Esa extraña cosa llamada museo

2017-07-27 18.31.08Una de las polémicas más recurrentes en el ámbito de los museos es la de sus definiciones. Las hay de todo tipo: de diccionario, legales, desarrolladas por asociaciones de profesionales de museos o por investigadores. Las hay normativas y evocativas, y hasta existen llamados a no definirlo y tan solo dejar que la realidad dé contenido a la palabra. Esto… ¿es un museo?

En entradas anteriores escribí sobre la incomodidad que me causa la definición hegemónica del Consejo Internacional de Museos (ICOM), y también cuestioné el carácter “abierto” que atribuye como parte de las características del museo. El día de hoy más que emitir una opinión propia, quiero dejarles algunas viñetas y recursos sobre las discusiones que están sucediendo ahora mismo respecto a cómo definir al museo.

  1. En la reciente reunión del Comité Internacional para las Colecciones y Actividades de los Museos de Ciudad (CAMOC) del ICOM, realizada en la Ciudad de México, se llevó a cabo una sesión para que los asistentes compartieran sus opiniones en torno a diversos aspectos que configuran las discusiones sobre la definición museo. Éstas fueron:
    • ¿Cuáles piensas que son las contribuciones más importantes que los museos pueden hacer a la sociedad en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que tu país enfrentará en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que enfrentarán los museos en tu país en la siguiente década?
    • ¿Cómo piensas que los museos deberán cambiar y adaptar sus principios, valores y formas de trabajar en los años que vienen para afrontar esos retos y eriquecer sus contibuciones?
  2. Anteriormente el Comité Internacional para la Museología (ICOFOM) del mismo organismo,  publicó en línea el texto: Définir le musée du XXIe siècle. Matériaux pour une discussion. Se trata de un texto preparatorio para las mesas sobre el tema que tuvieron lugar en París, del 9 al 11 de junio de 2017. El documento se estructura en tres partes:
    • Un panorama general geográfico e histórico de las definiciones de museos.
    • Lo que nos dicen los marcos legales nacionales.
    • Contribuciones de académicos que invitan a una mirada crítica.
  3. Pronto tendrán lugar dos reuniones en las que también pondrá el tema a debate:
    • IV Seminario de Museología Experimental y Simposio Internacional del ICOFOM titulado Definir el museo del siglo XXI, experiencias latinoamericanas, que tendrá lugar en Río de Janeiro el 16 y 17 de noviembre. El programa esta disponible aquí.
    • Simposio Internacional sobre la de definición del Museo del Siglo XXI. Organizado conjuntamente por el Comité de Teoría Museológica para América Latina y el Caribe (ICOFOM LAM) y el Departamento de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), Argentina. Tendrá lugar el 8 y 9 de noviembre. El programa está disponible aquí.

Y ustedes ¿Qué piensan?

 

 

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¿Los museos está cambiando?

IMG_3320¿Los museos están cambiando? Ésta fue la pregunta planteada en una de las mesas del 5º Simposio Internacional Ocio, Museos e Igualdad, realizado en la Ciudad de México los pasados 25, 26 y 27 de octubre.

En la mesa así titulada se presentaron cuatro experiencias recientes de acciones que disrumpen las funciones y/o temas tradicionales de los museos: 1. MUAC en tu casa, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo 2. Campamento Cultural Nocturno Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 3. Exposición Feminicidios en el Museo Memoria y Tolerancia, y 4. Obra Salón Munal, donde las penas se van bailando, del Museo Nacional de Arte.

Aunque valdría la pena analizar cada una de éstas experiencias, quisiera hablar de una breve polémica que se suscitó al final de la mesa. Como el moderador mencionó que estas propuestas eran innovadoras, una de las asistentes del público cuestionó si realmente lo eran. Su preocupación venía de un par de males crónicos en las instituciones mexicanas: la falta de continuidad y el olvido.

Con los cambios sexenales en el gobierno son pocos los programas que logran trascender.  Paulatinamente, programas y experiencias van quedando atrás, sustituidas por los aires de novedad y el ímpetu de los nuevos gestores que buscan dejar su huellas, y muchas veces inician de cero “borrón y cuenta nueva”. A la par, la falta de adecuada documentación y difusión de las propuestas conllevan al olvido.

La persona argumentó que varias de las cosas que se presentaron ya se habían hecho. Su ejemplo fue el Museo Universitario del Chopo durante los años que siguieron a su apertura. Así ,cuestionó el uso del adjetivo “innovador” y también que no se rescaten las experiencias del pasado.

Por un lado estuve de acuerdo con ella. La falta de continuidad, el olvido y la alta rotación en lo puestos de trabajo, nos han llevado a un avance más lento, a no conformar una comunidad de práctica solidaria, abierta al aprendizaje, sincera y que socialice sus conocimientos. Además, nos alejan la posibilidad de tomar lo mejor de las experiencias del pasado para descartar críticamente lo que no funcionó, y retomar lo que sí.

Por otro lado, hay algo que me dejó inquieta. Innovar significa “cambiar las cosas introduciendo novedades”. Si el Museo Universitario del Chopo u otras instituciones innovaron en su tiempo o en su ámbito de influencia es muy bueno, pero ¿Dónde se pueden conocer estas experiencias más allá del recuento individual? Además, “cambiar las cosas” implica un contexto, es decir tiempos y lugares específicos.

El que a nosotros como especialistas del campo de los museos, el campamento Cultural Nocturno (“Una noche en el museo”) nos parezca una actividad que “ya se ha hecho”, no significa que para los niños / niñas participantes del programa no les resulte una experiencia única. El que los algunos museos en la Ciudad de México planteen estos programas novedosos no significa que el resto de los museos lo haga. El que una institución en particular haya impulsado actividades disruptivas e innovadoras en el pasado, no quiere decir que ese mismo museo las esté haciendo en el presente, o que automáticamente se transfieran a otros espacios culturales.

La innovación supone un cambio. Si miramos al pasado podríamos preguntarnos ¿Se trata de un cambio unilineal y evolutivo? O podemos pensarlo en múltiples dimensiones, con tiempos y lugares distintos, con personas diferentes. Si miramos al futuro la pregunta es ¿Cambiarán las cosas lo suficiente para que las propuestas por venir sean diametralmente diferentes?

Imaginemos un simposio por venir dentro de varios años. Una personas del auditorio interviene y comenta que lo presentado no es innovador puesto que en el 2017 ese tipo de programas disruptivos ya los hacían varios de los museos en la ciudad ¿De quién es la responsabilidad de que estas experiencias se conozcan, retomen o critiquen en el futuro? Más aún ¿Las personas involucradas en esos nuevos proyectos -gestores y públicos- están vedados a experimentarlos porque “ya se hicieron en el pasado”?

Mucho para pensar.

Museos dispuestos a aprender

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMucho se habla acerca de que los museos son instituciones que ofrecen oportunidades de aprendizaje a sus visitantes. No sólo a los escolares que asisten llevados en caravana  u obligados por una tarea, sino a todos y cada uno de nosotros. Se trata del ámbito denominado aprendizaje informal o aprendizaje a lo largo de la vida.

Todos podemos seguir aprendiendo durante todas las etapas de nuestra vida. Lo hacemos aunque no nos demos cuenta, más allá de cualquier escuela, universidad o curso. Pero, no son pocos los museos que se auto proponen como un espacio idóneo para ello. En otra oportunidad podría escribir acerca de cómo se define este tipo de aprendizaje y cuáles son sus formatos y variedades, pero hoy quiero plantear la pregunta ¿Están los museos dispuestos a aprender?

Ser un lugar para el aprendizaje no sólo implica proveer oportunidades para que alguien más lo haga, sino también ser un lugar, un espacio, en donde esta actitud se promueve al interior de la institución, con sus prácticas y con su personal. Un ámbito en los museos se aboca abiertamente a ello: la investigación.

Ésta es una de las funciones que por definición llevan a cabo -y no todos los denominados museos lo hacen-. Se trata del estudio de sus colecciones, de lo que conforma el patrimonio que custodian y exhiben o bien de sus temáticas -como en los centros de ciencia en donde no necesariamente se exhiben objetos-. Pero existen muchas más oportunidades para ser un espacio abierto a la crítica, la reflexión y el aprendizaje.

Uno de estos aspectos es el del conocimiento que pueden y deben tener acerca de sus públicos y visitantes [1], ya que los museos no sólo trabajan en la preservación y resguardo del patrimonio, la memoria o la identidad, también lo exhiben, comunican e interpretan. Lograr ser verdaderos recursos para el aprendizaje y el disfrute, significa también conocer a sus interlocutores. El área de los estudios de públicos o de visitantes provee herramientas para ello [2].

Otro aspecto es el del análisis y constante reflexión sobre sus políticas, objetivos y prácticas. Aquí encontraremos todo lo que los museos se proponen hacer, lo que escriben y planean, pero también lo que ejecutan, sus actividades diarias, las exposiciones que ofrecen, los resultados alcanzados.

¿Existen ejemplos a los que referirse? ¿Hay por ahí museos realmente dispuestos a aprender? Para mí un buen ejemplo es la Oficina de Políticas y Análisis del Instituo Smithsoniano en Estados Unidos. En su página web se identifican como una unidad interna para investigación, planeación, análisis de políticas, evaluación y consultoría relacionadas con la administración,  los programas y los servicios de su dirección central, sus unidades y oficinas. Recordemos que el Instituo Smithsoniano agrupa diecinueve museos y un zoológico nacional.

A través de esta oficina proveen servicios a dichos museos para llevar a cabo investigaciones que de otra manera no les sería posible conducir. Sus reportes abarcan temas relativos a: gobernanza, administración, finanzas, planeación de programas y evaluación y estudios de públicos [3]. Un clavado en estos reportes nos muestra una disposición abierta al aprendizaje, al análisis y a la autocrítica, aspectos de gran relevancia, necesarios en las instituciones que buscan fomentar el aprendizaje.

[1] Para leer más sobre las distinciones conceptuales entre públicos y visitantes, recomiendo la introducción que escribí al Volumen II de la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[2] Sobre los estudios sobre los públicos de los museos, su definición, escalas y ámbitos de aplicación recomiendo el artículo sobre el tema en el Volumen I e la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[3] Destaca especialmente la investigación de largo plazo realizada en los museos de este instituto que derivó en el modelo de preferencias de la experiencie llamado IPOP. En la entrada titulada “Modelo IPOP: ¿Qué interesa a los visitantes en su experiencia por el museo?” puedes encontrar una síntesis en español.

Boletín El Itinerante, Colombia

El Programa de Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura de Colombia, edita el Boletín el itinerante, con diversos temas concernientes a los museos. Activo desde el año 2011, cuenta con 59 ediciones, todas disponibles en línea.

El número 58 estuvo dedicado a los estudios de públicos en museos. En él, la colega Sonia Peñarete expresa sus ideas en una entrevista videograbada. Yo por mí parte, respondí algunas preguntas relativas al panorama de los estudios de públicos en México, las experiencias internacionales que han inspirado mi trabajo y sobre la publicación Estudios sobre públicos y Museos, Vol. I.

Pueden consultar el No. 59 de este boletín aquí

¿El mundo es un gran museo? #TBT

En la sección  #TBT ThrowBackThursday les comparto un texto que escribí en 2002. Nunca fue publicado y aún lo siento vigente.

¿El mundo es un gran museo?

Áreas naturales resguardadas, centros históricos declarados patrimonio de la humanidad, aldeas y comunidades protegidas por algún organismo nacional o internacional, arte público y arte en las calles ¿Podemos decir acaso que el mundo es un gran museo?

Aterrorizados algunos gritarían ¡no!, vanagloriados otros dirían ¡sí!, pero la mayoría de la gente común no tendría nada que responder al respecto. Los museos, al menos en México, han sido enormes mausoleos del aburrimiento de varias generaciones de escolares que van a ellos como ejércitos copistas de información o como coleccionistas de sellos a la salida y a veces a la entrada de estos recintos, para que el profesor crea que hicieron la tarea.

A nivel mundial, ese gran museo-templo que resguardaba los objetos más preciados de las naciones, a manera de cámara de maravillas, comenzó a recibir grandes críticas desde diversos ámbitos; en nuestro país, comenzamos a encontrar esfuerzos encaminados a dinamizar al museo, acercarlo al público y quitarle un poco de su seriedad.

Nuevas propuestas llegan a los espacios conocidos, otras nacen con identidades propias y algunas más casi llegan sorprendiéndonos por su atrevimiento.

Mientras tanto, los teóricos del museo se debaten por encontrar una definición que de cabida a tal diversidad. Así, el ICOM (Consejo Internacional de Museos perteneciente a la UNESCO) define al museo como: “un institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, difunde y expone los testimonios materiales del hombre y su entorno para la educación y deleite del público que los visita”.

Sin embargo, desde 1968 se admite que esta definición también incluye a las galerías permanentes de exposición que dependen de bibliotecas públicas y centros de exposición; monumentos históricos, tesoros de iglesias, yacimientos históricos, arqueológicos y naturales – siempre y cuando estén oficialmente abiertos al público-; jardines botánicos y zoológicos, acuarios, viveros e instituciones que exponen especimenes vivos así como a los parques naturales.

Una gran variedad de lugares inimaginables han sido calificados como museos. Por ello reitero esa terrible amenaza del mundo entero convertido en un museo. Pero ¿Qué diferencias y qué semejanzas hay entre estos sitios de esparcimiento y/o aprendizaje? Vayamos más allá….

“Las rejas de Chapultepec son verdes, son verdes…” dice una canción popular mexicana; pero, desde el año 2002 han servido además como escaparate o galería abierta en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. La primera exposición presentada en este espacio: La tierra vista desde el cielo, proyecto del fotógrafo Yann Arthus-Bertrand fue una de las muestras más visitadas de México, ya que se calcula que casi 800,000 mil personas admiraron las fotografías al pasar frente a este corredor.

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Galería abierta de las Rejas de Chapultepec [1]
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Proyecto Agua Wasser,2002 [2]

Los protagonistas de Nacidos en el viaducto, un sketch de los años ochenta presentado en el programa de televisión mexicano la Carabina de Ambrosio, quienes se vieron obligados a hacer su vida en medio de un embotellamiento, tampoco podían imaginar los muros de su improvisada vivienda decorados por los murales del proyecto de arte público Agua Wasser.

 

Tomando estos dos ejemplos ¿Es posible decir que el Paseo de la Reforma o el Viaducto se han transfigurado adoptando la forma de un museo? Definitivamente no.

Este debate tiene una salida para dejar atrás las confusiones: sencillamente no son museos, como tampoco lo son los zoológicos, los jardines botánicos o los centros históricos, y no son museos porque sus características y formas son distintas, aunque no por ello se niegan sus semejanzas.

– – –

Un auto se detiene sobre el Paseo de la Reforma, son las once de la noche de un día que pasa del caos a la calma en la Ciudad de México, el conductor enciende las luces intermitentes del vehículo y avanza lentamente, el tripulante observa las fotografías exhibidas en las rejas del Bosque de Chapultepec usadas como el muro de una gran galería. El transcurso del tiempo lineal se rompió por un instante para dar paso a un momento de reflexión, el objeto –la foto- y el sujeto –el conductor- tienen un encuentro casual. De otra forma el conductor hubiera seguido de largo. Vemos cómo se ha creado otra atmósfera, algunas reflexiones y quizá algunos sentimientos afloraron.

Estamos hablando de algo denominado el espacio museal, un concepto más amplio que abarca la gran diversidad de lugares en los cuales se llevan a cabo estos encuentros y desencuentros entre sujetos y objetos de una forma que se aleja de la relación normal que guardamos con ellos, en donde media la exposición como intención comunicativa de otros que nos quieren contar algo.

Dentro de los espacios museales podemos encontrar al museo en todas sus variantes, desde el más clásico hasta el más novedoso, desde el que resguarda el patrimonio de una nación hasta el que busca transmitir conceptos científicos, podemos ubicar también a espacios que exhiben arte efímero como el Laboratorio de Arte Alameda, los foros de arte contemporáneo, las calles donde se exhibe el arte público, las zonas arqueológicas e históricas, los zoológicos y jardines botánicos.

Basta ya de la pelea por ostentar el nombre MUSEO en las marquesinas de la cultura o por evitar a toda costa que algún espacio caiga en el estigma de ser nombrado como tal. Demos a cada lugar su propia personalidad.

El museólogo Jorge Reynoso nos da un ejemplo muy ilustrativo sobre aquel objeto que sale de la cotidianeidad y que por ello adopta un carácter museal:

“Un objeto museal puede ser una moneda. Recuerdo mucho la canción de abre el ropero abuelita de Cri-Cri: ‘hay qué bonita espada de mi abuelo el general’. Esa cosa del ropero, de la abuelita, de la llave, del estar revelándosele a uno un sentido de la historia, o de la familia, o de la identidad, que no tiene que ver con el sentido del transcurso del tiempo cotidiano y enajenante, ese es un objeto museal”[3].

El espacio en donde esta relación ocurre se torna por momentos un lugar especial: permanente, temporal o efímero. Dichos espacios, robados al curso cotidiano han existido por siglos, en el XIX se institucionalizaron bajo el modelo del Museo – templo, icono de la modernidad y difusor de las narrativas de progreso e identidad de los estados naciones-, en el XX ese modelo clásico fue criticado y confrontado, evolucionando, cambiando; en el XXI podemos darnos cuenta que incluso tiempo atrás el fenómeno museal rebasaba ya los límites de cuatro paredes. Se abre al exterior, innova en las propuestas, toma por asalto los parques y paseos públicos, los camellones y los arroyos vehiculares.

Y sin embargo, no, el mundo no es un gran museo. Debemos reservar también los espacios comunes, debemos habitar lo ordinario para sorprendernos ante lo extraordinario. Debemos tener el ropero de la abuelita bajo llave para decir, parafraseando a Jorge Reynoso: “toma el llavero abuelita y enséñame tu ropero”, y ser capaces todavía de maravillarnos ante su contenido.

[1] Tomada de: http://www.mexicoescultura.com/actividad/149558/
memoria-fotografica-de-mexico.html 

[2] Tomada de http://www.jornada.unam.mx/2002/06/03/16an1cul.php?printver=0

[3] Reynoso, Jorge (2002) Entrevista realizada por Martha Jarquin, Leticia Pérez y Cynthia Hernández para el trabajo: Museos y posmodernidad, Maestría en Museología, Escuela Nacional de Conservacion, Restauración y Museografía. Museo de Ciencias y Artes (MUCA), UNAM, 31 de mayo de 2002.

 

El #Hashtag como punto de encuentro

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Las redes sociales ha comenzado a tener paralelismos con la vida real en diversos espacios que en el mundo virtual guardan similitudes con el mundo cotidiano. Por ejemplo, conversaciones en vivo, reuniones de café o foros temáticos. No sólo se trata de seguir o ser seguido sino de abrir espacios de diálogo y discusión.

En particular me interesa hablar de Twitter, una red social que define su misión como “ofrecer a todo el mundo la posibilidad de compartir ideas e información al instante y sin obstáculos”, esto a través de mensajes cortos en 140 caracteres. A pesar de no ser tan popular entre mis conocidos, Twitter alcanza 320 millones de usuarios activos mensualmente a nivel mundial y cuenta con 8.1 millones de usuarios en México. En cuanto al perfil, se cuenta que esta red no es de la predilección de los más jóvenes, y que apela a las empresas, los medios de comunicación y por supuesto a !los museos!

En este mar de usuarios cabe preguntarse ¿Cómo encontrar afinidades? Una vía es seguir las cuentas de personas o instituciones que son de nuestro interés. La vía tradicional es identificarlos por su nombre corto y el símbolo @ para unirnos y leer sus actualizaciones -creo necesario aclarar que antes se debe pertenecer a esta red-. En lo personal me parece mucho más interesante seguir las conversaciones a través del #Hashtag.

El #Hashtag es el elemento informático # que, unido a palabras clave, permite agrupar todas las conversaciones que usen esta etiqueta -no importa en dónde o por quién hayan sido etiquetadas- y traerlas a nuestra pantalla. Para mí es como sintonizar una estación de radio o un canal de televisión, sólo que entre estos canales no sólo están los temas y conversaciones propuestas por los medios masivos sino los de miles de usuarios de a pie a nivel mundial.

¿Un punto de encuentro para los interesados en los museos? Tan sólo veamos estos ejemplos:

#ItweetMuseums
#SlowArtDay
#AksaCurator
#MWXX
#MuseumWeek

#MuseumWorkersSpeak

Se trata de iniciativas que nos convocan a reunirnos en torno a temas de conversación específicos o a eventos que suceden en determinadas fechas. Algunos por impulso de profesionales del campo en relación a temas especializados; otros, con la idea de sensibilizar a públicos diversos sobre las tareas y relevancia de los museos; algunos más, buscando romper las relaciones típicamente verticales entre los museos y sus públicos.

#ItweetMuseums Invita a los profesionales de museos a tuitear contenidos relevantes desde sus cuentas personales. Proporciona una mirada fresca del día a día de quienes trabajamos en museos o en torno a éstos. También alienta a contar en vivo lo que sucede en las conferencias especializadas. Su creador @MarkBSchlemmer

#SlowArtDay ¿Preocupados por el consumo masivo e instantáneo en los museos? ¿Por la fiebre del selfie? La iniciativa que se promueve mediante este hashtag propone el 9 de abril de cada año como un día para contemplar el arte con calma y platicar sobre la experiencia. Convoca a gente de todos los museos participantes a mirar 5 obras de arte por 10 minutos y después reunirse para conversar. Más información por acá Slow Art Day

#AksaCurator Tiene lugar el 14 de septiembre de cada año. Propone un día en el cual preguntar todas nuestras dudas a los curadores de los museos participantes. Un diálogo en horizontal en donde “no hay preguntas tontas, sólo las que no se hacen  ¿Tu museo favorito no participa? Invítalo” dice @MarDixon su creadora.

#MWXX El mundo está lleno de eventos académicos y reuniones de profesionales muy interesantes. Mientras más amplío mi red en twitter más me entero de todas las cosas increíbles a las que no puedo asistir. No obstante, siguiendo hashtags como éste uno puede echar un vistazo a lo que está sucediendo en vivo: las presentaciones, los temas de vanguardia, las polémicas, los eventos sociales, la opinión de los líderes y también las de los asistentes. En este caso, la etiqueta agrupa las conversaciones alrededor de la conferencia anual de Museums and the web

#MuseumWeek Hablé de este caso para inaugurar mi blog. Una semana entera dedicada a la difusión del trabajo de los museos estructurada en torno a siete temas, uno por día. Este año generó 664,000 tuits que han sido vistos 294 millones de veces, tanto dentro de twitter como fuera de esta red. Una mirada a cómo se distribuyó esta tendencia en el mundo la encuentra por acá.

 Una conversación en vivo cada primer miércoles del mes. Tiene lugar en un horario pre acordado en el que los trabajadores de museos discuten temas que les preocupan, desde asuntos salariales hasta de profesionalización en el campo.

¿No son usuarios de Twitter? Bueno, no pretendo convertirlos.

 

 

 

 

 

La semana de los museos en Twitter “Born in France, raised by the World “

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Estreno blog. Me he encontrado con muchas cosas que decir y poco tiempo para escribir. No obstante me interesa pensar las cosas en voz alta y compartir algunas de mis reflexiones en torno al mundo de lo museal. Una reflexión sobre “lo museal” tendrá que venir después. Por ahora me ocuparé de un evento en redes sociales que sucede ahora mismo:  la semana de los museos #MuseumWeek

Se trata de una iniciativa que, de acuerdo con su propia información, es el primer evento cultural a nivel mundial en Twitter, dio inicio en Francia y se expande por el mundo a medida que más museos se suman a ella.

Durante una semana los diferentes museos registrados intentan atraer la atención de los públicos de esta red social hacia 7 temas, uno por cada día, utilizando para ello diferentes hashtags:  #secretsMW #peopleMW  #architectureMW #heritageMW  #futureMW #zoomMW #loveMW. Abordan así distintas facetas de estas instituciones, mostrando lados ocultos, a las personas que trabajan en estos recintos, su arquitectura, el contenido -su patrimonio-, sus visiones de futuro, los detalles y las anécdotas y el por qué amar a los museos.

Organizada por tercera ocasión, la #MuseumWeek ha atraído la participación cada vez de más museos. En el caso de México, aunque hoy se encuentran presentes sólo 70 museos, hay más presencia que en los años anteriores pero aún estamos lejos de ver un involucramiento a fondo ¿Cuáles serán los motivos detrás de este fenómeno?

Para comenzar hay una simple razón, las redes sociales no son todavía una estrategia de uso extendido en las instituciones museales mexicanas. Basta ver la interesante información recopilada y sistematizada por Nodo Cultura. En la plataforma http://museosmx.org/ se muestran los resultados de esta iniciativa entendida “como un repositorio y recurso de consulta e investigación que trabaja sobre el estado actual de los museos en relación su dimensión digital” Para ello, este colectivo se dio a la tarea de recopilar información sobre todos los museos registrados en el Sistema de Información Cultural de la ahora Secretaría de Cultura e indagar cuáles de ellos usaban las redes sociales y qué redes. Los resultados son sorprendentes.

De entre los 1,323 museos localizados sólo han podido registrarse 468, de los cuales el 57% cuenta ya con página de internet, el 55% utiliza Facebook y el 34% Twitter. Muy pocos son los espacios que llegan a usar otras redes además de las más populares ya mencionadas. Los que mayor cantidad de redes tienen registradas son los museos ubicados en la capital de país (Véase: http://museosmx.org/directorio-de-museos/).

Por su parte, el estudio realizado por Gerardo Landa Rojano en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía: “Redes sociales en museos mexicanos. Plataforma y posibilidades de las redes sociales en los museos de la Ciudad de México”, también nos habla de la problemática presente en el uso de dichas estrategias en la ciudad más poblada del país y con más número de museos, así como de las limitaciones que aún se tienen para una explotación mayor de este recurso.

Personalmente soy seguidora de varios museos en las redes. Como interesada y apasionada del tema de los museos y sus públicos navego en busca de información o estrategias que busquen acercar a las personas hacia estas instituciones. Creo que en México aún estamos lejos de un interés y posibilidades en las instituciones por explorar el ámbito digital de la comunicación y potenciar al máximo el uso de estos recursos para acercar a los públicos actuales y a aquellos que aún están por interesarse.

La semana de los museos por tanto, me parece una excelente estrategia. Ahora mismo andan por ahí un poco más de 100,000 tuits relacionados con alguno de los hashtags propuestos (Véase http://museumweek2016.org/en/twitter-space/), develando por el día de hoy los secretos de los museos participantes: espacios que no son accesibles a los visitantes, datos excepcionales sobre sus colecciones, fotografías de aspectos que no sabemos, restauraciones desconocidas, datos curiosos. A mí por lo menos me dan ganas de quedarme todo el día leyendo sobre esto, después, cuando vuelva a visitar o visite por primera vez cualquiera de estos espacios, ir tras la pista o pensar en todo lo que no conocemos, el detrás de escena.

Espero que el próximo año la situación mejore en México. Hoy felicito a los 70 museos que se unieron y que nos dejan ver algunos de los miles de secretos e historias que se esconden en sus edificios, salas, exposiciones, obras, trabajadores, visitantes, etc.