#TBT La exposición internacional, ese efímero evento: un catálogo para su documentación

En la sección  #TBT ThrowBackThursday les comparto un texto que escribí, relativo a las exposiciones internacionales, organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en México. Pueden consultar el artículo “La exposición internacional, ese efímero evento: un catálogo para su documentación” en la Gaceta de Museos No. 58.

Aprovecho para contarles una linda anécdota. Las exposiciones internacionales fueron mi objeto de estudio para titularme en la maestría de museología de la ENCRyM, ya que me desempeñé como Subdirectora de Exposiciones Internacionales en el INAH alrededor de cinco años. Me preocupaba que no teníamos referentes sobre qué exposiciones se habían realizado en el pasado, aunque había algunos listados sueltos, no teníamos una base de datos que consultar. Tampoco existía un análisis de las políticas y prácticas asociadas a este ámbito, por ello desarrollé la investigación “Políticas para la difusión del patrimonio y prácticas de gestión en exposiciones internacionales: INAH, 1994-2006”

Como parte de este trabajo localicé la tesis de la canadiense Tamara Tarassoff, quien realizó un estudio similar en el contexto de ese país [1]. En ocasión de uno de mis viajes como comisaria a Toronto, fui a la biblioteca de la universidad, encontré la tesis y pude consultarla, me fue de mucha utilidad. También utilicé esta referencia para fundamentar los antecedentes de la investigación “Cultural diplomacy, touring exhibitions and intercultural understanding: A study of Aztecs: Conquest and Glory in Australasia”, realizada en colaboración con mi colega Lee Davidson,  del Programa de Estudios sobre Museos y Patrimonio de la Universidad de Victoria University en Wellington, Nueva Zelanda.

Años después… ¡Sorpresa! Tamara estaba convocada a un evento en la ENCRyM. Visitó México, nos contó cómo un viaje en su niñez a nuestro país, influyó en gran medida sobre el destino que tomaron sus estudios y su trabajo en el ámbito del patrimonio. También charlamos sobre los temas compartidos. Me encantó conocerla personalmente.

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[1] Tarasoff, T. A. (1990). Assessing International Museum Activity: The Example of International Travelling Exhibitions from Canadian Museums, 1978-1988 (Tesis de maestría sin publicar). Universidad de Toronto: Museum Studies Program, Toronto, Canadá.

 

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Prototipos y evaluación para el diseño de exposiciones. Entrevista con Camilo Sánchez.

Camilo Sanchez

Camilo Sánchez es diseñador industrial y maestro en Museología. Actualmente es asesor museológico del Museo Nacional de Colombia, en donde está encargado de la renovación total del Museo y de su proyecto de ampliación. Ha realizado proyectos en diversas instituciones museales colombianas y del exterior. Es profesor invitado de museografía en varias universidades colombianas.


Conozco a Camilo hace algunos años y sé que es un diseñador que se atrevió a incorporar los prototipos como parte del proceso de creación de exposiciones. Me interesó explorar con él las diferencias y semejanzas entre la evaluación, digamos “más formal” y la retroalimentación de los visitantes utilizando prototipos,  para Kathy McLean se trata de una forma de evaluación “diferente”, tal como lo explica en un artículo al respecto. Entonces ¿qué aportan? Aquí las ideas que Camilo nos comparte en exclusiva para El Diván ¡Gracias!

Desde el punto de vista de un diseñador de exposiciones: ¿Qué diferencias encuentras entre trabajar una idea con prototipos y con retroalimentación mediante la evaluación? 

Siempre me ha parecido problemático la aplicación rápida de la evaluación formativa (y la rapidez es clave, porque siempre los procesos de diseño son contrarreloj). Por ejemplo, si para el diseño de una exposición se hace un grupo focal, pueden salir ciertas ideas o incluso palabras y nociones que eventualmente alimentan el diseño, pero que difícilmente generan cambios esenciales. Claro que también hay que decir que por lo general este tipo de evaluaciones previas se hacen de manera global (por ejemplo sobre las temáticas de la exposición) y no específicamente sobre el diseño museográfico, por lo cual este se vuelve marginal en estos ejercicios.

Con procesos de evaluación “completos”, en donde algunos de los puntos analizados tienen que ver con el diseño, como es natural, las respuestas llegan cuando ya no sirven para nada o ya no se pueden tomar acciones correctivas. Y lo peor, es que se empiezan a generar una serie de supuestos generalizados que si atentan contra diseños futuros. Por poner un ejemplo, puede que después de evaluar una exposición específica, en la socialización de los resultados se diga que a la gente no le gustó el color porque era muy oscuro. Lo que termina pasando, es que queda arraigada la idea en muchos de los funcionarios del museo, de que a la gente no le gustan las exposiciones oscuras (“acuérdese que en la exposición tal la gente se quejó por eso”), distorsionando negativamente los procesos de diseño posteriores.

Con el prototipo la ventaja es que se hace el ejercicio de entrada con una propuesta de diseño, sobre el cual uno puede decidir si pone a la gente a opinar o no. Es una forma mucho más rápida y directa de saber qué es lo que el público prefiere.

Y ¿Cuáles son las semejanzas?

Cualquier forma de evaluación se parece en que funciona dependiendo de la claridad que se tenga sobre qué es lo que realmente se está buscando y del juicio con el que se haga. Siento que muchas veces se terminan haciendo por cumplir con una obligación sin tener claro por qué y para qué se hizo. Y si uno no tiene claro que es lo que va a sacar de un proceso y cuál es el verdadero objetivo, no importa si es evaluación formativa o prototipo, no sirve para nada.

Cuéntanos cómo han sido algunas de tus experiencias al incorporar prototipos en el diseño de las exposiciones…

Hace unos 3 años empezamos a hacer prototipos en el Museo de la Independencia, en Bogotá, Colombia, para definir aspectos temáticos y conceptuales de exposiciones pequeñas. No estaban enfocados a solucionar aspectos de diseño porque el espacio disponible ya tenía una configuración que era difícil de cambiar. Sin embargo, estos prototipos fueron muy efectivos para resolver cuestiones curatoriales y en últimas hicieron más fácil todo el proceso de toma de decisiones. Sin embargo tengo que decir que, si bien los prototipos iniciaron con mucho entusiasmo por parte del equipo de educación del museo, con el tiempo fueron perdiendo efectividad por que la gran novedad se terminó volviendo rutina.

Ahora en el Museo Nacional, también en Bogotá, que es mucho más grande, los problemas del día a día también más grandes. Como lo urgente no deja tiempo para lo importante, la cantidad de tareas y compromisos simultáneos en cuanto a la producción de diseños para múltiples exposiciones, han hecho que no podamos establecer un programa de prototipado exitoso.

Hace dos meses abrimos un prototipo para una futura sala de exposición permanente, pero de nuevo, el objetivo es mucho más conceptual que de diseño (el diseño de la sala todavía esta tan lejano y los temas están tan poco definidos, que explorar problemas museográficos en este momento no tiene sentido). La sala se llama “Museo-wiki” y es un gran espacio de participación. Toca esperar para ver los resultados.


¿Crees que una evaluación más formal les hubiera llevado a resultados
diferentes? 

En cuanto a las experiencias del Museo de la Independencia, repito que todo depende del entusiasmo del equipo del museo. Lo que empezó siendo súper novedoso y realmente marcaba una diferencia en la experiencia del visitante -porque sentía que podía co-curar una exposición-, terminó en ocasiones siendo un saludo a la bandera. Dadas las circunstancias, una evaluación más formal puede que no alterara los resultados, pero hubiera ahorrado tiempo.

Creo que los prototipos funcionan mucho mejor y son más efectivos que la evaluación formal. Sin embargo, para que funcionen tienen que tener un equipo dedicado exclusivamente a su análisis e interpretación. Todavía no hemos podido llegar a ese punto.

Y desde el punto de vista de los públicos ¿Qué reacciones has visto?

Claramente un prototipo es muchísimo más impactante y hace que el público se sienta mucho más relevante (llenar encuestas o responder preguntas abstractas no se siente generalmente como un gran aporte), mientras que intervenir directamente una exposición por medio de marcadores, tizas y post-its genera una sensación de participación mucho más satisfactoria.

¿Recomendaciones?

Básicamente lo que ya he dicho arriba: no puede ser flor de un día. Tiene que ser un proceso en el que todos los del equipo crean y se sientan comprometidos. Si no es así, no funciona.  

Esa extraña cosa llamada museo

2017-07-27 18.31.08Una de las polémicas más recurrentes en el ámbito de los museos es la de sus definiciones. Las hay de todo tipo: de diccionario, legales, desarrolladas por asociaciones de profesionales de museos o por investigadores. Las hay normativas y evocativas, y hasta existen llamados a no definirlo y tan solo dejar que la realidad dé contenido a la palabra. Esto… ¿es un museo?

En entradas anteriores escribí sobre la incomodidad que me causa la definición hegemónica del Consejo Internacional de Museos (ICOM), y también cuestioné el carácter “abierto” que atribuye como parte de las características del museo. El día de hoy más que emitir una opinión propia, quiero dejarles algunas viñetas y recursos sobre las discusiones que están sucediendo ahora mismo respecto a cómo definir al museo.

  1. En la reciente reunión del Comité Internacional para las Colecciones y Actividades de los Museos de Ciudad (CAMOC) del ICOM, realizada en la Ciudad de México, se llevó a cabo una sesión para que los asistentes compartieran sus opiniones en torno a diversos aspectos que configuran las discusiones sobre la definición museo. Éstas fueron:
    • ¿Cuáles piensas que son las contribuciones más importantes que los museos pueden hacer a la sociedad en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que tu país enfrentará en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que enfrentarán los museos en tu país en la siguiente década?
    • ¿Cómo piensas que los museos deberán cambiar y adaptar sus principios, valores y formas de trabajar en los años que vienen para afrontar esos retos y eriquecer sus contibuciones?
  2. Anteriormente el Comité Internacional para la Museología (ICOFOM) del mismo organismo,  publicó en línea el texto: Définir le musée du XXIe siècle. Matériaux pour une discussion. Se trata de un texto preparatorio para las mesas sobre el tema que tuvieron lugar en París, del 9 al 11 de junio de 2017. El documento se estructura en tres partes:
    • Un panorama general geográfico e histórico de las definiciones de museos.
    • Lo que nos dicen los marcos legales nacionales.
    • Contribuciones de académicos que invitan a una mirada crítica.
  3. Pronto tendrán lugar dos reuniones en las que también pondrá el tema a debate:
    • IV Seminario de Museología Experimental y Simposio Internacional del ICOFOM titulado Definir el museo del siglo XXI, experiencias latinoamericanas, que tendrá lugar en Río de Janeiro el 16 y 17 de noviembre. El programa esta disponible aquí.
    • Simposio Internacional sobre la de definición del Museo del Siglo XXI. Organizado conjuntamente por el Comité de Teoría Museológica para América Latina y el Caribe (ICOFOM LAM) y el Departamento de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), Argentina. Tendrá lugar el 8 y 9 de noviembre. El programa está disponible aquí.

Y ustedes ¿Qué piensan?

 

 

¿Los museos está cambiando?

IMG_3320¿Los museos están cambiando? Ésta fue la pregunta planteada en una de las mesas del 5º Simposio Internacional Ocio, Museos e Igualdad, realizado en la Ciudad de México los pasados 25, 26 y 27 de octubre.

En la mesa así titulada se presentaron cuatro experiencias recientes de acciones que disrumpen las funciones y/o temas tradicionales de los museos: 1. MUAC en tu casa, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo 2. Campamento Cultural Nocturno Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 3. Exposición Feminicidios en el Museo Memoria y Tolerancia, y 4. Obra Salón Munal, donde las penas se van bailando, del Museo Nacional de Arte.

Aunque valdría la pena analizar cada una de éstas experiencias, quisiera hablar de una breve polémica que se suscitó al final de la mesa. Como el moderador mencionó que estas propuestas eran innovadoras, una de las asistentes del público cuestionó si realmente lo eran. Su preocupación venía de un par de males crónicos en las instituciones mexicanas: la falta de continuidad y el olvido.

Con los cambios sexenales en el gobierno son pocos los programas que logran trascender.  Paulatinamente, programas y experiencias van quedando atrás, sustituidas por los aires de novedad y el ímpetu de los nuevos gestores que buscan dejar su huellas, y muchas veces inician de cero “borrón y cuenta nueva”. A la par, la falta de adecuada documentación y difusión de las propuestas conllevan al olvido.

La persona argumentó que varias de las cosas que se presentaron ya se habían hecho. Su ejemplo fue el Museo Universitario del Chopo durante los años que siguieron a su apertura. Así ,cuestionó el uso del adjetivo “innovador” y también que no se rescaten las experiencias del pasado.

Por un lado estuve de acuerdo con ella. La falta de continuidad, el olvido y la alta rotación en lo puestos de trabajo, nos han llevado a un avance más lento, a no conformar una comunidad de práctica solidaria, abierta al aprendizaje, sincera y que socialice sus conocimientos. Además, nos alejan la posibilidad de tomar lo mejor de las experiencias del pasado para descartar críticamente lo que no funcionó, y retomar lo que sí.

Por otro lado, hay algo que me dejó inquieta. Innovar significa “cambiar las cosas introduciendo novedades”. Si el Museo Universitario del Chopo u otras instituciones innovaron en su tiempo o en su ámbito de influencia es muy bueno, pero ¿Dónde se pueden conocer estas experiencias más allá del recuento individual? Además, “cambiar las cosas” implica un contexto, es decir tiempos y lugares específicos.

El que a nosotros como especialistas del campo de los museos, el campamento Cultural Nocturno (“Una noche en el museo”) nos parezca una actividad que “ya se ha hecho”, no significa que para los niños / niñas participantes del programa no les resulte una experiencia única. El que los algunos museos en la Ciudad de México planteen estos programas novedosos no significa que el resto de los museos lo haga. El que una institución en particular haya impulsado actividades disruptivas e innovadoras en el pasado, no quiere decir que ese mismo museo las esté haciendo en el presente, o que automáticamente se transfieran a otros espacios culturales.

La innovación supone un cambio. Si miramos al pasado podríamos preguntarnos ¿Se trata de un cambio unilineal y evolutivo? O podemos pensarlo en múltiples dimensiones, con tiempos y lugares distintos, con personas diferentes. Si miramos al futuro la pregunta es ¿Cambiarán las cosas lo suficiente para que las propuestas por venir sean diametralmente diferentes?

Imaginemos un simposio por venir dentro de varios años. Una personas del auditorio interviene y comenta que lo presentado no es innovador puesto que en el 2017 ese tipo de programas disruptivos ya los hacían varios de los museos en la ciudad ¿De quién es la responsabilidad de que estas experiencias se conozcan, retomen o critiquen en el futuro? Más aún ¿Las personas involucradas en esos nuevos proyectos -gestores y públicos- están vedados a experimentarlos porque “ya se hicieron en el pasado”?

Mucho para pensar.

Estrategias para un pensamiento centrado en los públicos

Suele decirse que los públicos -y dentro de este conjunto-, los visitantes de museos son un elemento central para estas instituciones. Autores como Karsten Schubert trazan el desarrollo de los museos desde la Revolución Francesa hasta la actualidad como un cambio gradual en el que los visitantes pasaron de ocupar la periferia del trabajo museal a ocupar el centro [1], mientras que para Stephen Weil ha habido un tránsito desde una idea que daba primacía a los objetos hacia otra en donde los visitantes tienen un papel primordial [2].

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Sin embargo, aunque algunos indicadores dejan ver que esto es así, diariamente museos de todo tipo y tamaños -con sus excepciones, claro está- nos brindan ejemplos de lo contrario. Todavía existe la primacía del objeto y del saber erudito, aún tenemos ejemplos de textos que usan lenguajes especializados y se comenten “crímenes” contra los visitantes: señalizaciones pobres, atención deficiente, malas iluminaciones, discursos poco relevantes, entre otros.

Cuando sí se piensa en los visitantes, la idea de realizar un estudio de públicos viene a cuenta, de hecho la primera imagen casi siempre es la de una encuesta. Sin embargo, no siempre los museos cuentan con el personal, el tiempo y el conocimiento para llevarlos a cabo, o tienen poca idea de cómo se aplicarán, tampoco se conoce mucho sobre la variedad de técnicas y aproximaciones más allá del cuestionario. No son pocos los casos de investigaciones o evaluaciones pobremente diseñadas que quedan guardadas en un cajón.

Aunque los estudios sobre los públicos de los museos -también llamados estudios de visitantes- son una herramienta muy importante de gestión, de auto aprendizaje y evaluación, existen otras estrategias para desarrollar un pensamiento centrado en los públicos, que los considera un elemento relevante. En mi propuesta, se trata de un abanico de opciones adicionales o complementarias a la investigación más formal.

En esta ocasión me aboco a enunciarlas y describirlas brevemente; en subsecuentes entradas, ahondaré en cada una de ellas.

1.Sensibilidad y empatía.- Es el punto de partida, si no pensamos que los públicos y visitantes son importantes no avanzaremos mucho más en las siguientes estrategias.

2. Lo que ya se sabe.- Cien años de desarrollo del área de estudios de públicos de museos no son poca cosa, sobre todo si pensamos en su consolidación a partir de los años ochenta. Existe ya un gran avance respecto a lo que  se conoce. No siempre es necesario realizar una nueva investigación. Una compilación de algunos aspectos se puede encontrar aquí.

3. Identificar a los interlocutores en su diversidad.- Los museos tienen interlocutores más cercanos dentro de la gran diversida de públicos a los que pueden atraer. Éstos se conocen también como grupos de interés. En ocasiones pasan desapercibidas personas y grupos de gran relevancia. Hay que ubicarlos y acercarnos a ellos como aliados.

4. Autoevaluación y valoración crítica.- No siempre los hallazgos sobre los problemas de la comunicación con los públicos y visitantes provienen de hablar con ellos o de observarles. A veces basta con mirar el propio trabajo del museo desde una postura crítica. Un ejemplo es el trabajo desarrollado por Beverly Serrell y un grupo de profesionales en el área de Chicago, estructurado en el Marco de los Jueces de Excelencia. Se pueden consultar las generalidades aquí.

5. La línea participativa.- Vivimos en sociedades que cada vez más exigen una participación activa y buscan no quedar al margen en decisiones que son tomadas por otros. El mundo de la cultura no es ajeno, y los museos tampoco lo son. A partir de los años sesenta, las voces de los visitantes comenzaron a estar presentes en las exposiciones de museos. Kathleen McLean y Wendy Pollock brindan varios ejemplos de ello en el libro Visitor Voices in Museum Exhibitions [3]. Por su parte, Nina Simon ilustra el tema de la participación en los museos la publicación The participatory Museum.

6. Estudios sobre los públicos de museo.- Al fin llegamos a la estrategia en la que primero se piensa cuando los museos quieren conocer a sus públicos o evaluar sus estrategias. La llamada investigación de públicos o de visitantes, un área de estudio sistemática, que de acuerdo con Eilean Hooper-Greenhill, es un término sombrilla que agrupa a todo tipo de investigación y evaluación que involucre a los museos, y sus públicos actuales, potenciales o virtuales [5].  En ésta se puede incluir a la investigación básica, la evaluación de exposiciones, programas y otras estrategias de comunicación, el análisis de datos secundarios, los diagnósticos o los monitoreos.

7. Formación y desarrollo de públicos.- La investigadora Ana Rosas Mantecón han señalado que “el rol de público es producto no sólo de una oferta cultural que convoca” [4], es decir, los públicos no nacen automáticamente por una nueva oferta que se abre, sino a través de un trabajo de formación y desarrollo en el que múltiples barreras y decisiones propias se interponen entre los públicos potenciales y las ofertas culturales. Cuando los museos conocen a sus visitantes, por exclusión pueden saber quiénes son los que no asisten y tomar acciones de forma estratégica que les permitan un rango más amplio y diverso de acción.

Como vemos, en un abanico de siete alternativas algo podrán hacer los museos de todo tamaño para impulsar un pensamiento centrado en sus públicos.

[1] Schubert, Karsten. 2009. The Curator’s Egg: The Evolution of the Museum Concept from the French Revolution to the Present Day. Londres: Ridinghouse.

[2] Weil, Stephen E. 1999. “From Being ‘About’ Something to Being ‘For’ Somebody: The Ongoing Transformation of the American Museums.” America’s Museums / Maxwell L.

[3] McLean, Kathleen, and Wendy Pollock. 2007. Visitor Voices in Museum Exhibitions. First Thus edition. Washington, DC: Association of Science-Technology Centers Inc.

[4] Rosas Mantecón, Ana. 2017. “Públicos: historia y contemporaneidad.” En Apuntes Para Pasar de La Teoría a La Práctica, II. p. 27 . Leticia Pérez Castellanos (coord.) Estudios sobre públicos y museos. México, D.F.: ENCRyM/INAH.

[5] Hooper-Greenhill, Eilean. 2006. “Studying Visitors.” In A Companion to Museum Studies, edited by Sharon Macdonald, 363–76. Londres: Blackwell Publishing.

 

Museos dispuestos a aprender

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMucho se habla acerca de que los museos son instituciones que ofrecen oportunidades de aprendizaje a sus visitantes. No sólo a los escolares que asisten llevados en caravana  u obligados por una tarea, sino a todos y cada uno de nosotros. Se trata del ámbito denominado aprendizaje informal o aprendizaje a lo largo de la vida.

Todos podemos seguir aprendiendo durante todas las etapas de nuestra vida. Lo hacemos aunque no nos demos cuenta, más allá de cualquier escuela, universidad o curso. Pero, no son pocos los museos que se auto proponen como un espacio idóneo para ello. En otra oportunidad podría escribir acerca de cómo se define este tipo de aprendizaje y cuáles son sus formatos y variedades, pero hoy quiero plantear la pregunta ¿Están los museos dispuestos a aprender?

Ser un lugar para el aprendizaje no sólo implica proveer oportunidades para que alguien más lo haga, sino también ser un lugar, un espacio, en donde esta actitud se promueve al interior de la institución, con sus prácticas y con su personal. Un ámbito en los museos se aboca abiertamente a ello: la investigación.

Ésta es una de las funciones que por definición llevan a cabo -y no todos los denominados museos lo hacen-. Se trata del estudio de sus colecciones, de lo que conforma el patrimonio que custodian y exhiben o bien de sus temáticas -como en los centros de ciencia en donde no necesariamente se exhiben objetos-. Pero existen muchas más oportunidades para ser un espacio abierto a la crítica, la reflexión y el aprendizaje.

Uno de estos aspectos es el del conocimiento que pueden y deben tener acerca de sus públicos y visitantes [1], ya que los museos no sólo trabajan en la preservación y resguardo del patrimonio, la memoria o la identidad, también lo exhiben, comunican e interpretan. Lograr ser verdaderos recursos para el aprendizaje y el disfrute, significa también conocer a sus interlocutores. El área de los estudios de públicos o de visitantes provee herramientas para ello [2].

Otro aspecto es el del análisis y constante reflexión sobre sus políticas, objetivos y prácticas. Aquí encontraremos todo lo que los museos se proponen hacer, lo que escriben y planean, pero también lo que ejecutan, sus actividades diarias, las exposiciones que ofrecen, los resultados alcanzados.

¿Existen ejemplos a los que referirse? ¿Hay por ahí museos realmente dispuestos a aprender? Para mí un buen ejemplo es la Oficina de Políticas y Análisis del Instituo Smithsoniano en Estados Unidos. En su página web se identifican como una unidad interna para investigación, planeación, análisis de políticas, evaluación y consultoría relacionadas con la administración,  los programas y los servicios de su dirección central, sus unidades y oficinas. Recordemos que el Instituo Smithsoniano agrupa diecinueve museos y un zoológico nacional.

A través de esta oficina proveen servicios a dichos museos para llevar a cabo investigaciones que de otra manera no les sería posible conducir. Sus reportes abarcan temas relativos a: gobernanza, administración, finanzas, planeación de programas y evaluación y estudios de públicos [3]. Un clavado en estos reportes nos muestra una disposición abierta al aprendizaje, al análisis y a la autocrítica, aspectos de gran relevancia, necesarios en las instituciones que buscan fomentar el aprendizaje.

[1] Para leer más sobre las distinciones conceptuales entre públicos y visitantes, recomiendo la introducción que escribí al Volumen II de la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[2] Sobre los estudios sobre los públicos de los museos, su definición, escalas y ámbitos de aplicación recomiendo el artículo sobre el tema en el Volumen I e la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[3] Destaca especialmente la investigación de largo plazo realizada en los museos de este instituto que derivó en el modelo de preferencias de la experiencie llamado IPOP. En la entrada titulada “Modelo IPOP: ¿Qué interesa a los visitantes en su experiencia por el museo?” puedes encontrar una síntesis en español.

Públicos y museos. Colaboraciones y experiencias

Cartel_Públicos_y_Museos_Final(2)Mañana es un día muy especial. Presentamos y lanzamos tres recursos digitales relativos a los estudios de públicos sobre museos y otras instituciones afines. Aquí una breve reseña de su origen.

Primer acto: Serie Estudios sobre públicos y museos vol II. Apuntes para pasar de la teoría a la práctica.

Es el segundo volumen de esta serie. Se trata de artículos generados a partir de las participaciones en el curso internacional de estudios de públicos impartido en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía en México en el 2015. Con artículos de Ana Rosas Mantecón, Graciela Schmilchuk, Ángela García Blanco, Lee Davidson, Kathleen McLean, María del Carmen Sánchez Mora, Rosa Elba Camacho Rodríguez, Sara Aguilera Ríos, Francisco Javier Maldonado Méndez, Mariana Pascual Cáceres, Ximena Agudo Guevara, María Liduvina Juárez Gómez y el mío, este volumen muestra lo que yo llamo el proceso “alquímico” de la enseñanza y el aprendizaje. Es una publicación digital de acceso libre que pronto podrán consultar. Descarga el libro aquí.

Segundo acto: Foro de estudios de públicos.

Abril de 2015. Graciela Schmilchuk organizó el evento De museos, públicos y no públicos ¿qué pensamos hoy?, dos conversatorios en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM). En los tiempos para preguntas y respuestas quedó clara la falta de espacios para socializar, compartir y comentar lo que se ha hecho sobre el tema en México y para establecer nexos con otros colegas del extranjero. Como dice Graciela, una joven planteó la pregunta de por qué no se conoce lo que ya se hace. Era Belén Zuazúa, una alumna muy activa e interesada de uno de mis cursos. Graciela tomó el reto en sus manos y poco después nos escribió invitándonos a sumarnos en un espacio que todavía no tenía forma muy precisa. A partir de entonces comenzamos a trabajar para desarrollar este espacio digital como una colaboración inédita entre el CENIDIAP-INBA (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas) y la ENCRyM-INAH. Accede al foro

Tercer acto: Estudios sobre públicos y museos. Línea del tiempo colaborativa

Julio de 2015. En el primer volumen de la serie titulado Públicos y Museos ¿Qué hemos aprendido? invité a Nayeli Zepeda de Nodo Cultura a prologar el volumen. No conocía a Nayeli previamente, comencé a seguir a Nodo en redes y la encontré en twitter. Después nos reunimos personalmente y hablamos de otras formas de colaborar. El volumen I incluyó una línea del tiempo que desde sus inicios se formó colaborativamente, pues las alumnas de mi curso 2014-2 compilaron las entradas, mismas que después fueron organizadas y sistematizadas por Belén Zuazúa para la publicación digital. Alrededor de 46 referencias forman una semilla para esta nueva versión abierta y dinámica con la que pretendemos que más personas se sumen a  la tarea de ir reuniendo más y más referencias. Se trata de una compilación bibliográfica, pero a diferencia de aquellas que se han hecho en papel, ésta puede crecer y enriquecerse, además de permitir búsquedas por diferentes criterios y estar abierta a la participación plural. Colabora en la línea del tiempo. 

Mañana jueves 20 de julio a las 18:00 hrs es la presentación y lanzamiento de estos tres recursos. La cita es en el auditorio de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía. Gral. Anaya 187, San Diego Churubusco, 04120 Ciudad de México, CDMX.

Muchas gracias a quienes han sido parte de estos proyectos directa o indirectamente.

¿No puedes acompañarnos en vivo? Consulta la grabación del evento aquí