuk, Ángela García Blanco, Lee Davidson, Kathleen McLean, María del Carmen Sánchez Mora, Rosa Elba Camacho Rodríguez, Sara Aguilera Ríos, Francisco Javier Maldonado Méndez, Mariana Pascual Cáceres, Ximena Agudo Guevara, María Liduvina Juárez Gómez y el mío, este volumen muestra lo que yo llamo el proceso “alquímico” de la enseñanza y el aprendizaje. Es una publicación digital de acceso libre que pronto podrán consultar. Descarga el libro aquí.

Segundo acto: Foro de estudios de públicos.

Abril de 2015. Graciela Schmilchuk organizó el evento De museos, públicos y no públicos ¿qué pensamos hoy?, dos conversatorios en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM). En los tiempos para preguntas y respuestas quedó clara la falta de espacios para socializar, compartir y comentar lo que se ha hecho sobre el tema en México y para establecer nexos con otros colegas del extranjero. Como dice Graciela, una joven planteó la pregunta de por qué no se conoce lo que ya se hace. Era Belén Zuazúa, una alumna muy activa e interesada de uno de mis cursos. Graciela tomó el reto en sus manos y poco después nos escribió invitándonos a sumarnos en un espacio que todavía no tenía forma muy precisa. A partir de entonces comenzamos a trabajar para desarrollar este espacio digital como una colaboración inédita entre el CENIDIAP-INBA (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas) y la ENCRyM-INAH. Accede al foro

Tercer acto: Estudios sobre públicos y museos. Línea del tiempo colaborativa

Julio de 2015. En el primer volumen de la serie titulado Públicos y Museos ¿Qué hemos aprendido? invité a Nayeli Zepeda de Nodo Cultura a prologar el volumen. No conocía a Nayeli previamente, comencé a seguir a Nodo en redes y la encontré en twitter. Después nos reunimos personalmente y hablamos de otras formas de colaborar. El volumen I incluyó una línea del tiempo que desde sus inicios se formó colaborativamente, pues las alumnas de mi curso 2014-2 compilaron las entradas, mismas que después fueron organizadas y sistematizadas por Belén Zuazúa para la publicación digital. Alrededor de 46 referencias forman una semilla para esta nueva versión abierta y dinámica con la que pretendemos que más personas se sumen a  la tarea de ir reuniendo más y más referencias. Se trata de una compilación bibliográfica, pero a diferencia de aquellas que se han hecho en papel, ésta puede crecer y enriquecerse, además de permitir búsquedas por diferentes criterios y estar abierta a la participación plural. Colabora en la línea del tiempo. 

Mañana jueves 20 de julio a las 18:00 hrs es la presentación y lanzamiento de estos tres recursos. La cita es en el auditorio de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía. Gral. Anaya 187, San Diego Churubusco, 04120 Ciudad de México, CDMX.

Muchas gracias a quienes han sido parte de estos proyectos directa o indirectamente.

¿No puedes acompañarnos en vivo? Consulta la grabación del evento aquí

 

#TBT – El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes

Más allá de los números… las personas

El Museo Nacional de Antropología (MNA) es un destino obligado para el que visita la ciudad de México. También lo es para muchos estudiantes de diversos niveles escolares que buscan cumplir su tarea e incluso para el público interesado en la cultura, gustoso de asistir a museos por esparcimiento y aprendizaje. Es sin duda uno de los espacios que atiende a una mayor cantidad de público: tan sólo el año pasado [2013] recibió 2 millones 2 mil 133 visitas…

Este es el inicio de un artículo que escribí en el 2014 titulado: “El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes”, publicado en Gaceta de Museos. No.59. Tercera Época, Agosto-noviembre 2014, pp. 22-37. No es mi intención recuperarlo completo para que lo lean en este blog porque lo pueden consultar y descargar aquí , sino aprovechar esta sección ThrowBackThursday para llamar su atención sobre algunos aspectos contenidos en el artículo y otros que, desafortunadamente por la fecha de publicación, no pudieron ser incluidos. 

Sigo sosteniendo que, pese a ser uno de los más importantes museos de México, el MNA no cuenta con un departamento, área o programa que se encargue de manera permanente de la investigación acerca de sus públicos, ya sea por medio de investigaciones propiamente dichas o por evaluaciones constantes de sus exposiciones o actividades. No cabe duda que esta institución se ha beneficiado de los estudios que ha realizado la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones en el Programa Nacional de Estudios de Públicos, pero me pregunto hasta qué punto ha retomado los hallazgos o ha establecido mecanismos para la interpretación y aplicación de los mismos a la gestión directa del museo.

Un aspecto relevante y poco conocido es que el MNA fue pionero al realizar al menos dos estudios de públicos muy importantes por su temprana incorporación en la historia de esta área en nuestro país e incluso en el mundo: 1) La encuesta Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología (Monzón, 1952) y el estudio Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología (Salgado et al., 1962) realizado en la víspera del cambio de sede del museo desde el Centro Histórico al Bosque de Chapultepec.

No es mi intención ahondar en estas dos investigaciones puesto que el artículo las desarrolla, pero sí resaltarlas como pioneras. También mencionar que a partir de la publicación del artículo mencionado en Gaceta de Museos, he localizado otras referencias -seguramente hay más-, así que aquí compilo las que conozco hasta ahora.

1952

Monzón, A., “Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología”, Anales del INAH, t. VI, 2a parte, 1952.

1962

Salgado, I., M. C. Sánchez, L. Trejo y E. Arana, “Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología”, [volumen sin numerar, titulado “Equipo pedagógico”], México, Consejo de Planeación e Instalación del
Museo Nacional de Antropología/inah/sep/capfce, Archivo histórico del MNA.

Década de los 70

Serie de estudios relacionados con el proyecto “La Casa el Museo”, entre ellos: Antunez, Cristina; Ordoñez, Coral; Denman, Kathy y Miriam Arroyo. Evaluación: “Influencia y alcance de la casa del museo en la Zona Observatorio, Ciudad de México”  Mexico D.F., 1976 (sin publicar).

1985

Arroyo, Miriam. “Los visitantes y el funcionamiento del Museo Nacional de Antropología”. Inédito. Archivo histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

1999

Aranda Cervantes Gilberto. La comprensión de un cuadro en el Museo Nacional de Antropología. Tesis para obtener el grado de Maestro en Ciencias con especialidad en Investigación Educativa. CINVESTAV – IPN – Departamento de Investigaciones Educativas.

Montemayor, E., et. al. (1999). Los visitantes de la exposición “Magna Grecia y Sicilia” Reporte técnico. Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, INAH.

2000

Cortés, A., et. al. (2000). Los visitantes de la exposición “Los Etruscos: El Misterio Revelado” Reporte técnico. INAH- Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones. Disponible en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx/estudios/2000-2003/exposicion-los-etruscos

Gándara, M., La comunicación entre el Museo Nacional de Antropología y su público, México, inah, 2000, en línea [http://www.estudiosdepublico.inah.gob.mx].

2001

Moreno Guzmán, María Olvido. Encanto y desencanto: El público ante las reproducciones de los museos. Tres casos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. INAH. Colección Obra diversa.

2004

Massa Perborell, Diana Antonia. Los objetos que nos narran. La transmisión de ideas sobre el patrimonio cultural a escolares en el Museo Nacional de Antropología. Tesis de Maestría sin publicar. México: Universidad Iberoamericana. 364 págs.

Estudios varios en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología para las exposiciones internacionales, realizados por el Programa Nacional de Estudios de Públicos de la Coordinación Naciona de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Disponibles en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx

2005

Gómez Colorado, A., Cortés Cervantes, A., & Teodocio Licona, K. (2005). ¿Sabe usted dónde está Irán? Gaceta de Museos, JulioSeptiembre (35), 12–15.

2009

Maceira Ochoa, L. M. (2009). Educación, género y memoria social: Un análisis sociocultural de las interacciones de los públicos en museos antropológicos mexicanos (Tesis de doctorado sin publicar). Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional – Departamento de Investigaciones Educativas, México, D.F.

Silva Eliud, Ulises Vázquez, y Fernando Hernández. Encuesta a públicos de museos 2008-2009, Informe de resultados. México, D.F.: Conaculta. *Incluyó al Museo Nacional de Antropología, al Museo Nacional de las Culturas y al Museo del Templo Mayor.

2012

Lara Méndez, A. (2012). Aglomeración y sobrecarga de información en la sala Poblamiento de América. (Tesis de doctorado sin publicar). Universidad Autónoma de México – Facultad de Filosofía y Letras, México, D.F.

Boletín El Itinerante, Colombia

El Programa de Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura de Colombia, edita el Boletín el itinerante, con diversos temas concernientes a los museos. Activo desde el año 2011, cuenta con 59 ediciones, todas disponibles en línea.

El número 58 estuvo dedicado a los estudios de públicos en museos. En él, la colega Sonia Peñarete expresa sus ideas en una entrevista videograbada. Yo por mí parte, respondí algunas preguntas relativas al panorama de los estudios de públicos en México, las experiencias internacionales que han inspirado mi trabajo y sobre la publicación Estudios sobre públicos y Museos, Vol. I.

Pueden consultar el No. 59 de este boletín aquí

Fatiga de museo. Antes y ahora

Queridos lectores, no tendrán dificultad en encontrar similitudes entre estas dos imágenes. A cien años de distancia, uno de los problemas identificados por los estudios sobre los públicos de los museos no se ha solucionado del todo ¿Se han sentido agotados durante y tras la visita a un museo? !Es normal!

En 1916, Benjamin Ives Gilman, curador del Boston Fine Arts Museum nombró a este fenómeno como fatiga de museo: el cansancio provocado durante la visita al museo por problemas relativos al diseño museográfico [1]. También, podemos atribuir este cansancio a que la visita al museo es altamente demandante, física y cognitivamente, pero en efecto, el diseño y otros factores no nos hacen la vida mejor.

Entre los aspectos que debería tener un museo abierto y amigable están, de acuerdo con Kathleen McLean y Wendy Pollock: la bienvenida, el confort, y brindar espacios de convivencia. Como parte del confort es básico contar con lugares de descanso ya sea para tomar un receso en la visita o para contemplar las obras: “la importancia de los lugares para descanso no puede ser sobre estimada -asientos variados, móviles, disponibles. De hecho, el museólogo británico Kenneth Hudson predice que los museos que prosperarán en este siglo son los que tengan encanto, y los que tengan sillas”  [2]

La falta de lugares de descanso no es ciencia oculta. Ya lo señalaban Gilman y el museólogo mexicano Alfoso Pruneda quien en 1913 escribió: “[…] arreglo satisfactorio de las entradas y salidas evitando la aglomeración, amplitud de los pasillos para facilitar la circulación, bancas en los salones para descanso y contemplación detenida y por supuesto, el arreglo de los ejemplares, es decir, de las colecciones.” [3].

La pregunta es ¿Toma tantos años solucionar estos aspectos? Aparentemente sí, muchos museos siguen dando prioridad a las colecciones olvidando que existen personas que quieren pasar un rato agradable, conocer y contemplar, que incluso pasarían más tiempo en las salas de los museos si pudieran pausar su visita y descansar.

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Zona de descanso en el Whitney Museum, con vista a una obra y al exterior

[1] Gilman, B. I. (1916, Enero). Museum Fatigue. The Scientific Monthly, 2(1), 62–74.

[2] McLean, K., & Pollock, W. (2011). The Convivial Museum. Washington, DC: Association of Science-Technology Centers. p. 78

[3] Pruneda, L. (1913, Febrero). Algunas consideraciones acerca de los museos. Boletín de La Sociedad Mexicana de Geografía Y Estadística, VI(2), 80–98.

 

Museo participativo

La semana pasada Papalote Museo del Niño organizó la Jornada Museo Participativo, invitándonos a repensar el papel que pueden tener los museos hoy día. En un formato muy interesante, por la mañana asistimos a cuatro ponencias, y por la tarde se ofrecieron igual número de talleres pero simultáneos, de manera que sólo se podía asistir a uno.

Aquí una muy breve reseña de lo que presenciamos.

  • Kathy McLean y su manifesto para la (r) evolución de las exposiciones de museos

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Diseñadora de exposiciones, autora de varios libros, pero sobre todo una persona increíble, Kathy nos lleva por una serie de consejos para evolucionar radicalmente. Si  queremos sobrevivir al cambiante mundo actual, los museos deben: aceptar la mutación, diseñar para la flexibilidad y el cambio, experimentar, pensar en los visitantes como socios, dejar lugar a la imaginación, entre varias ideas más. Consulta el manifesto completo aquí.

Con ejemplos más que ilustrativos de su trabajo como consultora en múltiples proyectos me deja con dos ideas clave:

  1. !hazlo! Si quieres cambiar y contribuir, sólo hazlo, diseña exposiciones tipo “guerrilla”
  2. Un museo que no cambia en dos años es obsoleto, ¿estamos preparados para cambiar y actuar rápido?

Más sobre Kathy aquí.

  • Nicolás Testoni y el museo taller que cautiva

foto-11-11-16-11-16-15Vivir en Bahía Blanca no es cosa fácil, así lo muestran las imágenes de un puerto que ha sufrido los efectos de la industrialización y ha visto cambiar la vida radicalmente a lo largo de los años. Y sin embargo, Ferrowhite, un proyecto cultural, instalado en lo que fuera el taller de la usina -central eléctrica- General San Martín, ha logrado detonar acciones en torno a una memoria y sentido colectivo en torno al habitar ahí.

La participación como un elemento central de un museo que se construye cada vez. “No podemos dar cuenta de esta historia en soledad” Nos dice Nicolás. Y en una lectura en voz alta del documento que traía preparado, alternando con vídeos que ha producido sobre distintos aspectos de este proyecto, deja la idea de visitar este lugar y el claro mensaje de que no existen recetas.

  • Camilo Sánchez y la crítica desde fuera y desde adentro

foto-11-11-16-12-19-36Camilo viene de Colombia, y como en México, allá se viven realidades extremas: de las grandes inversiones en los museos nacionales a las precariedades de los museos locales y de otra escala. Camilo “haces reír a la gente a la tercera palabra” -le comento- y él responde que sus chistes sólo funcionan en México, que en Colombia nadie se hubiera reído. Pero, con un humor muy particular, nos lleva por varios pasajes de mucho interés: la aplicación que realizó de las propuestas de Kathy sobre los prototipos de exposiciones, las reflexiones que trae de su reciente participación en la Conferencia General del ICOM en Milán acerca de los paisajes museológicos, y la museografía de los 3 centavos. Reflexiona sobre los grandes presupuestos asignados a museos que en consecuencia no cambiarán próximamente y nos advierte sobre el peligro de que estas nuevas estrategias participativas caigan en la rutina.

  • Beverly Serrell y lo que la investigación dice sobre el comportamiento de los visitantes en museos

foto-11-11-16-13-30-03¿Los estudios de públicos tiene alguna aplicación? Beverly nos ilustra cómo la compilación y análisis de numerosas observaciones de visitantes en sala develan ciertas tendencias que en  varios museos no nos gustaría escuchar e incluso aceptar: visitas que en promedio duran 20 minutos, utilización de menos de la mitad de los elementos que se ofrecen en las exposiciones, la demanda por “más información” que en realidad significa “necesito información relevante”, el poco uso que tiene la cédula introductoria, y los factores que pueden incrementar que se le ignore como la “desviación del recorrido a la derecha”.

En verdad una presentación a la que yo llamaría “un baño de realidad”, pero que en concreto se reduce a algunos consejos básicos que nos otorga Beverly: cambiar la actitud hacia los visitantes, tener empatía con ellos y reconocer su esfuerzo.

Más sobre el trabajo de Beverly, aquí.

Cierro esta brevísima reseña felicitando a Horacio Correa, organizador del evento y con un saludo para todos los colegas y amigos a los que encontré y también para todos los que no pude saludar personalmente.

Una jornada muy productiva.

 

 

 

Exposiciones que cautivan

El sábado pasado visitamos varios museos de la ciudad de Huamantla en el estado de Tlaxcala, México. La visita fue parte de las actividades del Seminario de estudios y formación de públicos que impartí para el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en el Estado de México. A iniciativa de uno de los alumnos visitamos esta ciudad, Francisco nos comentó que varios de los aspectos que habíamos analizado durante el seminario podían reflexionarse en estos museos. Así que, gracias también a la organización de Samuel quien amablemente coordinó el tema del transporte, nos dirigimos a esta ciudad. Es muy simpático ver cómo cualquier grupo, incluso de adultos, en el momento en el que se pone en modo excursión se transfigura en grupo de niños que buscan divertirse en camino a una experiencia lúdica y de entretenimiento.

Como parte de las actividades planeadas yo había preparado la guía de los Jueces Excelencia de Beverly Serrell [1], quien realizó una propuesta para valorar la excelencia de las exposiciones en los museos. Esta guía destaca cuatro aspectos que podrían valorarse al visitar una exposición, está diseñada para profesionales de los museos dispuestos a realizar visitas críticas desde el punto de vista de los visitantes. Los cuatro aspectos a valorar son: el confort, el grado en que la exposición cautiva, si se refuerza a sí misma y la relevancia que tiene para los visitantes en términos personales.

Si bien esta guía ha sido preparada por colegas en Estados Unidos y aplicada en su mayoría en el área de Chicago, la hemos retomado en diferentes cursos en México para valorar cómo son las exposiciones en relación con los públicos y reflexionar sobre qué criterios se deberían considerar para considerarlas de excelencia. Huamantla fue el ejemplo perfecto de cómo los aspectos y criterios de esta guía no se ajustaban a la realidad de los museos que estábamos visitando. De hecho, quedó claro muy pronto que no podríamos aplicarla en su totalidad. No obstante, pienso que en el nivel general, los aspectos que propone el Marco de los Jueces de Excelencia de una u otra forma podían ser valorados. Me referiré particularmente a nuestra experiencia en el Museo de la Ciudad de Huamantla y en el Museo Nacional del Títere.

El confort. Es increíble como una ciudad pequeña en la que se encuentran museos ubicados de una calle a otra a una distancia accesible a pie hacen de la visita una experiencia realmente atractiva y amena. Los propios edificios en los que están ubicados los museos ofrecen un buen nivel de confort con recorridos que no resultan cansados. Existen sin embargo varios aspectos a mejorar: los apoyos a la orientación espacial y cognitiva que se proveen a los visitantes o también los servicios que se ofrecen, especialmente en el Museo de la Ciudad de Huamantla, se requiere mayor mantenimiento a los sanitarios así como a la conservación de los objetos y mantenimiento de las instalaciones y los cedularios que ahí se muestran. ¡Sí! Estos aspectos también forman parte de la experiencia de visitar un museo.

“Una exposición de excelencia ayuda a los visitantes a sentirse bien física y sicológicamente. El confort abre las puertas de otras experiencias positivas, la falta de confort las evita.”

2016-09-10-11-28-07Aspectos que cautivan. Me parece que éste es el aspecto que más llama la atención en dos de los museos que visitamos. En primer lugar el Museo de la Ciudad de Huamantla, que podría parecerse más a un viejo gabinete de curiosidades o maravillas en donde las personas interesadas por cuidar la memoria y la identidad de la ciudad han ido almacenando toda clase de objetos relevantes desde su punto de vista para la historia. Amontonados algunos, encimados otros, realmente se trata de objetos que nos llevaban a pensar que hacían ahí: una torre Eiffel a escala, una estación de trabajo de odontología antigua, la primera computadora personal comprada para el ayuntamiento, los trofeos de los miembros más destacados de la sociedad -deporte, competencias caninas y bobinas, cantantes, etc.- en fin de lo arqueológico a lo anecdótico con una presentación bastante modesta o incluso falta de cuidado. Y a pesar de ello todos estábamos ahí, fascinados por lo que veíamos, cautivados, reflexionando sobre objetos que llamaban realmente nuestra atención, pensando que si este museo refleja la historia del ciudad, si este museo permite a propios y extraños asomarnos un poco de la identidad de los habitantes de Huamantla. No tengo una respuesta. Pero nos atrapó.

“Una exposición de excelencia cautiva –engancha- a los visitantes. Los invita a poner atención. El involucramiento es el primer paso para encontrar significados más profundos”.

Aspectos de refuerzo. Esto se refiere a qué tanto la exposición y cada una de sus partes nos ayudan a comprender un mensaje global, repitiendo de ser necesario, la información clave al inicio del exposición y en distintos puntos, a la vez diversificando los medios que se usan para transmitir los mensajes principales. Éste quizá sea el punto más débil de estos dos museos, no me parece que sus creadores hayan pensando en un mensaje principal que comunicar, algo que quieran que todos los visitantes nos llevemos. Aunque quizá este aspecto está presente en lo inmaterial, en la hospitalidad del personal en todos los museos, fue realmente una constante sentirnos bienvenidos en los accesos, durante la visita, con las personas que nos atendieron, quizá en este sentido sí hay aspectos que refuerzan esta idea una y otra vez a lo largo de la visita.

“En una exposición de excelencia, se ofrecen a los visitantes  múltiples oportunidades para alcanzar o entender exitosamente los contenidos y para sentirse intelectualmente competentes, ir más allá de un “wow”. Además, la exposición tiene varios puntos de “refuerzo” dando oportunidad de acceder a partes similares de información pero de diferentes formas, cada parte forma un todo. Los visitantes se sienten confiados de tener experiencias significativas”

Relevancia. Este aspecto se refiere a qué tanto las exposiciones están enfocadas en torno a el interés de los visitantes en términos personales, relevantes, significativos. Quizás el Museo de la Ciudad no cubrió tanto este criterio como el Museo Nacional del Títere. No fue posible visitarlo todo por estar en remodelación, con la tarea de terminarla antes de que inicie el Festival Internacional del Títere en octubre próximo. Este museo guarda una colección muy particular perteneciente a la familia Rossete Aranda que durante más de 100 años impulsó la manifestación teatral con el uso de marionetas. Está lleno de objetos que también nos cautivaron, pero además de historias que nos tocaron, a nivel personal con recuerdos de nuestra infancia y a nivel de identidad con fragmentos de la historia del país: esos soldados del desfile del 15 de septiembre cada uno distinto al otro, la pelea de gallos, el circo, la orquesta. Escenas de la vida cotidiana que aún ahí congeladas en las vitrinas nos hacían sentir realmente emocionados -no me quiero imaginar cuando estos objetos cobran vida-. Además el museo presenta otra serie de objetos que, aunque no pertenecieron a la Compañía Nacional de Autómatas de los Rossete Aranda han sido incorporados a su colección y son muestras de esta manifestación a lo largo y ancho del mundo. De verdad un museo que no se pueden perder.

“Una exposición de excelencia provee experiencias que son relevantes en términos personales para los visitantes. Más allá de sentirse involucrados y sentirse competentes, los visitantes se pueden sentir cambiados, cognitiva y afectivamente, en términos inmediatos y a largo plazo.”

Nuestro día en Huamantla fue una experiencia única, no sólo por los elementos que he comentado. Tuvimos la suerte y el honor de ser guiados por un embajador de la ciudad, el hoy cronista señor José Hernández Castillo, quien desde nuestra llegada al Museo de la Ciudad amablemente guío la visita y nos develó rincones, historias y personas especiales de esta ciudad. Se ha señalado en varias ocasiones el gran valor de la interpretación personal, es decir aquella ejecutada por personas,  guías, mediadores. Y es que ellos develan para nosotros esos misterios y esos valores imbuidos en el patrimonio que no son fáciles de descifrar a primera vista, Don José hizo un trabajo extraordinario. El gran reto para los museos es traducir esta riqueza a otros medios para que los visitantes que no tengan la suerte que nosotros tuvimos puedan acceder a las historias, las anécdotas, el orgullo y la hospitalidad de este lugar y su cultura.

Es un hecho que los museos visitados tienen un tramo que recorrer. Se aprecian carencias y muchos aspectos que se podrían mejorar, no obstante creo que brindan una oportunidad sensacional para una experiencia verdaderamente rica.

Gracias a Francisco por la sugerencia, a Samuel por la organización del transporte, a Angélica por las gestiones, y a todo el grupo por su interés y disposición durante el Seminario. Lo disfruté y aprendí mucho. Por supuesto a Don José.

A pesar de muchos lados oscuros de nuestro país, cada momento encontramos gente valiosa por la que sí podemos decir ¡Viva México!

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[1] Serrell, B. (2006). Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence. Walnut Creek, Calif: Left Coast Press

*Las traducciones de las frases entrecomilladas son mías.