El museo para todas las personas: arte, accesibilidad e inclusión social

Columna invitada. Una reseña de Íñigo Ayala Aizpuru.

El museo para todas las personas: arte, accesibilidad e inclusión social.                    The Museum for all People: Art, Accessibility and Social Inclusion.                             Congreso internacional. Madrid, España. 2-5 abril, 2019.

El museo para todasDurante cuatro días el público asistente ha podido presenciar y escuchar a numerosas personas expertas en las diferentes líneas temáticas que han configurado el congreso organizado por el Consorcio MUSACCES. Más de 350 conferenciantes de distintos países han acudido y participado, presentando sus investigaciones y proyectos a través de varios formatos: ponencias invitadas, sesiones en paralelo, mesas redondas y espacios de presentación de posters. Además, numerosas personalidades como Hanz Martin Hinz, presidente del ICOM hasta 2016, e integrantes de la Academia y las Universidades han aportado su experiencia a este encuentro.

Las ocho líneas temáticas presentes en el congreso han sido: (1) El arte en su pluralidad, (2) El patrimonio cultural al alcance de todos, (3) Los museos como espacios de conocimiento, (4) Los museos y los públicos del siglo XXI, (5) Los museos y las universidades, (6) Espacios de innovación inclusiva y tecnología, (7) la accesibilidad más allá del museo y (8) Proyectos y prácticas singulares.

En líneas generales, en el congreso se han presentado numerosas iniciativas en cada una de las líneas temáticas propuestas, tanto desde la práctica de los museos como desde la investigación llevada a cabo por las universidades. En el siguiente link se puede profundizar en las distintas comunicaciones presentadas a lo largo de los cuatro días del congreso: http://museumforall.musacces.es/programa/sesiones/.

Cabe destacar el gran protagonismo que la accesibilidad ha tenido a lo largo del congreso. Si bien la organización ha omitido este aspecto dentro del desarrollo del mismo, la inclusión del concepto accesibilidad en el título del congreso y en varias líneas temáticas ha fomentado la inscripción y participación de multitud de profesionales en este ámbito. Gracias a su visión y a su experiencia se han dado a conocer iniciativas y proyectos donde la accesibilidad de todas las personas estaba presente, independientemente de la edad, el género, las habilidades y las capacidades que se tengan y el idioma que se hable. Mención especial tienen en este sentido las intervenciones de Enrique Rovira-Beleta (Rovira-Beleta Accesibilidad S.L.P. y Universidad Internacional de Cataluña), de Mireia Ferri Sanz (Instituto Polibienestar de la Universidad de Valencia) y de Encarna Lago (Red Museística Provincial de Lugo) entre otras. Además, la accesibilidad también ha estado presente en el congreso a través de su vinculación con las aplicaciones, las tecnologías y el mundo digital, consiguiendo que el trabajo de equipos multidisciplinares tenga como objetivo convertir el patrimonio cultural y los museos en entornos accesibles, en este aspecto destaca la aplicación Navilens presentada por el Museo Arqueológico de Murcia (España).

Por otro lado, dentro del congreso se han presentado otros proyectos igualmente interesantes y relevantes dentro del mundo de los museos como el “Laboratorio Permanente de Públicos de museos” y el proyecto “Museos +Sociales” ambos del Ministerio de Cultura de España, y el proyecto I+D+I “PUBLICUM: Públicos en transformación. Nuevas formas de la experiencia del espectador y sus interacciones con la gestión museística” capitaneado por la Universidad de Deusto (Bilbao, España).

Además, de acuerdo a la información facilitada por la organización del congreso, próximamente se podrá encontrar en la página web oficial los vídeos de las sesiones plenarias que han tenido lugar.

Íñigo Ayala Aizpuru 

PhD Student, Universidad de Deusto.

Linkedin: Íñigo Ayala Aizpuru

Twitter: @iayalaizpuru


unnamed (1)Íñigo Ayala Aizpuru es estudiante de doctorado en el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, Bilbao, gracias a una Beca de Formación de Personal Investigador. Su área de estudio está centrada en el desarrollo de audiencias en museos. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales y publicado un artículo junto con Macarena Cuenca-Amigo y Jaime Cuenca  “Principales retos de los museos de arte en España. Consideraciones desde la museología crítica y el desarrollo de audiencias”, publicado en el año 2019 en la revista Aposta. Revista de Ciencias Sociales, disponible en: http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/iayala.pdf. Participa activamente en el proyecto de investigación PUBLICUM: Públicos en transformación. Nuevas formas de la experiencia del espectador y sus interacciones con la gestión museística (HAR2017-86103-P) financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España. Y, frecuentemente con el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Anteriormente  trabajó en la Ópera de Bilbao (ABAO-OLBE) y en otras entidades culturales como el Museo Patio Herreriano de Valladolid, el Museo Carmelitano de Alba de Tormes y el Archivo de la Catedral de Salamanca, entre otras. Estudió el Grado en Humanidades y el Grado en Historia del Arte en la Universidad de Salamanca y el Máster en Dirección de Proyectos de Ocio: Cultura, Turismo, Deporte y Recreación en la Universidad de Deusto.

 

 

 

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Se contempla, se experimenta. Entrevista con Alejandra Panozzo

Alejandra y yo entramos en contacto por medio de un correo electrónico. Conoció mi trabajo desde Argentina, gracias a la serie digital Estudios sobre públicos y museos. Se interesó por visitar México, conocer la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRYM) y participar como profesora invitada en el curso Evaluación de exposiciones en el Posgrado de Museología.

Aprovechando su visita en nuestra ciudad, nos sentamos juntas por ahí en un parque a charlar para El Diván.

 


Alejandra Panozzo Zenere es una enamorada de los museos y otros espacios donde circula el arte. Doctora en Comunicación (UNR- Rosario, Argentina) y Magister en Industrias Culturales (UNQ-Quilmes, Argentina); además es Licencia y Profesora en Bellas Artes (UNR-Rosario, Argentina). Desde el 2012, se desempeña como becaría de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONCIET, Argentina) donde realiza investigaciones interdisciplinarias entre los campos de museología, arte y la comunicación, focalizadas en la problemática de los dispositivos comunicaciones y la experiencia de los públicos en los museos de arte. Al mismo tiempo, forma parte de la planta docente de la carrera de Bellas Artes (UNR-Rosario, Argentina) y de la Escuela Municipal de Rosario. En el último tiempo, comenzó a participar de proyectos museales que parten de una verdadera transformación social al generar un mayor intercambio territorial y patrimonial con los diversos públicos.

Portada libroSe contempla, se experimenta: “Este libro es una adaptación de mi tesis doctoral, se propone trabajar de manera interdisciplinaria los modos particulares de comunicar la colección de los museos de arte contemporáneo. Para ello, se identifican diferentes modelos museísticos que ponene de manifiesto los roles de la entidad en vinculación con los modos de disciplinar, ya sea que se le atribuya el rol de educar, la inclinación por lo espectacular o el estímulo de la experimentación en lo artístico”. En Argentina se consigue en librerías de la Ciudad de Rosario. En la Ciudad de México, se encuentra en consulta en la biblioteca de la ENCRYM.

Estudios sobre públicos y museos, volumen III

Texto leído en la presentación edititorial de este volumen, el 7 de marzo de 2019. La transmisión se puede ver aquí (A partir del minuto 16).

EST PUBL VOL III

 

Hoy presentamos la publicación electrónica Estudios sobre Públicos y Museos, volumen III. Referentes y experiencias de aplicación desde el campo (Disponible aquí). Se trata del tercer volumen de esta serie que vio la luz en el 2016 como una línea editorial dentro del programa de publicaciones digitales de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía.

Mi interés por plantear esta línea editorial derivó de haber constatado las pocas publicaciones accesibles en idioma español con las que contamos en México, para el campo de los estudios de públicos en museos.

De cierta forma nuestro país es pionero en el tema. En 1952, el antropólogo Arturo Monzón planteó el primer estudio de públicos para el Museo Nacional de Antropología [1], realizado incluso antes que el afamado estudio de Duncan Cameron y David Abbey en el Royal Ontario Museum en Toronto Canadá [2]. Después, también de forma pionera, las integrantes del equipo pedagógico del Museo Nacional de Antropología, plantearon una investigación en vísperas del traslado de este museo a sus nuevas instalaciones en el bosque de Chapultepec [3].

Sin embargo, este campo no se consolidó. A pesar de que los estudios se realizaron de forma temprana en el ámbito de los museos antropológicos, la publicación y difusión más extendida de los realizados en el ámbito de museos del Instituto Nacional de Bellas Artes, llevaría a la idea común de que éstos fueron los primeros intentos por abrir un campo de análisis de la visita a los museos desde el campo de los estudios de consumo cultural [4].

Por supuesto, no se trata de pelear por esta paternidad/maternidad, pero sí de reflexionar sobre la suerte que corren las iniciativas y estudios realizados si no trascienden el formato de informe técnico que muchas veces queda atrapado en los escritorios de funcionarios, en el archivo muerto o, cuando tenemos suerte, en los archivos históricos institucionales.

Avanzando en el tiempo, hacia los inicios de este siglo, cuando me incorporé al equipo de trabajo del Museo Interactivo de Economía, a tareas directamente relacionadas con los estudios de públicos y la evaluación de exposiciones, aún resultaba difícil allegarse de bibliografía especializada. Los dos títulos disponibles en español y de venta en México (a precios no tan accesibles) eran: Estudios de visitantes en museos: metodología y aplicaciones, de la española Eloísa Pérez Santos, y Los museos y sus visitantes, de la inglesa Eilean Hooper-Greenhill, traducido al español por una editorial española.

Comenzaba entonces el auge de la circulación de textos y publicaciones en el internet que, tampoco estaba tan extendida. Actualmente, un estudioso del tema podrá encontrar cientos de referencias y textos en formato pdf para descarga. Sin embargo, ahora enfrentamos el problema contrario: ante todo ese mar de referencias, ¿cómo discriminar?, ¿cómo hacernos de la bibliografía relevante para nuestros temas?, ¿en dónde encontrar referencias y guías metodológicas? Cabe señalar que, de cualquier forma, las publicaciones en español escasean y el acceso a libros completos o artículos especializados sigue siendo difícil o extremadamente caro.

Es dentro de este panorama que presentamos el volumen Referentes y experiencias de aplicación desde el campo. No diré más porque las presentadoras en este evento tienen mucho que aportar desde una mirada a la vez interna y externa. Invité a Dolores Nájera como autora en este volumen y a Madelka Fiesco, prologuista del mismo, para acompañarnos en este feliz día.

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[1] Monzón, A. (1952). Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología. Anales del INAH, Tomo VI, 2a parte.
[2] Abbey, D. S., y Cameron, D. F. (1961). “Notes on Audience Research at the Royal Ontario Museum.” The Museologist, no. 80 (1961), pp. 11-16.
[3] Salgado, I., Sánchez, M. C., Trejo, L., y Arana, E. (1962). Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología. Volumen sin numerar titulado “Equipo pedagógico”. Consejo de Planeación e Instalación del Museo Nacional de Antropología, INAH, SEP, CAPFCE. Archivo histórico del Museo Nacional de Antropología.
[4] García Canclini, N., y González Sánchez, J. A. (1993). El consumo cultural en México. [México, D.F.]: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones.
[5] Pérez Santos, E. (2000). Estudios de visitantes en museos: metodología y aplicaciones. [Gijón, Asturias]: Ediciones Trea.
[6] Hooper-Greenhill, E. (1998). Los museos y sus visitantes. Trea, Ediciones, S.L.

 

 

¿Es necesaria una definición de museo?

MuseumOfIcecream (1)
Imágenes tonadas del Museum of Icecream @Instagram

El Consejo Internacional de Museos (ICOM) llevará a cabo un proceso de revisión y actualización de la definición de Museo en su próxima conferencia general a realizarse en Kyoto, Japón en septiembre próximo. La última definición aprobada es de 2007: “Un museo es una institución permanente sin fines de lucro al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, transmite y expone el patrimonio tangible e intangible de la humanidad y de su entorno para la educación, el estudio y el deleite” [1].

Ante este panorama nos preguntamos: ¿es necesaria una definición? Se dice que lo que no se nombra no existe. Así es que, desde que el museo surgió como una institución de la alta modernidad, iniciaron los esfuerzos por definirle. Al al ser Museo una palabra utilizada en los diferentes idiomas, algunas de sus definiciones están en los diccionarios; pero otras, han sido emitidas por profesionales del área, organizaciones que los agrupan, legislaciones o marcos normativos de las políticas culturales.

El ICOM es una de esas organizaciones. Constituida en 1946 agrupa 40,000 miembros de 140 países de todos los continente. Por su antigüedad y composición, su definición trabajada a lo largo de 73 años, puede considerarse hegemónica. Su influencia es tal que ha sido retomada en tantos otros contextos y es multicitada, literal o con pequeñas variaciones, en gran parte de las definiciones operativas adoptadas por los países en sus marcos normativos o por los propios museos.

La evolución de esta definición indica que el museo no es una entidad estática, por el contrario, ha ido mutando a medida que se han transformado las sociedades en las que se aloja, y por ello se ha buscado adaptar la definición. Dados los cambios sociales y económicos vertiginosos que se viven hoy día, no sorprende que el periodo de acutalización de la definición se haya acortado (Doce años) y que las metodologías para integrarla también cambien.

En Esa extraña cosa llamada museo, una entrada anterior de este blog, relaté parte del proceso que se estaba llevando a cabo para integrar la nueva defición de Museo, utilizando metodologías más participativas y abiertas, ya no tan solo a los integrantes de los diversos comités del ICOM, sino a la sociedad en general.

En este proceso, el propio ICOM intengró el Comité Permanente para la Definición de Museo, Perspectivas y Posibilidades (MDPP), con la finalidad garantizar una verdadera representación y participación a nivel mundial en sus principales procesos estratégicos. El comité emitió un documento que contiene las recomendaciones y el informe presentado al Consejo Ejecutivo del ICOM, en el que se establecen los procesos y camino hacia las discusiones en Kyoto.

En éste declararon que: “El MDPP ha abordado el tema de la definición de museo desde afuera. Se ha intentado evitar el patrón actual para no centrar tanto el foco en criticar y revisar las palabras o párrafos de la definición actual, sino en historiarla y contextualizarla, desnaturalizarla y descolonizarla, en integrar el debate de los museos y el futuro de los museos en el marco más amplio de las tendencias generales de la sociedad y de los problemas del siglo XXI.” [2].

Asimismo, la organización lanzó una convocatoria para que las personas -siempre y cuando escriban en inglés-, puedan enviar su propuesta a través de su plataforma web Museum definition. Si consideras que es necesario definir lo que es un museo, y sientes que la definición actual no es satisfactoria, participa.

Adicionalmente, desde el campo académico, existen contribuciones que revisan este proceso de cambio. Particularmente recomiendo el artículo The definition of the museum through its social role de Karen Brown y François Mairesse. Se trata de un análisis histórico que contextualiza la definición de Museo en relación al papel social que se le ha atribuido. Como dicen los autores: Todo el mundo piensa saber qué es un museo, pero los límites de la definición están evolucionando constantemente [3].

[1] ICOM. Sin fecha. Comité permanente sobre la definición de museo, perspectivas y posibilidades (MDPP). Documento de trabajo, página 3. Disponible en aquí.

[2] Idem. p. 5.

[3] Brown, K., y Mairesse, F. (2018). The definition of the museum through its social role. Curator: The Museum Journal, 61(4), 525–539. P. 525 Disponible aquí.

 

Museología desde el Cono Sur. Entrevista con Florencia Puebla

WhatsApp Image 2018-12-14 at 11.15.47 PMFlorencia Puebla es Maestra en Museología (ENCRYM-Ciudad de México) y Maestra en Arqueología y curaduría en Museos (ENAH-Ciudad de México). Profesora de Historia y Licenciada en Arqueología (UNCuyo, Mendoza, Argentina). Desde el 2007, realiza investigaciones museológicas en Argentina, México y Perú, focalizando en la problemática de los colectivos sociales en su relación con el patrimonio. Actualmente se encuentra finalizando estudios de doctorado (ENAH-México), con un proyecto de curaduría etnográfica y musealización socio-territorial en el poblado de Vilcas Huamán (Ayacucho-Perú). En el último tiempo, tras aburrirse de los ambientes académicos, se encuentra experimentando en la curaduría creativa, y realizando diversos talleres y proyectos museales independientes.


Conocí a Florencia como alumna en el Posgrado en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía -INAH, en la Ciudad de México. Siempre me pareció una persona inquisitiva y con muy buenas propuestas, así como argumentos para defenderlas. Además de esta coincidencia académica, compartimos el interés por los públicos, y el tener como primera formación la de arqueólogas. Le propuse participar en esta entrevista contándonos su experiencia con su particular punto de vista: una mirada a la museología latinoamericana desde las diversas latitudes en las que ha transitado.

Tu primera formación es de arqueóloga ¿Por qué estudiar museología? 

En el año 2007 tuve la oportunidad de trabajar en un museo arqueológico (Salvador Canals Frau) haciendo análisis y conservación de material que había en bodega. Muy arqueológico era mi trabajo allí, además de que el museo tenía un fuerte perfil académico. En esa época, también trabajaba en un laboratorio de arqueología, donde hacíamos investigaciones sobre el pasado de mi ciudad natal (Mendoza, Argentina). Es decir, estaba muy metida en el ámbito arqueológico, y me sentía cómoda allí. No obstante, en este museo comencé a realizar otros trabajos, que me llevaron a descubrir un mundo nuevo para mí, el de la museología. Por esos años, junto a otras compañeras tomamos varios cursos de museos, y me gustó mucho. Fue una época donde aprendí muchísimo; y desde ese momento la museología se me volvió una pasión. Con el tiempo me fui metiendo cada vez más, entré a trabajar en otro museo más grande y con otro perfil (el MAF), hasta que llegué a la Maestría en Museología de la ENCRYM, y ahí cambié completamente de “gremio”, digamos. Curiosamente en el presente me defino como museóloga, aunque nunca dejé la arqueología del todo.

Creo que mi interés radica en que los museos son espacios que plantean temáticas mucho más diversas, dinámicas y flexibles que la arqueología. Por suerte, la museología se mantiene alejada de la solemnidad académica que caracteriza a las disciplinas científicas, entonces te permite trabajar, explorar y crear desde múltiples perspectivas. Y eso me encanta.

¿Por qué en México?

En este museo de arqueología que mencioné, conocí a Laura Piazze, que es la museóloga a cargo. Una persona que fue totalmente estimulante e inspiradora para mí. Ella había vivido en México porque estudió la maestría en museología de la ENCRYM, y siempre hablábamos de esa experiencia. Por ella conocí y pude observar por primera vez un huipil, ¡imagínate! Todo en ella me llamaba la atención, además de que es una gran profesional e interesante persona, a la que quiero y admiro mucho. Entonces, cuando termino la carrera de arqueología, decidí que iba a hacer la maestría que ella hizo en CDMX. Vine en el año 2012 y aún no me voy ¡este país me tiene atrapada! A México llegué por tierra, tras un largo viaje que hicimos con mi novio por América Latina, y que con el tiempo resultó ser junto con la mexicana, una experiencia totalmente estimulante para mi profesión.

Desde tu punto de vista ¿Existen balances / desbalances entre los museólogos (as) en Latinoamérica? ¿Cómo es esto?

Creo que es una pregunta difícil de contestar, ya que cada quién lo vive y siente de maneras distintas en los museos donde trabaja, o siguiendo las experiencias que ha tenido. Es real que en proporciones generales, somos más mujeres las que estudiamos museología y que trabajamos en museos, pero curiosamente esta mayoría, así como la discusión que estamos llevando sobre el género, aún no se ve del todo inmersa en las exposiciones, curadurías y estrategias museales. Repetimos esquemas, porque hemos aprendido un modo de ver y hacer las cosas, que es propiamente masculino. Es decir, somos mayoría las mujeres las que estudiamos y trabajamos en este ambiente, pero aún no hemos logrado aportarle una impronta desde nuestra forma de ser, observar y sentir.

Creo que incorporar la visión femenina, va mucho más allá de incluir un maniquí de mujer cuando se expone la evolución del ser humano (muchos ponen el maniquí, pero continúan hablando de la evolución del “hombre”, por ejemplo); o incorporar en las cédulas el “todos y todas”. Estos, aunque son grandes detalles, es sólo el principio, y no significa que las mujeres se encuentren del todo incluidas. Creo que es un proceso que lleva tiempo, y hay museos que lo están comenzando a realizar, por suerte. No obstante, cuando hablamos de igualdad, muchas veces las mujeres pensamos que es adoptar modalidades masculinas, y no valorar las formas de ser que son propias de nosotras. Es decir, no revalorizamos nuestras miradas, puntos de vistas y modalidades que tenemos a la hora de vivir. Esta es mi idea, y podrían estar en total desacuerdo. Por ejemplo, es curioso observar que las exposiciones no otorgan un papel preponderante al trabajo doméstico, que generalmente fue y es femenino. Siempre estuvo marginado y menospreciado, en desmedro de la “vida pública” o ciertos asuntos o temáticas que son consideradas más interesantes, como la política, la economía, etc. Allí, la participación masculina es más fuerte, y para paliar este vacío, se recurre a incorporar a la mujer en estos espacios. Esto es algo real y positivo, pero ¿qué pasa con la cantidad de mujeres que no lograron ni logran insertarse en estos terrenos? ¿Las continuamos marginamos? Lo mencionado, es algo que me está haciendo pensar mucho en este momento.

Actualmente estoy trabajando en un pueblo de la sierra de Ayacucho, Perú, que se llama Vilcas Huamán. En este lugar, que por cierto es hermoso, a simple vista la presencia de la mujer en el espacio y temas de índole “públicos” por así decirlo, no es tan fuerte; no obstante hay un mundo doméstico, íntimo y familiar donde ellas son el pilar. Llevado esto al museo, lxs museólogxs cuando ideamos las exposiciones, nos cuesta mucho salirnos de los ejes más tradicionales: como políticos, económicos, sociales y culturales; sin considerar que en el hogar también suceden grandes cosas. Lo que menciono, podría relacionarse con el tema del chisme, por ejemplo; o las pláticas distendidas donde comentamos cómo estamos, qué hacemos y cómo nos sentimos. Son temáticas muy menospreciadas, por lo que nos cuesta mucho darle el lugar que se merecen. Sin embargo, forman parte de nuestras vidas, además de que engloban otras dinámicas sociales que son importantes para mantener los lazos afectivos, ponernos al día, cuidarnos entre lxs nuestrxs y compartir momentos de intimidad. Es la sociabilización más básica, donde por ejemplo, las mujeres nos sentimos más cómodas de expresar cómo comprendemos la vida y las relaciones humanas. Hablo de esto, sin caer en la malicia con la que se ha caracterizado y estigmatizado a estas charlas, donde supuestamente prima la competencia y el prejuicio, por mencionar algunos adjetivos con los que se ha juzgado al chisme. Como es un espacio donde el pensamiento femenino emerge, se lo trata con mucho desdén. Bueno, ¿a qué voy con todo esto? a que en los museos por más que involucremos a las mujeres, y en las cédulas les hablemos a ellas, (salvo algunos casos) seguimos representamos la realidad desde lógicas masculinas.

Me comentaste hace poco de un ejercicio museológico que realizaste en varios países de Latinoamérica, respecto a colectivos y personas que luchan por la igualdad y expresión de género. Cuéntanos de esa experiencia

Fue un ejercicio pequeñito pero hermoso, aprendí muchísimo y me dejaron muy buenas reflexiones. Me propuse dialogar con diversos colectivos y personas de Lima, Buenos Aires, Quito, Santiago de Chile y Montevideo. Participaron muchas personas y grupos, como el Colectivo Pacha Queer de Ecuador, Gabriela Mansilla de Argentina y Collette de Uruguay. Cada caso personal de activismo y lucha me hizo reflexionar sobre cómo exponemos los cuerpos humanos, por ejemplo, o el tema de los genitales, y su excesiva importancia social. También me hizo pensar mucho sobre cómo representamos musealmente temáticas como el cuerpo humano, la sexualidad y el placer, temas que continúan tabúes en el presente (y más el placer femenino). Cuando los museos deciden hacerlo se le otorgar una distancia social y temporal, con el fin de no generar polémica. Es decir: hablamos de la sexualidad de las culturas pasadas, pero no nos atrevemos a plantear puentes empáticos y de conexión con las prácticas sexuales de nuestras sociedades actuales. También el tema de la diversidad necesita ser analizado con mayor profundidad, entramos a los museos, y parece que no existen personas diversas. Los museos consideran que sólo basta con agregar una rampa de acceso y sistema braile, que no está mal, pero queda en la superficie si el discurso curatorial no resulta integrador. Las exposiciones no muestran a personas discapacitadas, gordas, trans, o que tienen acondroplasia, por mencionar algunos ejemplos. Como es un tema delicado para abordar, preferimos directamente no hacerlo, aunque hay casos y trabajos extraordinarios de museos que lo trabajan con la seriedad y respeto que se merece. Con esto, incito a que lo hagamos, seguramente nos equivocaremos, pero no dejemos de intentar y buscar las formas de proponer nuevas modalidades de exponer lo heterogéneo de las sociedades.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de igualdad de género en los museos?

Creo que de lo que te comentaba, de darle lugar a la diversidad, de evitar los estereotipos y los clichés, de representar los cuerpos como son realmente, de exponer a personas de la tercera edad, o niñxs, sus sentimientos, pesares, necesidades y satisfacciones; de exponer cómo nos sentimos, qué nos da placer (que va mucho más allá de lo sexual), qué cosas nos producen ilusiones, alegrías, miedos y desesperanza. Es decir un museo más humano, más empático y diverso, que se aleje de la tolerancia. Un museo que esquive las representaciones de las personas blancas, heterosexuales y jóvenes, para indagar en otras formas de vivir.

Crees que la falta de balance de género que hoy observamos y criticamos en los museos ¿Es percibida por los visitantes regulares? ¿Qué hacer?

Creo que las sociedades se encuentran discutiendo muchas cosas que el museo aún ni siquiera concibe como posibles temas a exponer. Y la gente no nos exige a los museólogxs, porque sabe que este es un espacio conservador y de legitimación de lo que “debe ser”. Entonces, muchas veces nos quedamos en esa comodidad, no digo que es fácil y que depende todo de lxs curadores o lxs museólogxs, tengo en cuenta que existen políticas expositivas que muchas veces atan y restringen nuestro trabajo. No obstante, he conocido experiencias museales que deciden ir más allá, correr el límite; y la gente se entusiasma y lo valora mucho. Creo que nos tenemos que animar a realizar otras cosas, experimentar más, sin miedo a la crítica y despegarnos de la idea que tenemos de museo, que en el presente queda un poco obsoleta. Y con esto no hablo de invertir grandes cantidades de dinero, o agregar tecnología y otras estrategias contemporáneas, sino de considerar nuevas formas de musealidad e incorporar temáticas novedosas. Para esto, sólo se necesita creatividad; ese es el cambio que necesitamos. En estos tiempos posmodernos, la museología se tiene que reinventar, no nos queda otra.

 

Publicaciones sobre museos en México en otros idiomas

Inicié la conformación de una lista de las publicaciones mexicanas sobre museos con la inquietud de concentrar una recopilación que mostrara el estado del arte de nuestr producción editorial al respecto. El criterio fue que se tratara de libros, impresos o digitales, publicados en México. La lista se ha ido incrementando, la ventaja de un medio como éste es que se pueden editar las entradas y agregar más títulos a medida que se van conociendo o publicando.

Mencioné que, en caso de ser necesario, abriría una recopilación separada sobre las publicaciones que abordan asuntos de los museos o la museología mexicana en otras lenguas, como pueden ser el inglés o el portugués.

El día llegó. Espero que estan nueva lista también se incremente con nuevos títulos. Si tienes alguna referencia que aportar, no dudes en enviármela y con gusto la agregaré.

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  1. Achim, M. (2017). From idols to antiquity: forging the National Museum of Mexico. Lincoln, NE: University of Nebraska Press. [Aportación de Cintia Veláquez Marroni]
  2. Davidson Lee y Leticia Pérez Castellanos (2019). Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum. Vernon Press. Disponible para compra aquí 
  3. Garrigan, S. E. (2012). Collecting Mexico: Museums, Monuments, and the Creation of National Identity. University of Minnesota Press.
  4. Vasconcellos, Camilo de Mello (2007). Imagens da Revolução Mexicana. O Museu Nacional de História do Mexico. 1940-1982. São Paulo: Alameda, 2007

Cómo escribir un libro. A cuatro manos, a kilómetros de distancia

Hoy por la tarde presentaremos el libro Cosmopolitan Ambassadors: International exhibitions, cultural diplomacy and the polycentral museum (Vernon Press, 2019). Este libro es el resultado de la investigación conjunta realizada entre el Posgrado de Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía – INAH y el Programa de Museos y Patrimonio de la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda.2018-10-10 09.04.36

Durante cuatro años, junto con mi colega Lee Davidson, trabajé a la distancia en este proyecto de investigación binacional, para analizar el intercambio expositivo entre México y Nueva Zelanda a través de dos casos de estudio: las exposiciones temporales E tu Ake. Orgullo Maorí y Aztecas. Conquista y Gloria.

El estudio, de corte cualitativo se basó en el análisis de ciento treinta y dos entrevistas realizadas con visitantes a las exposiciones y personal involucrado en su desarrollo en las distintas sedes y con las instancias organizadoras. Hemos hablado de sus resultados en diversos foros académicos, pero hoy presentamos lo que consideramos nuestro mayor reto, y también, nuestra mayor satisfacción: un libro.

¿Cómo surgió la idea?, ¿cómo lo hicimos? A medida que avanzamos en la investigación nos percatamos de que tenemos aportaciones originales al campo de los estudios de museos, al análisis de las exposiciones internacionales y a su relación con la diplomacia cultural; identificamos un fenómeno muy particular: el de las exposiciones que viajan y se transforman a medida que lo hacen, a la vez que van adquiriendo/produciendo nuevas capas de significados entre todos los interlocutores involucrados. También ponderamos que la difusión de nuestros resultados quedaría corta si sólo los publicábamos en artículos aislados. Así que…

En junio de 2016 presentamos en Montreal, Canadá, el panel Reflexionando sobre la zona de contacto móvil: diplomacia cultural, exposiciones itinerantes y experiencias interculturales con el patrimonio, en la conferencia bi anual de la Association of Critical Heritage Studies. Quedamos muy satisfechas porque por fin vimos integrados todos los resultados, además de tener un diálogo con colegas que participaron con Lee Davidson en un proyecto anterior similiar. Así, en nuestras conversaciones post conferencia surgió la idea: podemos escribir un libro al respecto. El reto era encontrar una casa editora interesada, teníamos algunas ideas y planes. Entonces…

Sorpresivamente, la casa Vernon Press nos contactó a nosotras. Supieron de la investigación en el congreso en Montreal y nos solicitaron una propuesta. Entregamos un resumen, un índice tentativo y los respectivos currículums. Poco tiempo después tuvimos la respuesta: ¡Les interesó y podíamos escribir el borrador! El tiempo: un año. ¿La forma de hacerlo? No la conocíamos.

Nuestro libro trata, entre otros asuntos clave, del reto que significa para los profesionales de museos trabajar conjuntamente cuando provienen de distintos contextos políticos, culturales e institucionales, durante periodos prolongados de tiempo y a la distancia. Pero…, ¡esperen un momento! Justo esto habíamos hecho Lee y yo con nuestra propia investigación.

Lee es profesora titular en el programa de Museos y Patrimonio en la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda. Ahí imparte clases sobre estudios de públicos, pero sus intereses además han cubierto temas sobre el turismo, el uso del tiempo libre y los museos. En sus tiempos libres le gusta caminar (¡Mucho!), toma mucho café, habla francés, no habla español y ha visitado México en varias ocasiones.

Por mi parte, soy profesora en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la Ciudad de México. También doy clases sobre estudios de públicos, mis intereses además cubren el análisis de la política cultural, la historia de las exposiciones internacionales y los museos de forma amplia. En mis tiempos libres me gusta andar en bici, leer y escribir en redes sociales acerca de mis temas. Me defiendo en el inglés, estoy aprendiendo portugués y tuve la oportunidad de visitar Nueva Zelanda en dos ocasiones.

Cosmopolitan para ENCRyM

¿Cómo trabajamos juntas para escribir el libro?

La lengua común fue el inglés, esto supuso un esfuerzo extra para ambas. En mi caso debía expresarme por escrito adecuadamente, no sólo en cuanto a la ortografía y el uso de las palabas sino también en el estilo. Para Lee el esfuerzo consistió en leer mis entregas, corregirlas y unificarlas con las suyas. Recibí mucha ayuda de Paul, mi compañero de vida, de Ana Carolina Abad, amiga del alma, porras de otras tantas amistades y familiares, de Google translate y de Grammarly (sí lo recomiendo).

En un inicio pensamos que la estrategia adecuada era escribir cada quien un capítulo, y luego leernos mutuamente y enriquecerlo. Resultó que este método nos dejaba con “fotos” incompletas,  aunque cada una dominaba de algún modo los datos y la hallazgos de ciertas partes, la otra tenía información complementaria. Tuvimos que dar un voto de confianza a las nuevas teconologías, nos embarcamos en un trabajo simultáneo sobre los capítulos en una carpeta compartida de Dropbox.

A partir de entonces no es fácil decir quién escribió qué. Si bien, cada una tomó secciones específicas a su cargo, éstas se enriquecieron con los comentarios y adiciones de la otra. Durante el año que duró este proceso tuvimos reuniones virtuales en Skype aproximadamente cada quince días, hablábamos de los avances, de los faltantes y asignábamos tareas. Vertíamos en Evernote las notas que tomábamos de la reunión alternadamente.

Las notificaciones de actualización que despliega Dropbox: “Lee ha actualizado tal archivo” o a la inversa, nos tenían al tanto mutuamente de que allá, al otro lado del mundo, con diecinueve horas de diferencia alguien estaba avanzando. Personalmente fue de mucha ayuda adherirme a la cuenta @ShutUp&WriteTuesdays en Twitter que anima a personas de distintos países a dedicar al menos una hora completa de escritura semanal, sin distracciones, sin redes sociales, etc., en un trabajo colectivo. Es bueno no sentirse sola.

Nuestra carpeta compartida contenía subcarpetas tituladas: ideas, planes, notas, imágenes y másters (archivos finales). Dentro de cada una, un archivo word para cada capítulo. Con el paso del tiempo estas carpetas fueron reuniendo el contenido necesario, y al paso del tiempo, tuvimos un borrador completo. Claro, hubo que hacer adecuaciones, reacomodar ideas, regresar a los datos, leer mucho.

Lee visitó México nuevamente en julio de 2017, ya contábamos con avances sustantivos de la mayoría de los capítulos. Después de una sesión intensiva en “la torre del castillo”, como suele decirle Lee al alojamiento para profesores invitados en la ENCRyM , tuvimos un índice de contenidos refinado, una revisión exhaustiva de las ideas principales de cada capítulo y las conclusiones listas para la recta final.

Blackboard image

 

Fue en esa sesión intensiva cuando nos vino a la mente la idea de usar la imagen del caleidoscopio como una métafora para abordar el carácter siempre cambiante de las exposiciones internacionales. No de cualquier caleidoscópico, sino de uno policéntrico, el cual tiene tres o cuatro reflectores (espejos), así como un conjunto de objetos móviles. ¿Quién no ha mirado a través de uno? Con cada movimiento la imágen se modifica, y se nos ofrecen, dadas las condiciones adecuadas, bellas imágenes organizadas en múltiples centros.

Es muy interesante encontrar que, el mismo tipo de competencias y cualidades que los profesionales de museos a quienes entrevistamos destacaron como importantes, son las que nosotras tuvimos que desarrollar y aplicar. Se trata de habilidades para el diálogo intercultural, para contar con actitudes cosmopolitas en un mundo como el nuestro, en el que la interacción de distintas personas en espacios y tiempos diferentes confluyen en proyectos co creados.

Nostras requerimos, y aplicamos la paciencia, mente y actitud abiertas, disposición a incorporar las perspectivas de la otra, ser respetuosas y receptivas. No niego que hubo momentos de tensión, pero se resolvieron gratamente. También tuvimos que ser constantes y metódicas. Lograr finalizar el libro fue un compromiso personal y muto, así como uno de los mayores retos que he enfrentado. Y aquí estamos, a punto de presentarlo.

Gracias Lee, por el compañerismo, tu apoyo, el intercambio de ideas, nuestra amistad, el proyecto que tenemos juntas y nuestras colaboraciones por venir. Lo volvería a hacer.


Pueden adquirir el libro en Amazon o directamente en la página de Vernon Press aquí. Si lo leen, nos interesa mucho conocer sus opiniones.