Públicos y museos. Colaboraciones y experiencias

Cartel_Públicos_y_Museos_Final(2)Mañana es un día muy especial. Presentamos y lanzamos tres recursos digitales relativos a los estudios de públicos sobre museos y otras instituciones afines. Aquí una breve reseña de su origen.

Primer acto: Serie Estudios sobre públicos y museos vol II. Apuntes para pasar de la teoría a la práctica.

Es el segundo volumen de esta serie. Se trata de artículos generados a partir de las participaciones en el curso internacional de estudios de públicos impartido en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía en México en el 2015. Con artículos de Ana Rosas Mantecón, Graciela Schmilchuk, Ángela García Blanco, Lee Davidson, Kathleen McLean, María del Carmen Sánchez Mora, Rosa Elba Camacho Rodríguez, Sara Aguilera Ríos, Francisco Javier Maldonado Méndez, Mariana Pascual Cáceres, Ximena Agudo Guevara, María Liduvina Juárez Gómez y el mío, este volumen muestra lo que yo llamo el proceso “alquímico” de la enseñanza y el aprendizaje. Es una publicación digital de acceso libre que pronto podrán consultar. Descarga el libro aquí.

Segundo acto: Foro de estudios de públicos.

Abril de 2015. Graciela Schmilchuk organizó el evento De museos, públicos y no públicos ¿qué pensamos hoy?, dos conversatorios en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM). En los tiempos para preguntas y respuestas quedó clara la falta de espacios para socializar, compartir y comentar lo que se ha hecho sobre el tema en México y para establecer nexos con otros colegas del extranjero. Como dice Graciela, una joven planteó la pregunta de por qué no se conoce lo que ya se hace. Era Belén Zuazúa, una alumna muy activa e interesada de uno de mis cursos. Graciela tomó el reto en sus manos y poco después nos escribió invitándonos a sumarnos en un espacio que todavía no tenía forma muy precisa. A partir de entonces comenzamos a trabajar para desarrollar este espacio digital como una colaboración inédita entre el CENIDIAP-INBA (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas) y la ENCRyM-INAH. Accede al foro

Tercer acto: Estudios sobre públicos y museos. Línea del tiempo colaborativa

Julio de 2015. En el primer volumen de la serie titulado Públicos y Museos ¿Qué hemos aprendido? invité a Nayeli Zepeda de Nodo Cultura a prologar el volumen. No conocía a Nayeli previamente, comencé a seguir a Nodo en redes y la encontré en twitter. Después nos reunimos personalmente y hablamos de otras formas de colaborar. El volumen I incluyó una línea del tiempo que desde sus inicios se formó colaborativamente, pues las alumnas de mi curso 2014-2 compilaron las entradas, mismas que después fueron organizadas y sistematizadas por Belén Zuazúa para la publicación digital. Alrededor de 46 referencias forman una semilla para esta nueva versión abierta y dinámica con la que pretendemos que más personas se sumen a  la tarea de ir reuniendo más y más referencias. Se trata de una compilación bibliográfica, pero a diferencia de aquellas que se han hecho en papel, ésta puede crecer y enriquecerse, además de permitir búsquedas por diferentes criterios y estar abierta a la participación plural. Colabora en la línea del tiempo. 

Mañana jueves 20 de julio a las 18:00 hrs es la presentación y lanzamiento de estos tres recursos. La cita es en el auditorio de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía. Gral. Anaya 187, San Diego Churubusco, 04120 Ciudad de México, CDMX.

Muchas gracias a quienes han sido parte de estos proyectos directa o indirectamente.

¿No puedes acompañarnos en vivo? Consulta la grabación del evento aquí

 

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Exposiciones que cautivan

El sábado pasado visitamos varios museos de la ciudad de Huamantla en el estado de Tlaxcala, México. La visita fue parte de las actividades del Seminario de estudios y formación de públicos que impartí para el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en el Estado de México. A iniciativa de uno de los alumnos visitamos esta ciudad, Francisco nos comentó que varios de los aspectos que habíamos analizado durante el seminario podían reflexionarse en estos museos. Así que, gracias también a la organización de Samuel quien amablemente coordinó el tema del transporte, nos dirigimos a esta ciudad. Es muy simpático ver cómo cualquier grupo, incluso de adultos, en el momento en el que se pone en modo excursión se transfigura en grupo de niños que buscan divertirse en camino a una experiencia lúdica y de entretenimiento.

Como parte de las actividades planeadas yo había preparado la guía de los Jueces Excelencia de Beverly Serrell [1], quien realizó una propuesta para valorar la excelencia de las exposiciones en los museos. Esta guía destaca cuatro aspectos que podrían valorarse al visitar una exposición, está diseñada para profesionales de los museos dispuestos a realizar visitas críticas desde el punto de vista de los visitantes. Los cuatro aspectos a valorar son: el confort, el grado en que la exposición cautiva, si se refuerza a sí misma y la relevancia que tiene para los visitantes en términos personales.

Si bien esta guía ha sido preparada por colegas en Estados Unidos y aplicada en su mayoría en el área de Chicago, la hemos retomado en diferentes cursos en México para valorar cómo son las exposiciones en relación con los públicos y reflexionar sobre qué criterios se deberían considerar para considerarlas de excelencia. Huamantla fue el ejemplo perfecto de cómo los aspectos y criterios de esta guía no se ajustaban a la realidad de los museos que estábamos visitando. De hecho, quedó claro muy pronto que no podríamos aplicarla en su totalidad. No obstante, pienso que en el nivel general, los aspectos que propone el Marco de los Jueces de Excelencia de una u otra forma podían ser valorados. Me referiré particularmente a nuestra experiencia en el Museo de la Ciudad de Huamantla y en el Museo Nacional del Títere.

El confort. Es increíble como una ciudad pequeña en la que se encuentran museos ubicados de una calle a otra a una distancia accesible a pie hacen de la visita una experiencia realmente atractiva y amena. Los propios edificios en los que están ubicados los museos ofrecen un buen nivel de confort con recorridos que no resultan cansados. Existen sin embargo varios aspectos a mejorar: los apoyos a la orientación espacial y cognitiva que se proveen a los visitantes o también los servicios que se ofrecen, especialmente en el Museo de la Ciudad de Huamantla, se requiere mayor mantenimiento a los sanitarios así como a la conservación de los objetos y mantenimiento de las instalaciones y los cedularios que ahí se muestran. ¡Sí! Estos aspectos también forman parte de la experiencia de visitar un museo.

“Una exposición de excelencia ayuda a los visitantes a sentirse bien física y sicológicamente. El confort abre las puertas de otras experiencias positivas, la falta de confort las evita.”

2016-09-10-11-28-07Aspectos que cautivan. Me parece que éste es el aspecto que más llama la atención en dos de los museos que visitamos. En primer lugar el Museo de la Ciudad de Huamantla, que podría parecerse más a un viejo gabinete de curiosidades o maravillas en donde las personas interesadas por cuidar la memoria y la identidad de la ciudad han ido almacenando toda clase de objetos relevantes desde su punto de vista para la historia. Amontonados algunos, encimados otros, realmente se trata de objetos que nos llevaban a pensar que hacían ahí: una torre Eiffel a escala, una estación de trabajo de odontología antigua, la primera computadora personal comprada para el ayuntamiento, los trofeos de los miembros más destacados de la sociedad -deporte, competencias caninas y bobinas, cantantes, etc.- en fin de lo arqueológico a lo anecdótico con una presentación bastante modesta o incluso falta de cuidado. Y a pesar de ello todos estábamos ahí, fascinados por lo que veíamos, cautivados, reflexionando sobre objetos que llamaban realmente nuestra atención, pensando que si este museo refleja la historia del ciudad, si este museo permite a propios y extraños asomarnos un poco de la identidad de los habitantes de Huamantla. No tengo una respuesta. Pero nos atrapó.

“Una exposición de excelencia cautiva –engancha- a los visitantes. Los invita a poner atención. El involucramiento es el primer paso para encontrar significados más profundos”.

Aspectos de refuerzo. Esto se refiere a qué tanto la exposición y cada una de sus partes nos ayudan a comprender un mensaje global, repitiendo de ser necesario, la información clave al inicio del exposición y en distintos puntos, a la vez diversificando los medios que se usan para transmitir los mensajes principales. Éste quizá sea el punto más débil de estos dos museos, no me parece que sus creadores hayan pensando en un mensaje principal que comunicar, algo que quieran que todos los visitantes nos llevemos. Aunque quizá este aspecto está presente en lo inmaterial, en la hospitalidad del personal en todos los museos, fue realmente una constante sentirnos bienvenidos en los accesos, durante la visita, con las personas que nos atendieron, quizá en este sentido sí hay aspectos que refuerzan esta idea una y otra vez a lo largo de la visita.

“En una exposición de excelencia, se ofrecen a los visitantes  múltiples oportunidades para alcanzar o entender exitosamente los contenidos y para sentirse intelectualmente competentes, ir más allá de un “wow”. Además, la exposición tiene varios puntos de “refuerzo” dando oportunidad de acceder a partes similares de información pero de diferentes formas, cada parte forma un todo. Los visitantes se sienten confiados de tener experiencias significativas”

Relevancia. Este aspecto se refiere a qué tanto las exposiciones están enfocadas en torno a el interés de los visitantes en términos personales, relevantes, significativos. Quizás el Museo de la Ciudad no cubrió tanto este criterio como el Museo Nacional del Títere. No fue posible visitarlo todo por estar en remodelación, con la tarea de terminarla antes de que inicie el Festival Internacional del Títere en octubre próximo. Este museo guarda una colección muy particular perteneciente a la familia Rossete Aranda que durante más de 100 años impulsó la manifestación teatral con el uso de marionetas. Está lleno de objetos que también nos cautivaron, pero además de historias que nos tocaron, a nivel personal con recuerdos de nuestra infancia y a nivel de identidad con fragmentos de la historia del país: esos soldados del desfile del 15 de septiembre cada uno distinto al otro, la pelea de gallos, el circo, la orquesta. Escenas de la vida cotidiana que aún ahí congeladas en las vitrinas nos hacían sentir realmente emocionados -no me quiero imaginar cuando estos objetos cobran vida-. Además el museo presenta otra serie de objetos que, aunque no pertenecieron a la Compañía Nacional de Autómatas de los Rossete Aranda han sido incorporados a su colección y son muestras de esta manifestación a lo largo y ancho del mundo. De verdad un museo que no se pueden perder.

“Una exposición de excelencia provee experiencias que son relevantes en términos personales para los visitantes. Más allá de sentirse involucrados y sentirse competentes, los visitantes se pueden sentir cambiados, cognitiva y afectivamente, en términos inmediatos y a largo plazo.”

Nuestro día en Huamantla fue una experiencia única, no sólo por los elementos que he comentado. Tuvimos la suerte y el honor de ser guiados por un embajador de la ciudad, el hoy cronista señor José Hernández Castillo, quien desde nuestra llegada al Museo de la Ciudad amablemente guío la visita y nos develó rincones, historias y personas especiales de esta ciudad. Se ha señalado en varias ocasiones el gran valor de la interpretación personal, es decir aquella ejecutada por personas,  guías, mediadores. Y es que ellos develan para nosotros esos misterios y esos valores imbuidos en el patrimonio que no son fáciles de descifrar a primera vista, Don José hizo un trabajo extraordinario. El gran reto para los museos es traducir esta riqueza a otros medios para que los visitantes que no tengan la suerte que nosotros tuvimos puedan acceder a las historias, las anécdotas, el orgullo y la hospitalidad de este lugar y su cultura.

Es un hecho que los museos visitados tienen un tramo que recorrer. Se aprecian carencias y muchos aspectos que se podrían mejorar, no obstante creo que brindan una oportunidad sensacional para una experiencia verdaderamente rica.

Gracias a Francisco por la sugerencia, a Samuel por la organización del transporte, a Angélica por las gestiones, y a todo el grupo por su interés y disposición durante el Seminario. Lo disfruté y aprendí mucho. Por supuesto a Don José.

A pesar de muchos lados oscuros de nuestro país, cada momento encontramos gente valiosa por la que sí podemos decir ¡Viva México!

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[1] Serrell, B. (2006). Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence. Walnut Creek, Calif: Left Coast Press

*Las traducciones de las frases entrecomilladas son mías.

Interpretar ¡Cualquier oportunidad es buena!

La interpretación y las estrategias asociadas a ella llegaron en algún momento al museo. No se trataba tan solo de exhibir -a través del despliegue en las vitrinas de maravillosos objetos-; tampoco de sólo comunicar -a través de los textos en las cédulas- o de tener una visión acotada del potencial educativo del museo -en los talleres y actividades dedicadas únicamente a escolares-, sino de traducir, facilitar, invitar, sorprender o presentar aspectos relevantes que inviten a la reflexión.

La interpretación va un poco mas allá de la comunicación. A manera de una traducción de un idioma a otro, nos dice mi colega y amigo, Manuel Gándara, la interpretación busca un lenguaje adecuado para comunicar términos complejos, científicos, técnicos o artísticos para que un público diverso los comprenda. Es un vehículo de empatía, diría yo, para aceptar que no todos tienen los conocimientos previos requeridos al acercarse a un museo; pero sobre todo, para mostrar a las demás personas lo que nos apasiona a algunos: antropólogos, arqueólogos, historiadores, historiadores del arte, curadores, científicos, artistas, etc., también para descubrir lo que les apasiona a ellos y tender puentes.

Aquí les comparto un ejemplo de una estrategia que me encantó, porque cualquier oportunidad es buena para interpretar. A mí me sorprendió y me emocionó.

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Cubo de escaleras en el Museo de la Ciudad de Nueva York ¿A poco no da curiosidad ver qué hay dentro? ¿Por qué es emocionante?
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El tamaño de las fotos piso a techo, las frases seleccionadas, realmente sorprenden

 

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Además induce al ejercicio: no tomen el elevador, miren lo que hay por aquí

 

Probando, probando… el prototipo en exposiciones

El año pasado organicé el Curso Internacional de Estudios de Públicos, en el cual participaron cinco profesoras invitadas especialistas en diversos aspectos de esta área.

Hablaré poco a poco de lo que este curso significó para mí, a nivel personal y profesional, como profesora y como participante. Hoy me quiero referir a las sesiones con Kathleen McLean ¿Quién es Kathy? Desde mi punto de vista, una de las profesionales de museos más influyente en los últimos años, una persona sensible a las necesidades de los visitantes , especialista y consultora en diseño de exposiciones, además de alguien con mucho sentido común y buen humor.

La dos sesiones de Kathy trataron de cómo crear exposiciones con un tipo diferente de evaluación: el uso de prototipos. Esta idea la presentó previamente en el Seminario Permanente de Museología de América Latina, en su 8va edición, en el otoño de 2014. Ese día nos enganchó. Tanto fue así que un colega de Colombia, Camilo Sánchez, encargado del diseño museográfico en el Museo de la Independencia Casa del Florero, se embarcó en la hazaña de diseñar una exposición completa inspirado en lo que vimos [1], yo por mi parte, invité a Kathy a darnos un taller en el marco del Curso Internacional, así que volvió un año después.

La premisa es simple: usar materiales sencillos y baratos para recrear, lo más cercano posible, la experiencia que queremos ofrecer a los visitantes, después, invitar a colegas, amigos, voluntarios a usar lo diseñado, y mejorar el diseño con esta retroalimentación.

El uso de prototipos no es nuevo. Se sugiere utilizarlos en las evaluaciones previas que, de acuerdo a la literatura de los estudios de públicos, tiene lugar en la fase de diseño [2]; sin embargo, por alguna razón se piensa en prototipos elaborados o en evaluaciones más estandarizadas utilizando formatos de observación y retroalimentación formales.

El taller sobre cómo mejorar las exposiciones por medio de prototipos duró dos sesiones. El primer día Kathy habló de la filosofía detrás de esta actividad y nos mostró ejemplos de cómo lo ha aplicado en diversos museos con los que ha trabajado. Para finalizar esa sesión los participantes conformaron equipos y propusieron temas que pudieran desarrollarse y concretarse en un pequeño producto expositivo.

El segundo día cada equipo trabajó sobre su idea. Utilizando papel, tijeras, cinta adhesiva, periódico, dieron vida a los prototipos.Fue una sesión increiblemente divertida. Bajo cierta presión de tiempo y con la idea de tener el prototipo concluido, los equipos trabajaron a muy buen ritmo. Se trataba de contar con la propuesta montada para recibir retroalimentación de los compañeros. He aquí el componente evaluativo, pues se invita a otras personas a ver, usar, interactuar con nuestra propuesta y se recaban sus opiniones de una forma libre ¿Hay una muestra como tal? No, ¿hay formatos pre establecidos para tomar las opiniones de los “visitantes”? No, ¿hay un protocolo? Tampoco.

Para mí se trató de experimentar una evaluación cualitativa y abierta en todo el sentido de la palabra. El prototipo funciona como una sugerencia, un estimulante (en inglés se le llama prompt) que detona una conversación, también abierta, sobre lo que la propuesta detona en los participantes y cómo mejorarlo. Es una forma de comprobar nuestras hipótesis sobre el diseño planteado, si provoca o no lo que esperábamos, si invita a hacer lo que se busca, si las personas se involucran con él.

Un consejo final de Kathy: no preocuparse por producir prototipos acabados, perfectos, de materiales caros, sino en recrear, lo más cercano posible, la experiencia que buscamos promover. Finalmente, como ella dice: la perfección es enemiga de la creatividad.

[1] Se trató de la exposición “Más allá de las imágenes: el poder de la alegoría”, que se inauguró como prototipo en el invierno de 2014 para después reinaugurarse en la primavera de 2015 ya con los ajustes que se derivaron.
[2] Véase por ejemplo Pérez Santos, E. (2000). Estudios de visitantes en museos: metodología y aplicaciones. [Gijón, Asturias]: Ediciones Trea.

 

 

El #Hashtag como punto de encuentro

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Las redes sociales ha comenzado a tener paralelismos con la vida real en diversos espacios que en el mundo virtual guardan similitudes con el mundo cotidiano. Por ejemplo, conversaciones en vivo, reuniones de café o foros temáticos. No sólo se trata de seguir o ser seguido sino de abrir espacios de diálogo y discusión.

En particular me interesa hablar de Twitter, una red social que define su misión como “ofrecer a todo el mundo la posibilidad de compartir ideas e información al instante y sin obstáculos”, esto a través de mensajes cortos en 140 caracteres. A pesar de no ser tan popular entre mis conocidos, Twitter alcanza 320 millones de usuarios activos mensualmente a nivel mundial y cuenta con 8.1 millones de usuarios en México. En cuanto al perfil, se cuenta que esta red no es de la predilección de los más jóvenes, y que apela a las empresas, los medios de comunicación y por supuesto a !los museos!

En este mar de usuarios cabe preguntarse ¿Cómo encontrar afinidades? Una vía es seguir las cuentas de personas o instituciones que son de nuestro interés. La vía tradicional es identificarlos por su nombre corto y el símbolo @ para unirnos y leer sus actualizaciones -creo necesario aclarar que antes se debe pertenecer a esta red-. En lo personal me parece mucho más interesante seguir las conversaciones a través del #Hashtag.

El #Hashtag es el elemento informático # que, unido a palabras clave, permite agrupar todas las conversaciones que usen esta etiqueta -no importa en dónde o por quién hayan sido etiquetadas- y traerlas a nuestra pantalla. Para mí es como sintonizar una estación de radio o un canal de televisión, sólo que entre estos canales no sólo están los temas y conversaciones propuestas por los medios masivos sino los de miles de usuarios de a pie a nivel mundial.

¿Un punto de encuentro para los interesados en los museos? Tan sólo veamos estos ejemplos:

#ItweetMuseums
#SlowArtDay
#AksaCurator
#MWXX
#MuseumWeek

#MuseumWorkersSpeak

Se trata de iniciativas que nos convocan a reunirnos en torno a temas de conversación específicos o a eventos que suceden en determinadas fechas. Algunos por impulso de profesionales del campo en relación a temas especializados; otros, con la idea de sensibilizar a públicos diversos sobre las tareas y relevancia de los museos; algunos más, buscando romper las relaciones típicamente verticales entre los museos y sus públicos.

#ItweetMuseums Invita a los profesionales de museos a tuitear contenidos relevantes desde sus cuentas personales. Proporciona una mirada fresca del día a día de quienes trabajamos en museos o en torno a éstos. También alienta a contar en vivo lo que sucede en las conferencias especializadas. Su creador @MarkBSchlemmer

#SlowArtDay ¿Preocupados por el consumo masivo e instantáneo en los museos? ¿Por la fiebre del selfie? La iniciativa que se promueve mediante este hashtag propone el 9 de abril de cada año como un día para contemplar el arte con calma y platicar sobre la experiencia. Convoca a gente de todos los museos participantes a mirar 5 obras de arte por 10 minutos y después reunirse para conversar. Más información por acá Slow Art Day

#AksaCurator Tiene lugar el 14 de septiembre de cada año. Propone un día en el cual preguntar todas nuestras dudas a los curadores de los museos participantes. Un diálogo en horizontal en donde “no hay preguntas tontas, sólo las que no se hacen  ¿Tu museo favorito no participa? Invítalo” dice @MarDixon su creadora.

#MWXX El mundo está lleno de eventos académicos y reuniones de profesionales muy interesantes. Mientras más amplío mi red en twitter más me entero de todas las cosas increíbles a las que no puedo asistir. No obstante, siguiendo hashtags como éste uno puede echar un vistazo a lo que está sucediendo en vivo: las presentaciones, los temas de vanguardia, las polémicas, los eventos sociales, la opinión de los líderes y también las de los asistentes. En este caso, la etiqueta agrupa las conversaciones alrededor de la conferencia anual de Museums and the web

#MuseumWeek Hablé de este caso para inaugurar mi blog. Una semana entera dedicada a la difusión del trabajo de los museos estructurada en torno a siete temas, uno por día. Este año generó 664,000 tuits que han sido vistos 294 millones de veces, tanto dentro de twitter como fuera de esta red. Una mirada a cómo se distribuyó esta tendencia en el mundo la encuentra por acá.

 Una conversación en vivo cada primer miércoles del mes. Tiene lugar en un horario pre acordado en el que los trabajadores de museos discuten temas que les preocupan, desde asuntos salariales hasta de profesionalización en el campo.

¿No son usuarios de Twitter? Bueno, no pretendo convertirlos.

 

 

 

 

 

Lo que amamos de los museos o cómo amarlos más

La semana pasada inicié este blog con una entrada acerca de la Semana de los museos #MuseumWeek en Twitter. El evento concluyó ayer, personalmente me brindó muchas herramientas para conocer nuevos museos, sus estrategias, colecciones, y para conectarme con otros twitteros que no conocía y no hubiera conocido a no ser por este evento.

El último día estuvo dedicado al tema #LoveMW: lo que amamos de los museos. En la cadena de tweets los museos nos contaron más de sus colecciones o lo que los hace únicos, sus espacios favoritos o por qué deberíamos amarlos. Para mí este tema es un pretexto que para escribir hoy ,no sólo de lo que amamos de estos espacios sino cómo podríamos amarlos más.

He aquí una colección de algunas estrategias y aspectos que me han gustado de mis visitas a diversos museos ¿Por qué me gustan? No sólo a nivel personal hicieron mi visita más agradable, sino que, desde el punto de vista profesional, creo que son ejemplos de “buenas prácticas” en el rubro de estar cerca de los visitantes y tener una comunicación de excelencia con ellos/nosotros.

Para todos los gustos
La exposición La vuelta a la bici  que se exhibió el año pasado en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México es un buen ejemplo de un diseño que contenía diferentes estrategias enfocadas a distintos estilos y gustos de los visitante.

Aunque las bicicletas como objeto se encontraban al centro del discurso y del espacio expositivo, la muestra contenía también otros apoyos para quienes tuvieran interés por conocer más allá del objeto: videos y audios que daban contexto, textos muy bien escritos y con información relevante, incluso un simulador en el que los más aventureros podían hacer un recorrido por la Ciudad de México montados en bicicleta.

Desde mi punto de vista el diseño favorecía un buen ritmo en la visita, en la que te podías abstraer admirando sólo los objetos: bicis, bicis y más bicis; o alternar con la lectura de datos interesantes, citas de personalidades famosas, fotografías, ejemplos de su uso en México y en el mundo.

Franz la vuelta a la bici

Personalmente observé al público y en su mayoría era gente muy involucrada con la exposición, apuesto a que el tiempo promedio de visita en la sala no era bajo. Aquí una aspecto muy relevante en el diseño de exposiciones memorables: diversificación de estrategias para todos los gustos.

Textos breves, relevantes y entendibles

Platicaba recientemente con colegas del ámbito de los museos ¿Cómo es que las cédulas siendo el recurso más común y más utilizado históricamente por los museos,  pueda seguir siendo su talón de Aquiles? Es verdad, la norma aún son los textos largos y especializados, llenos de palabras inentendibles o con información francamente irrelevante, descriptivos más que interpretativos y que pocas veces logran enganchar a los visitantes.

De ahí que se piense que el público no lee ¿Pero si lo que leo no me dice nada? ¿O lo que comienzo a leer no lo entiendo? ¿O si simplemente al ver la longitud del texto me doy la vuelta pensando que nunca terminaré? ¿O si la letra es tan pequeña que acabaré con dolor de cabeza por el esfuerzo?

Escribir cédulas no es tarea sencilla, no por nada existe un libro 100% dedicado a ello:Exhibit Labels: An Interpretive Approach de Beverly Serrell o la American Alliance of Museums ha venido otorgando un premio anual a lo mejor en este rubro desde el año 2009. Difícil pero no imposible, he encontrado ejemplos magníficos.

Nuevamente en la exposición ya mencionada La vuelta a la bici, me topé con el texto introductorio más interesante que he visto recientemente. Se titulaba “de un volcán de Indonesia al caballo de acero” y para mí es un ejemplo de algo que intriga, interesa y te lleva a leer más ¿Por qué? El texto explica cómo es que un evento geológico -la erupción de un volcán- llevó a la transformación climática al grado de modificar la alimentación en Europa, en donde los caballos, antes usados para el transporte, se convirtieron en comida. La necesidad de sustituir este medio de transporte llevó a acelerar el proceso de invención y uso de artefactos novedosos como !la bicicleta! Voilá. He aquí que un texto de museo en no más de 200 palabras introduce el tema, nos resuelve el enigma que anunciaba su título y nos provee contexto histórico y cultural. Créanme que lo recuerdo y puedo decir que algo aprendí en mi visita a esa exposición.

Otro ejemplo lo vi en el Canterbury Museum de la Ciudad de Christchurch en Nueva Zelanda. Este museo combina colecciones naturales e históricas. En general el museo me gustó por sus estrategias de interpretación. Sin una colección abrumadora, me parece que cuenta bien las historias, desde los primeros asentamientos humanos en las islas de Nueva Zelanda, pasando por la historia maorí, la fauna y flora de la región, el manejo ambiental actual, hasta las expediciones a la Antártica. Los textos son breves e interesantes.

La foto muestra una vitrina con objetos de los inmigrantes que viajaron a estas lejanas tierras, como se observa las cédulas de objetos contienen más textos y hay muchos objetos que ver. Sin embargo, el texto principal La marea de inmigrantes señala con claridad un mensaje directo y lleno de emociones: “‘No olvidaremos el viejo mundo’. Los inmigrantes navegaron por una nueva vida a medio mundo de distancia, llevando consigo muchos recuerdos e imágenes de la tierra que estaban dejando, muchas veces para siempre.” Impresionante, creo ¿Qué me llevaría yo si dejara mi país para no volver más?

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Dime dónde estoy !Siempre!

Diversos autores han señalado la necesidad de brindar una buena orientación espacial a los visitantes, especialmente en los museos más grandes en donde la navegación por el espacio y el tiempo invertido en ella pueden ser críticos para la experiencia de visita. Sin embargo pocos son los que hacen referencia a la orientación cognitiva, es decir, brindar a los visitantes claves organizativas que le permitan ubicarse en el contenido que le estamos brindando. Dos autores han hecho especial énfasis en ello, Stephen Bitgood en el contexto estadounidense y Manuel Gándara en el mexicano.

Tal vez alguien les ha recomendado para una buena exposición con diapositivas, decirle a su audiencia qué es lo que verán, colocar una lámina con los temas o la agenda del día, navegar con su público por cada uno de los temas haciendo énfasis en que han pasado de uno a otro y dónde se encuentran en cada momento. Y al final, recapitular.

Bueno, lo mismo sucede en los museos y exposiciones. Dado que el discurso es complejo y además se despliega en el espacio, necesitamos dotar a los visitantes de una brújula y un mapa para su visita, para que puedan saber qué les queremos decir, qué les hemos dicho, en dónde están y cómo se relacionan unos temas con otros. Se supone que el diseño museográfico favorece esto, normalmente los diseñadores colocan diferentes colores para cada sección temática y una cédula que señala lo que veremos en esa sección. Pero, esto no siempre es evidente a los visitantes y, a medida que se avanza en el recorrido se olvidan los títulos o encabezados de las secciones.

Recientemente visité el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, España. Este museo estuvo cerrado varios años para una renovación profunda. Uno de los objetivos de la reestructuración fue mejorar la comprensión del discurso histórico y dotar a las salas de los medios que permitieran “la puesta en valor de las colecciones”.

No conocí el museo antes de la reforma, pero me dicen que el cambio fue sustancial y para bien. Lo que yo pude notar fue un esfuerzo por decirme dónde estaba en cada momento, no sólo espacial sino temáticamente. Cada sala abre con un breve video introductorio, con animaciones y contenido de interés que explican lo que veremos. Pienso que es un acierto pues los visitantes hoy en día se encuentran muy familiarizados con los medios audiovisuales y en unos cuantos minutos se enteran de qué va, independientemente de que deseen profundizar o no con la lectura y observación de los objetos. Tampoco se abusa de este recurso al grado de que toda cédula esté convertida en un video, sólo es para las secciones introductorias y para uno que otro aspecto en el que el uso de este medio favorece la comprensión.

El otro acierto es que cada vitrina contiene un título y un subtítulo que permiten ubicarnos para saber en qué tema estamos, de qué nos venían hablando y porqué esta vitrina y su contenido están ahí -y no en cualquier otro lado-, es decir, cómo se va enlazando el discurso y qué me quieren decir. Encontré muy útil este recurso. Como todo es una hipótesis desde el especialista de museos que bien vale la pena valorar en un estudio de público o con la evaluación de dicha estrategia.

En la foto se muestra una de estas cédulas, el encabezado lleva el título: Paisajes y sociedades en la prehistoria reciente; el subtítulo: sociedades en la edad de bronce, y después el tema específico: ídolos y estelas.

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La semana de los museos en Twitter “Born in France, raised by the World “

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Estreno blog. Me he encontrado con muchas cosas que decir y poco tiempo para escribir. No obstante me interesa pensar las cosas en voz alta y compartir algunas de mis reflexiones en torno al mundo de lo museal. Una reflexión sobre “lo museal” tendrá que venir después. Por ahora me ocuparé de un evento en redes sociales que sucede ahora mismo:  la semana de los museos #MuseumWeek

Se trata de una iniciativa que, de acuerdo con su propia información, es el primer evento cultural a nivel mundial en Twitter, dio inicio en Francia y se expande por el mundo a medida que más museos se suman a ella.

Durante una semana los diferentes museos registrados intentan atraer la atención de los públicos de esta red social hacia 7 temas, uno por cada día, utilizando para ello diferentes hashtags:  #secretsMW #peopleMW  #architectureMW #heritageMW  #futureMW #zoomMW #loveMW. Abordan así distintas facetas de estas instituciones, mostrando lados ocultos, a las personas que trabajan en estos recintos, su arquitectura, el contenido -su patrimonio-, sus visiones de futuro, los detalles y las anécdotas y el por qué amar a los museos.

Organizada por tercera ocasión, la #MuseumWeek ha atraído la participación cada vez de más museos. En el caso de México, aunque hoy se encuentran presentes sólo 70 museos, hay más presencia que en los años anteriores pero aún estamos lejos de ver un involucramiento a fondo ¿Cuáles serán los motivos detrás de este fenómeno?

Para comenzar hay una simple razón, las redes sociales no son todavía una estrategia de uso extendido en las instituciones museales mexicanas. Basta ver la interesante información recopilada y sistematizada por Nodo Cultura. En la plataforma http://museosmx.org/ se muestran los resultados de esta iniciativa entendida “como un repositorio y recurso de consulta e investigación que trabaja sobre el estado actual de los museos en relación su dimensión digital” Para ello, este colectivo se dio a la tarea de recopilar información sobre todos los museos registrados en el Sistema de Información Cultural de la ahora Secretaría de Cultura e indagar cuáles de ellos usaban las redes sociales y qué redes. Los resultados son sorprendentes.

De entre los 1,323 museos localizados sólo han podido registrarse 468, de los cuales el 57% cuenta ya con página de internet, el 55% utiliza Facebook y el 34% Twitter. Muy pocos son los espacios que llegan a usar otras redes además de las más populares ya mencionadas. Los que mayor cantidad de redes tienen registradas son los museos ubicados en la capital de país (Véase: http://museosmx.org/directorio-de-museos/).

Por su parte, el estudio realizado por Gerardo Landa Rojano en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía: “Redes sociales en museos mexicanos. Plataforma y posibilidades de las redes sociales en los museos de la Ciudad de México”, también nos habla de la problemática presente en el uso de dichas estrategias en la ciudad más poblada del país y con más número de museos, así como de las limitaciones que aún se tienen para una explotación mayor de este recurso.

Personalmente soy seguidora de varios museos en las redes. Como interesada y apasionada del tema de los museos y sus públicos navego en busca de información o estrategias que busquen acercar a las personas hacia estas instituciones. Creo que en México aún estamos lejos de un interés y posibilidades en las instituciones por explorar el ámbito digital de la comunicación y potenciar al máximo el uso de estos recursos para acercar a los públicos actuales y a aquellos que aún están por interesarse.

La semana de los museos por tanto, me parece una excelente estrategia. Ahora mismo andan por ahí un poco más de 100,000 tuits relacionados con alguno de los hashtags propuestos (Véase http://museumweek2016.org/en/twitter-space/), develando por el día de hoy los secretos de los museos participantes: espacios que no son accesibles a los visitantes, datos excepcionales sobre sus colecciones, fotografías de aspectos que no sabemos, restauraciones desconocidas, datos curiosos. A mí por lo menos me dan ganas de quedarme todo el día leyendo sobre esto, después, cuando vuelva a visitar o visite por primera vez cualquiera de estos espacios, ir tras la pista o pensar en todo lo que no conocemos, el detrás de escena.

Espero que el próximo año la situación mejore en México. Hoy felicito a los 70 museos que se unieron y que nos dejan ver algunos de los miles de secretos e historias que se esconden en sus edificios, salas, exposiciones, obras, trabajadores, visitantes, etc.