Públicos de museos ¿Con museos cerrados?

Hace unos días me encontraba leyendo y escribiendo sobre los llamados “no-públicos” de museos. Concediendo que esta categoría es problemática, se ha dado en llamar así a quienes no asisten a estos espacios culturales, resulta que constituyen un buen porcentaje de la población en la mayoría de los países [1]. Comencé a reflexionar sobre ello en un hilo de Twitter (Consultar aquí) y pensaba escribir una nota en este blog.

De pronto, el escenario cambió. Debido a la crisis y a la emergencia sanitaria decretada por el brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) y a las medidas impuestas por varios gobiernos, los museos entre otros establecimientos públicos han cerrado sus puertas. Un escenario sin precedentes en las décadas recientes que ha puesto en jaque al sector, según vamos viendo y tal como se documenta en varios artículos [2].

A pesar de ser una persona activa en redes, reconozco que durante varios días no supe qué decir, hacia dónde orientar mi atención. Me dediqué tímidamente a compartir los libros digitales que he coordinado de la serie “Estudios sobre públicos y museos” bajo el sello editorial ENCRyM (Más sobre esta serie). Un desconcierto me invadió, ¿de qué hablar cuando los museos van cerrando y ya no reciben visitantes in situ?, ¿qué analizaremos en el área conocida como estudios de públicos o “visitor studies” ante esta crisis? Ahora, tras algunos días de silencio, de lecturas y opiniones de colegas que me han inspirado puedo emitir algunas reflexiones.

 

Cuando visualicé una serie digital que abordara investigaciones y cuestiones concernientes a los “estudios de público” me incomodaba el término. Pensaba que no éramos nosotros estudiándolos a ellos. Me interesaba una perspectiva más amplia de análisis de las relaciones entre los públicos (sí en plural) y los museos (y espacios museales).

Relaciones de todo tipo y en todos sentidos que no son privativas del lugar físico en las instalaciones de la institución. Existen muchas aproximaciones que van más allá del estereotipo de una persona con una tabla de clip (o tablet) levantando un cuestionario EN un museo: enfoques históricos, etnográficos, análisis fuera del museo, percepción pública, etcétera.

Además, está claro que desde hace varios años, los públicos de museos no son sinónimos o no se limitan a ser visitantes in situ. El internet posibilitó una de las mayores formas de vinculación extramuros, ahora también cuentan los visitantes en línea a las webs de los museos y sus seguidores en redes sociales. Las visitas y los seguidores, ¿han aumentado o disminuido en estos días de emergencia?, ¿las interacciones han cambiado?, ¿más tiempo, menos tiempo?, los usuarios, ¿demandan algún tipo de servicio en específico?

No sé si estos análisis ya se están llevando a cabo, lo que es cierto es que mientras nos reagrupamos como comunidad y mientras tratamos de dar sentido y buscar alternativas a este desconcierto, en los museos el personal se ha volcado a sus estrategias digitales (o las están armando) para permanecer vigentes, visibles y relevantes [3].

Desde mi área de especialización (los estudios sobre públicos y museos), creo que tenemos echar mano de todo lo que ya sabemos de la visita in situ (alrededor de cien años de investigaciones), de lo poco que se sabe de los llamados “no-públicos” (ahondaré en ello en una entrada que sí escribiré), y de todo lo que se sabe o podemos saber de los públicos (¿usarios?) en el ciberespacio. Como se ha dicho en innumerables ocasiones, si los museos quieren sobrevivir en el mundo actual (se decía esto desde antes del COVID-19) su personal y los grupos de interés asociados deben ser capaces de demostrar su relevancia: ¿a quién corresponderá aportar las evidencias?, ¿compartir las experiencias y los retos?, ¿documentar los resultados?

La investigadora Ana Rosas Mantecón nos dice que lo de ser público es un rol que que se aprende, adopta y realiza bajo ciertas condiciones y circunstancias, que se favorece o no por las acciones de un conjunto de agentes [4]. En el escenario actual, ¿cuál es nuestro papel para favorecer que más personas adopten este rol?, ¿para brindar los beneficios que tiene visitar museos -según hemos argumentado-? Sí, los públicos están ahí aun con nuestros espacios cerrados a la visita in situ.

Dedico esta pequeña nota a una colega querida que padece esta enfermedad y que la ha sorteado con ánimo (Ya está mejor), a otras colegas separadas de sus compañeros de vida (por cuestiones diversas quedaron en continentes distintos cuando todo esto comenzó), y a todos mis colegas y queridxs amigxs que pasan por momentos difíciles a nivel personal y profesional

. Un abrazo solidario.


[1] La última Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales aplicada en México (2010) encontró que el 48% de la población nunca había visitado un museo en su vida, mientras que 68% de la población en España declaró no haber visitado un museo en el año previo a un estudio realizado por Laboratorio Permanente de Públicos de Museos (2012).

[2] Coronavirus: how will it affect museums and what can be done to mitigate the impact? o Arte “secuestrado” por un virus por mencionar solo un par de ejemplos.

[3] NodoCultura ha compartido varias de estas estrategias en sus redes de Twitter o Facebook como #MuseumBouquet o la manera de ser un museo empático en tiempos difíciles. Alfonso Miranda (@A_Mirandam) director del Museo Soumaya en México nos propuso compartir el arte que está en los muros de nuestra casa, ya que no podemos ir al museo. Y Vania Ramírez (@lacajaderratas) compiló un hilo “para platicarles de algunos proyectos digitales que pueden disfrutar desde sus casa” #MuseumsfromHome. Estoy segura que hay muchos más.

[4] Rosas Mantecón, A. (2017). Públicos: Historia y contemporaneidad. En L. Pérez Castellanos (Ed.), Apuntes para pasar de la teoría a la práctica: Vol. II (pp. 22-39). Publicaciones Digitales ENCRyM/INAH.

“La célula gráfica. Artistas revolucionarios en México, 1919-1968” El trabajo de una joven curadora. Entrevista con Ana Carolina Abad

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Ana Carolina es coordinadora de proyectos expositivos y editoriales (y curadora novata) del Museo Nacional de la Estampa del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en México. En sus tiempos libres, pimpea textos ajenos y lee novelas posmodernas, investiga sobre la historia de la alimentación y, cuando puede, cocina. Fue investigadora en la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia; colaboradora periódica en la sección Historia de la astronomía de la revista Soy Chef, y asistente editorial en La Caja de Cerillos Ediciones. La encuentras en twitter como @anitatormentas 


Como muchos sabemos, los museos de nuestro país enfrentan grandes retos. Uno de ellos es el poco personal con el que cuentan. En no pocos espacios ello conduce al llamado “multitask”, esto puede ser una desventaja pero a veces representa ventajas o áreas de oportunidad. Para Ana Carolina significó la oportunidad de realizar su primera curaduría individual. Aunque conocía desde antes estas tareas, puesto que ya había realizado curadurías en la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH -en donde nos conocimos-, fue en este espacio de trabajo en donde pudo potenciar la experiencia acumulada y lanzarse al ruedo como una joven promesa en este campo. ¿De qué trata la exposición que curó?, ¿cómo son los procesos curatoriales?, ¿cuáles fueron sus aportaciones?, ¿qué amó y qué odió de este trabajo? Aquí la entrevista que nos concedió.

¿De qué trata la exposición que curaste?

La célula gráfica. Artistas revolucionarios en México, 1919-1968 trata de varios temas. En primer lugar, es una exposición sobre el aporte estético de los artistas mexicanos de la  primera mitad del siglo XX, con filiación política de izquierda, en especial quienes pertenecieron o simpatizaron con el Partido Comunista Mexicano (PCM). Por ello, esta muestra fue parte de los festejos de los 100 años de fundación del PCM.

También trata de cómo estos grabadores representaron al pueblo mexicano, su historia y sus enemigos y crearon una forma de representación que se mantendría, por lo menos, hasta finales de la década de 1960.

El otro gran tema de la exposición es cómo, para estos artistas, que se identificaron como “trabajadores intelectuales” —e, incluso, adoptaron la indumentaria y tendencia a la agrupación de sus camaradas obreros—, el arte tenía una función social, estaba al servicio del pueblo y, como tal, debía denunciar las injusticias e “instruir” políticamente al pueblo. Así, la mayor parte de los grabados exhibidos fueron utilizados en carteles, hojas volantes y publicaciones periódicas.

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¿En qué consiste el proceso de curaduría?, ¿cómo seleccionas las obras y decides los temas, las asociaciones?

Esta exposición consistió en una revisión de la colección del Museo Nacional de la Estampa (MUNAE), que marcó significativamente el modo de trabajo y la selección de obra.

En primer lugar, realicé una investigación bibliográfica sobre los artistas que pertenecieron al PCM y sobre los integrantes de los colectivos de filiación de izquierda, como el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores (1922), la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (1934) y el Taller de Gráfica Popular (1937). Así, generé una lista de los y las artistas cuya obra quería explorar, debido, principalmente, a que el acervo del MUNAE está organizado por artistas y el tenerlos identificados facilitaba la búsqueda.

Pero ¿qué busqué en las obras de cada autor? Gracias a la lectura de Imaginar el proletariado, del historiador John Lear (Grano de Sal, 2019), y mi trabajo para la exposición Estampa y Lucha, curada por Helga Prignitz-Poda, y la edición de su respectivo catálogo, ya tenía identificados algunos temas frecuentes entre los grabadores de la primera mitad del siglo XX. Así, seleccioné representaciones de campesinos y obreros, manifestaciones y mítines, la represión y los choques con otros grupos políticos, denuncias contra la guerra y el fascismo, la lucha por la paz y, básicamente, todas las obras que aludían, directa o indirectamente, al comunismo y la Unión Soviética.

Tras hacer la primera selección tuve que tomar un par de decisiones difíciles. La primera fue no pedir en préstamo obras que, por la bibliografía, sabía necesarias pero que ya habían sido exhibidas en la mencionada exposición de Helga Prignitz (2017-2018). Decidí, entonces, trabajar únicamente con el acervo del MUNAE y solo revisar la del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista, A. C. y la colección de Ernesto Arnoux. La segunda decisión fue no hacer un recorrido cronológico que mostrara el trabajo de los colectivos artísticos a lo largo de las décadas, sino preferir un recorrido temático con aquellos tópicos más representados: los campesinos, los obreros, la guerra y el fascismo y el movimiento por la paz.

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Ambas decisiones fueron tomadas a sabiendas y en consecuencia de las características de la colección del MUNAE. En primer lugar, que no todos los artistas seleccionados estaban bien representados o, incluso, no comprende obras de conocidos creadores como Diego Rivera. En segundo lugar, el registro de obra sigue teniendo varios huecos de información, sobre todo las fechas de creación que, si bien se han ido encontrando gracias a las investigaciones de académicos que han colaborado como curadores de exposiciones para el museo —como la misma Helga Prignitz, Eduardo Espinosa y Laura González Matute, ambos del CENIDIAP, o Raúl Cano y Mercurio López— el cotejo e investigación de más de 12,000 obras de alrededor de 1400 artistas rebasa siempre los recursos humanos de la institución.

Las asociaciones al interior de los núcleos fueron formales y temáticas justamente para mostrar que la manera de representar ciertos temas se mantuvo hasta finales de los sesenta. Además, con las cédulas temáticas logré hablar cronológicamente de las agrupaciones de los artistas revolucionarios, a la vez que trataba los temas abordados por las obras de cada núcleo.

¿Cuáles son tus aportaciones a la lectura de este tema?

Considero que la aportación más importante de esta exposición es/fue sacar a la luz obra del acervo del MUNAE que pocas veces se ha exhibido y develar la obra de ciertos artistas que, si bien son conocidos por los especialistas, no son tan conocidos como personajes como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Por ejemplo, para mí, fue una sorpresa conocer la obra de Francisco Dosamantes, pero para muchos visitantes —lo sé por los comentarios en visitas guiadas o las conversaciones con amigos y colegas que han visto la exposición— también fue novedosa la obra de Francisco Moreno Capdevila.

Por otro lado, creo pertinente hablar aquí de lo que yo esperaba y espero que aporte la exposición a sus visitantes. Durante el proceso de investigación, me sorprendió el compromiso de los artistas con sus ideales políticos: sus obras no sólo eran una declaración de principios, sino que eran dispositivos para generar los cambios: carteles para manifestaciones, publicaciones para promover la defensa de los derechos de los campesinos y obreros o para informar sobre la situación nacional e internacional. Pero, al mismo tiempo, los artistas no estaban satisfechos sólo con crear las obras, sino que eran partícipes de la acción. Algo pasó en la segunda mitad del siglo, que lo usual fue que los artistas “eliminaran” de su obra los temas políticos. Me encantaría que los visitantes a la exposición noten el contraste entre la pasión política de los artistas revolucionarios y la postura apolítica de sus sucesores (con honrosas excepciones).

¿Qué amas y qué odias del trabajo al ser una curadora joven?

¡Ay, me hubieras hecho esta pregunta inmediatamente después de la inauguración! Pero será una respuesta mediada por cierta distancia temporal. Creo que lo que amo de ser una curadora joven es que tus jefes y el público no tiene expectativas sobre tu trabajo, es decir, tienes más posibilidades de sorprenderlos que de decepcionarlos. Y, para mí, eso se traduce en libertad para trabajar. En este caso, pude decidir no incluir obra que para ciertas autoridades académicas podrían ser imprescindibles. Me di el lujo de pedir pocos préstamos y aprovechar el acervo que tenía “a la mano” y estoy muy satisfecha con el resultado final. Pero ahora que tengo dos nuevos proyectos en puerta, siento la “angustia del segundo disco”.

A pesar de que esta es mi primera experiencia como curadora de arte, las primeras curadurías las hice como investigadora de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, entre 2010 y 2013. Entonces, yo y mis compañeras éramos mucho más jóvenes. Traigo esto a colación, porque, aunque en esta ocasión no fue el caso, odio que no se reconozca el trabajo de las y los curadores jóvenes o que no se les den oportunidades para exponer en recintos importantes. Me considero afortunada de haber tenido tantas oportunidades en mi carrera profesional.

El blog el Diván Museológico tiene el epígrafe: “Los museos al psicoanálisis. Los museólogos, ¿también?” ¿Qué opinas?

¡Ja! Creo que esta entrevista fue un buen ejercicio para analizar esta primera experiencia curatorial y detectar qué me gustó y qué no, qué funcionó y qué no, cómo mejorar en las siguientes ocasiones. Is this psicoanálisis?

 

#MiVisitaA Zona arqueológica de Mixcoac

La zona arqueológica de Mixcoac está en San Pedro de los Pinos, alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México. Sus restos se observa desde la lateral del periférico y aun así pasa desapercibida para la mayoría de las personas que no saben de su existencia. No es extraño, pues aunque la zona es conservada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, no estaba abierta al público hasta muy recientemente.

Mixcoac, el lugar “donde se venera a la serpiente de nubes”, fue habitado desde la época teotihuacana, pero los vestigios visibles hoy en día datan de su ocupación mexica entre 900 y 1521 d.C. Se trata de uno de esos reductos del pasado que sobrevivió a la mancha urbana y el crecimiento de la ciudad. La construcción del anillo periférico afectó uno de sus laterales, pero se conservan la pirámide dedicada al dios Mixcóatl; la plataforma oriente y edificios anexos; el patio central; la plataforma poniente y su plaza ceremonial, y cuartos habitacionales de adobe.

Este espacio cuenta con una sala introductoria en la que se describen paralelamente, el desarrollo del sitio y los procesos de urbanización de la Ciudad de México, que tanto cambiaron la fisonomía de la cuenca de México: de paisaje lacustre a megalópolis. El planteamiento de la sala me pareció muy atinado porque resuelve, en unos cuantos metros lineales, estas temáticas abonando a la comprensión de lo que uno verá fuera en la zona arqueológica. Esta es la ventaja de salas o centros de interpretación que ayudan a los visitantes a ubicarse espacial y congnitivamente respecto a lo que verán, a diferencia de un museo de sitio en donde muchas veces solo se muestran los objetos que se encontraron en el lugar [1].

Otro aspecto positivo de esta zona arqueológica son los textos explicativos en el exterior. El INAH ya muestra una disposición a comunicar de mejor manera los contenidos, de forma amena, con llamados a unirnos a la conservación del patrimonio y señalando la relación del pasado con el presente. Un acierto del curador Eduardo Escalante y de los demás investigadores involucrados.

En fin, si quieren ir a este espacio, la visita no les llevará más de 40 minutos o una hora, pueden aprovechar para comer en el mercado de San Pedro de los Pinos o en el de Mixcoac. Un lindo paseo en esta enorme ciudad con alrededor de ciento cuarenta museos.


Más sobre la apertura de la zona arqueológica, consulten la nota informativa INAH.

Calle Pirámide 7, San Pedro de los Pinos, Benito Juárez, 03800 Ciudad de México, CDMX, entrada gratuita.

[1] Sobre la discusión relativa a los centros de interpretación y museos de sitio, recomiendo el artículo: Gándara Vázquez, M., & Pérez Castellanos, L. (2017). Museos de sitio y centros de interpretación: ¿excluyentes o complementarios?. Gaceta De Museos, (66), 12-21. Descarga aquí

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#MiVisitaA: casa de Antonieta Rivas Mercado

Inauguro esta sección de mini reseñas de mis visitas a museos, exposiciones y espacios culturales #MiVisitaA

Hoy visitamos la casa de Antonieta Rivas Mercado, ubicada en la Calle Héroes 45, colonia Guerrero en la Ciudad de México. Se trata de una casa del siglo XIX de estilo ecléctico  diseñada y construida por el arquitecto Antonio Rivas Mercado. Tras sufrir la suerte de muchas casas señoriales en las colonias más antiguas de la ciudad -usos múltiples, deterioros, amenazas de demolición-, la casa fue recuperada, restaurada y abierta a la visita pública.

Por la suerte que corrió este inmueble, el espacio no cuenta con el mobiliario original y varios de sus espacios fueron reconstruidos con base en fotografías que mostraban la ornamentación original. Sin embargo, vale mucho la pena conocer la casa a través de una amena visita guiada. La historia de esta casa es también la historia de la Ciudad de México, de la familia Rivas Mercado y, particularmente de Antonieta.

Actualmente solo se pueden hacer visitas en fines de semana, con visita guiada y mediante reservación. El costo de entrada no es tan accesible comparado con otros museos y espacios culturales, pero se entiende, ya que el mantenimiento y operación de la casa no cuenta con financiamiento público sino con recursos autogenerados por la Fundación Conmemoraciones, a cargo del espacio.

La visita comienza en el salón de eventos, en donde también se recibían a los visitantes en el pasado cuando el espacio era privado. Aquí nos dieron una introducción bastante amplia, afortunadamente hay sillas para escucharla cómodamente sentados. La visita continua en los exteriores, el sótano, después los interiores y finalmente el espacio privilegiado de la casa: la terraza apergolada. No doy más detalles para no anticiparles datos y momentos que es mejor experimentar.

El guía fue muy ameno y nos comentó que dan recorridos a otros espacios de la ciudad por medio del colectivo Custodios del patrimonio. Durante la visita mencionó varias referencias del libro A la sombra del ángel de Kathryn S. Blair, que se enfoca a contar la historia novelada de Antonieta. Varios visitantes la habían leído y otros más nos quedamos con la inquietud de hacerlo. En resumen, me gustó mucho esta visita.

 

Las exposiciones internacionales como embajadoras cosmopolitas

Una nueva forma de pensar el propósito, práctica e impacto potencial de las exposiciones internacionales itinerantes.

Hace unos años me embarqué en la empresa de realizar una investigación binacional y a distancia, para averiguar más sobre las exposiciones internacionales: su razón de ser, sus prácticas y su impacto potencial. Así, durante unos cuatro años, en conjunto con mi colega Lee Davidson, de la Universida de Victoria en Wellington, llevé a cabo este proyecto, cuyos resultados vieron la luz en el libro: Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum (Vernon Press, 2019). 

El libro salió a la venta a fines de 2018. Primero lo presentamos en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH (Ver); y pronto lo haremos en la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda. De esta forma las dos instituciones educativas socias de este proyecto, tendrán su respectiva celebración.

Hay mucho que contar de este camino, como he adelantado en otras entradas de este blog:

Cómo escribir un libro. A cuatro manos, a kilómetros de distancia

Cosmopolitan para ENCRyM

Cosmopolitan Ambassadors… un libro sobre exposiciones internacionales, colaboraciones y diplomacia cultural

Por ahora les dejo algunas miradas externas -comentarios y reseñas que se han hecho sobre el libro- y una relectura propia: el artículo Cosmopolitan Ambassadors In Travelling Exhibitions. A new way of thinking about the purpose, practice and potential impact of international touring exhibitions, escrito especialmente para la plataforma digital TEO, All About Touring Exhibitions.


Kathleen McLean

Independent Exhibitions principal. San Francisco; USA

“In Cosmopolitan Ambassadors Lee Davidson and Leticia Perez Castellanos examine the highly complex multifaceted domain of the international exhibition, with all of its diplomatic, mission-related, and market-oriented intentions and realities. By utilizing case studies of several large cultural exhibitions exchanged between Mexico and New Zealand, the authors ground their discourse in concrete practice and provide a compelling narrative of the creation and exchange process as experienced by a variety of participants, including host museum staff, lending museum staff, and visitors to the exhibitions. Through rigorous research, detailed analysis, and diversity of interviews, the authors shape a dynamic theoretical framework for considering international exhibitions as “mobile contact zones” which can generate more cosmopolitan intercultural communication among participants in museums. Although the book focuses on international cultural exhibitions, in particular, I found the clearly articulated descriptions of a more cosmopolitan approach and the arguments for dialogue as participatory thinking of value to a wider spectrum of museum exhibitions. The lessons learned will certainly benefit the museum field writ large.”


Nayeli Zepeda

Nodo Cultura

“En un momento en el que se ha sobrepasado el cuestionamiento sobre el rol y la función educativa del museo hacia la demanda de una responsabilidad extendida social y política, si hay algo que necesitamos es el documento que evidencie las posibilidades y retos de esta promesa. Cosmopolitan Ambassadors. International Exhibitions, Cultural Diplomacy and Polycentral Museum es una guía que presenta un panorama complejo y amplio sobre el desarrollo de las exposiciones internacionales, no solamente desde la perspectiva organizacional y estratégica sino como un modo de mediación cultural (p.22), es decir, de negociación y reconciliación de la cultura.” Leer más


Karen Wise

Informal Learning Review #156 (May/June 2019)

“It is the rare book that weaves together multiple strands of theory and practice in a way that is timely, practical, relevant to the wider museum field and yet remains readable and accessible. Cosmopolitan Ambassadors: International Exhibitions, Cultural Diplomacy and the Polycentral Museum is a book that accomplishes all this. As is made clear by the full title, the authors base their work on a fundamental assumption that museums can and should promote cultural understanding and a cosmopolitan world view. They assert that the production, professional interactions and visitor experiences of international exhibitions can, should, and do promote intercultural interest, understanding, and a cosmopolitan world view. They provide a theoretical framework for discussing their assertion, followed by practical and richly documented case study stories of the exchange of two exhibitions: The Maori exhibition E Tu Ake: Standing Strong and the Mexican exhibition Aztecs. … Cosmopolitan Ambassadors is a profound and deep book. Its presence is timely, thought provoking and even provocative – gently and in the best sense. The book moves across theory and practice again and again; its content and messages apply to a wide range of professionals, from the pure practitioner to the pure academic, and everyone in between. It will enrich conversations in the museum field, not only about international exhibitions, but about intercultural activities of all kinds, and as such it is relevant to every organization’s work on diversity, equity and inclusion, as well as to intercultural exchange projects” (Descargar aquí).


Lee Davidson y Leticia Pérez Castellanos

Cosmopolitan Ambassadors In Travelling Exhibitions. A new way of thinking about the purpose, practice and potential impact of international touring exhibitions.

“International touring exhibitions have become a regular fixture at major cultural institutions across the globe. They are, perhaps, the most complex, large-scale, expensive and specialised work in contemporary museums. Despite their growing popularity, investment and professionalisation, surprisingly little research has been undertaken to better understand why and how international exhibitions are organised, and what value they have. This article presents new ideas about international exhibitions that have emerged from our extensive research on the subject, recently published in the book Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the intercultural museum (Davidson & Pérez Castellanos, 2019).” (Leer más)

El museo para todas las personas: arte, accesibilidad e inclusión social

Columna invitada. Una reseña de Íñigo Ayala Aizpuru.

El museo para todas las personas: arte, accesibilidad e inclusión social.                    The Museum for all People: Art, Accessibility and Social Inclusion.                             Congreso internacional. Madrid, España. 2-5 abril, 2019.

El museo para todasDurante cuatro días el público asistente ha podido presenciar y escuchar a numerosas personas expertas en las diferentes líneas temáticas que han configurado el congreso organizado por el Consorcio MUSACCES. Más de 350 conferenciantes de distintos países han acudido y participado, presentando sus investigaciones y proyectos a través de varios formatos: ponencias invitadas, sesiones en paralelo, mesas redondas y espacios de presentación de posters. Además, numerosas personalidades como Hanz Martin Hinz, presidente del ICOM hasta 2016, e integrantes de la Academia y las Universidades han aportado su experiencia a este encuentro.

Las ocho líneas temáticas presentes en el congreso han sido: (1) El arte en su pluralidad, (2) El patrimonio cultural al alcance de todos, (3) Los museos como espacios de conocimiento, (4) Los museos y los públicos del siglo XXI, (5) Los museos y las universidades, (6) Espacios de innovación inclusiva y tecnología, (7) la accesibilidad más allá del museo y (8) Proyectos y prácticas singulares.

En líneas generales, en el congreso se han presentado numerosas iniciativas en cada una de las líneas temáticas propuestas, tanto desde la práctica de los museos como desde la investigación llevada a cabo por las universidades. En el siguiente link se puede profundizar en las distintas comunicaciones presentadas a lo largo de los cuatro días del congreso: http://museumforall.musacces.es/programa/sesiones/.

Cabe destacar el gran protagonismo que la accesibilidad ha tenido a lo largo del congreso. Si bien la organización ha omitido este aspecto dentro del desarrollo del mismo, la inclusión del concepto accesibilidad en el título del congreso y en varias líneas temáticas ha fomentado la inscripción y participación de multitud de profesionales en este ámbito. Gracias a su visión y a su experiencia se han dado a conocer iniciativas y proyectos donde la accesibilidad de todas las personas estaba presente, independientemente de la edad, el género, las habilidades y las capacidades que se tengan y el idioma que se hable. Mención especial tienen en este sentido las intervenciones de Enrique Rovira-Beleta (Rovira-Beleta Accesibilidad S.L.P. y Universidad Internacional de Cataluña), de Mireia Ferri Sanz (Instituto Polibienestar de la Universidad de Valencia) y de Encarna Lago (Red Museística Provincial de Lugo) entre otras. Además, la accesibilidad también ha estado presente en el congreso a través de su vinculación con las aplicaciones, las tecnologías y el mundo digital, consiguiendo que el trabajo de equipos multidisciplinares tenga como objetivo convertir el patrimonio cultural y los museos en entornos accesibles, en este aspecto destaca la aplicación Navilens presentada por el Museo Arqueológico de Murcia (España).

Por otro lado, dentro del congreso se han presentado otros proyectos igualmente interesantes y relevantes dentro del mundo de los museos como el “Laboratorio Permanente de Públicos de museos” y el proyecto “Museos +Sociales” ambos del Ministerio de Cultura de España, y el proyecto I+D+I “PUBLICUM: Públicos en transformación. Nuevas formas de la experiencia del espectador y sus interacciones con la gestión museística” capitaneado por la Universidad de Deusto (Bilbao, España).

Además, de acuerdo a la información facilitada por la organización del congreso, próximamente se podrá encontrar en la página web oficial los vídeos de las sesiones plenarias que han tenido lugar.

Íñigo Ayala Aizpuru 

PhD Student, Universidad de Deusto.

Linkedin: Íñigo Ayala Aizpuru

Twitter: @iayalaizpuru


unnamed (1)Íñigo Ayala Aizpuru es estudiante de doctorado en el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, Bilbao, gracias a una Beca de Formación de Personal Investigador. Su área de estudio está centrada en el desarrollo de audiencias en museos. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales y publicado un artículo junto con Macarena Cuenca-Amigo y Jaime Cuenca  “Principales retos de los museos de arte en España. Consideraciones desde la museología crítica y el desarrollo de audiencias”, publicado en el año 2019 en la revista Aposta. Revista de Ciencias Sociales, disponible en: http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/iayala.pdf. Participa activamente en el proyecto de investigación PUBLICUM: Públicos en transformación. Nuevas formas de la experiencia del espectador y sus interacciones con la gestión museística (HAR2017-86103-P) financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España. Y, frecuentemente con el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Anteriormente  trabajó en la Ópera de Bilbao (ABAO-OLBE) y en otras entidades culturales como el Museo Patio Herreriano de Valladolid, el Museo Carmelitano de Alba de Tormes y el Archivo de la Catedral de Salamanca, entre otras. Estudió el Grado en Humanidades y el Grado en Historia del Arte en la Universidad de Salamanca y el Máster en Dirección de Proyectos de Ocio: Cultura, Turismo, Deporte y Recreación en la Universidad de Deusto.

 

 

 

Se contempla, se experimenta. Entrevista con Alejandra Panozzo

Alejandra y yo entramos en contacto por medio de un correo electrónico. Conoció mi trabajo desde Argentina, gracias a la serie digital Estudios sobre públicos y museos. Se interesó por visitar México, conocer la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRYM) y participar como profesora invitada en el curso Evaluación de exposiciones en el Posgrado de Museología.

Aprovechando su visita en nuestra ciudad, nos sentamos juntas por ahí en un parque a charlar para El Diván.

 


Alejandra Panozzo Zenere es una enamorada de los museos y otros espacios donde circula el arte. Doctora en Comunicación (UNR- Rosario, Argentina) y Magister en Industrias Culturales (UNQ-Quilmes, Argentina); además es Licencia y Profesora en Bellas Artes (UNR-Rosario, Argentina). Desde el 2012, se desempeña como becaría de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONCIET, Argentina) donde realiza investigaciones interdisciplinarias entre los campos de museología, arte y la comunicación, focalizadas en la problemática de los dispositivos comunicaciones y la experiencia de los públicos en los museos de arte. Al mismo tiempo, forma parte de la planta docente de la carrera de Bellas Artes (UNR-Rosario, Argentina) y de la Escuela Municipal de Rosario. En el último tiempo, comenzó a participar de proyectos museales que parten de una verdadera transformación social al generar un mayor intercambio territorial y patrimonial con los diversos públicos.

Portada libroSe contempla, se experimenta: “Este libro es una adaptación de mi tesis doctoral, se propone trabajar de manera interdisciplinaria los modos particulares de comunicar la colección de los museos de arte contemporáneo. Para ello, se identifican diferentes modelos museísticos que ponene de manifiesto los roles de la entidad en vinculación con los modos de disciplinar, ya sea que se le atribuya el rol de educar, la inclinación por lo espectacular o el estímulo de la experimentación en lo artístico”. En Argentina se consigue en librerías de la Ciudad de Rosario. En la Ciudad de México, se encuentra en consulta en la biblioteca de la ENCRYM.