Museo participativo

La semana pasada Papalote Museo del Niño organizó la Jornada Museo Participativo, invitándonos a repensar el papel que pueden tener los museos hoy día. En un formato muy interesante, por la mañana asistimos a cuatro ponencias, y por la tarde se ofrecieron igual número de talleres pero simultáneos, de manera que sólo se podía asistir a uno.

Aquí una muy breve reseña de lo que presenciamos.

  • Kathy McLean y su manifesto para la (r) evolución de las exposiciones de museos

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Diseñadora de exposiciones, autora de varios libros, pero sobre todo una persona increíble, Kathy nos lleva por una serie de consejos para evolucionar radicalmente. Si  queremos sobrevivir al cambiante mundo actual, los museos deben: aceptar la mutación, diseñar para la flexibilidad y el cambio, experimentar, pensar en los visitantes como socios, dejar lugar a la imaginación, entre varias ideas más. Consulta el manifesto completo aquí.

Con ejemplos más que ilustrativos de su trabajo como consultora en múltiples proyectos me deja con dos ideas clave:

  1. !hazlo! Si quieres cambiar y contribuir, sólo hazlo, diseña exposiciones tipo “guerrilla”
  2. Un museo que no cambia en dos años es obsoleto, ¿estamos preparados para cambiar y actuar rápido?

Más sobre Kathy aquí.

  • Nicolás Testoni y el museo taller que cautiva

foto-11-11-16-11-16-15Vivir en Bahía Blanca no es cosa fácil, así lo muestran las imágenes de un puerto que ha sufrido los efectos de la industrialización y ha visto cambiar la vida radicalmente a lo largo de los años. Y sin embargo, Ferrowhite, un proyecto cultural, instalado en lo que fuera el taller de la usina -central eléctrica- General San Martín, ha logrado detonar acciones en torno a una memoria y sentido colectivo en torno al habitar ahí.

La participación como un elemento central de un museo que se construye cada vez. “No podemos dar cuenta de esta historia en soledad” Nos dice Nicolás. Y en una lectura en voz alta del documento que traía preparado, alternando con vídeos que ha producido sobre distintos aspectos de este proyecto, deja la idea de visitar este lugar y el claro mensaje de que no existen recetas.

  • Camilo Sánchez y la crítica desde fuera y desde adentro

foto-11-11-16-12-19-36Camilo viene de Colombia, y como en México, allá se viven realidades extremas: de las grandes inversiones en los museos nacionales a las precariedades de los museos locales y de otra escala. Camilo “haces reír a la gente a la tercera palabra” -le comento- y él responde que sus chistes sólo funcionan en México, que en Colombia nadie se hubiera reído. Pero, con un humor muy particular, nos lleva por varios pasajes de mucho interés: la aplicación que realizó de las propuestas de Kathy sobre los prototipos de exposiciones, las reflexiones que trae de su reciente participación en la Conferencia General del ICOM en Milán acerca de los paisajes museológicos, y la museografía de los 3 centavos. Reflexiona sobre los grandes presupuestos asignados a museos que en consecuencia no cambiarán próximamente y nos advierte sobre el peligro de que estas nuevas estrategias participativas caigan en la rutina.

  • Beverly Serrell y lo que la investigación dice sobre el comportamiento de los visitantes en museos

foto-11-11-16-13-30-03¿Los estudios de públicos tiene alguna aplicación? Beverly nos ilustra cómo la compilación y análisis de numerosas observaciones de visitantes en sala develan ciertas tendencias que en  varios museos no nos gustaría escuchar e incluso aceptar: visitas que en promedio duran 20 minutos, utilización de menos de la mitad de los elementos que se ofrecen en las exposiciones, la demanda por “más información” que en realidad significa “necesito información relevante”, el poco uso que tiene la cédula introductoria, y los factores que pueden incrementar que se le ignore como la “desviación del recorrido a la derecha”.

En verdad una presentación a la que yo llamaría “un baño de realidad”, pero que en concreto se reduce a algunos consejos básicos que nos otorga Beverly: cambiar la actitud hacia los visitantes, tener empatía con ellos y reconocer su esfuerzo.

Más sobre el trabajo de Beverly, aquí.

Cierro esta brevísima reseña felicitando a Horacio Correa, organizador del evento y con un saludo para todos los colegas y amigos a los que encontré y también para todos los que no pude saludar personalmente.

Una jornada muy productiva.

 

 

 

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Exposiciones que cautivan

El sábado pasado visitamos varios museos de la ciudad de Huamantla en el estado de Tlaxcala, México. La visita fue parte de las actividades del Seminario de estudios y formación de públicos que impartí para el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en el Estado de México. A iniciativa de uno de los alumnos visitamos esta ciudad, Francisco nos comentó que varios de los aspectos que habíamos analizado durante el seminario podían reflexionarse en estos museos. Así que, gracias también a la organización de Samuel quien amablemente coordinó el tema del transporte, nos dirigimos a esta ciudad. Es muy simpático ver cómo cualquier grupo, incluso de adultos, en el momento en el que se pone en modo excursión se transfigura en grupo de niños que buscan divertirse en camino a una experiencia lúdica y de entretenimiento.

Como parte de las actividades planeadas yo había preparado la guía de los Jueces Excelencia de Beverly Serrell [1], quien realizó una propuesta para valorar la excelencia de las exposiciones en los museos. Esta guía destaca cuatro aspectos que podrían valorarse al visitar una exposición, está diseñada para profesionales de los museos dispuestos a realizar visitas críticas desde el punto de vista de los visitantes. Los cuatro aspectos a valorar son: el confort, el grado en que la exposición cautiva, si se refuerza a sí misma y la relevancia que tiene para los visitantes en términos personales.

Si bien esta guía ha sido preparada por colegas en Estados Unidos y aplicada en su mayoría en el área de Chicago, la hemos retomado en diferentes cursos en México para valorar cómo son las exposiciones en relación con los públicos y reflexionar sobre qué criterios se deberían considerar para considerarlas de excelencia. Huamantla fue el ejemplo perfecto de cómo los aspectos y criterios de esta guía no se ajustaban a la realidad de los museos que estábamos visitando. De hecho, quedó claro muy pronto que no podríamos aplicarla en su totalidad. No obstante, pienso que en el nivel general, los aspectos que propone el Marco de los Jueces de Excelencia de una u otra forma podían ser valorados. Me referiré particularmente a nuestra experiencia en el Museo de la Ciudad de Huamantla y en el Museo Nacional del Títere.

El confort. Es increíble como una ciudad pequeña en la que se encuentran museos ubicados de una calle a otra a una distancia accesible a pie hacen de la visita una experiencia realmente atractiva y amena. Los propios edificios en los que están ubicados los museos ofrecen un buen nivel de confort con recorridos que no resultan cansados. Existen sin embargo varios aspectos a mejorar: los apoyos a la orientación espacial y cognitiva que se proveen a los visitantes o también los servicios que se ofrecen, especialmente en el Museo de la Ciudad de Huamantla, se requiere mayor mantenimiento a los sanitarios así como a la conservación de los objetos y mantenimiento de las instalaciones y los cedularios que ahí se muestran. ¡Sí! Estos aspectos también forman parte de la experiencia de visitar un museo.

“Una exposición de excelencia ayuda a los visitantes a sentirse bien física y sicológicamente. El confort abre las puertas de otras experiencias positivas, la falta de confort las evita.”

2016-09-10-11-28-07Aspectos que cautivan. Me parece que éste es el aspecto que más llama la atención en dos de los museos que visitamos. En primer lugar el Museo de la Ciudad de Huamantla, que podría parecerse más a un viejo gabinete de curiosidades o maravillas en donde las personas interesadas por cuidar la memoria y la identidad de la ciudad han ido almacenando toda clase de objetos relevantes desde su punto de vista para la historia. Amontonados algunos, encimados otros, realmente se trata de objetos que nos llevaban a pensar que hacían ahí: una torre Eiffel a escala, una estación de trabajo de odontología antigua, la primera computadora personal comprada para el ayuntamiento, los trofeos de los miembros más destacados de la sociedad -deporte, competencias caninas y bobinas, cantantes, etc.- en fin de lo arqueológico a lo anecdótico con una presentación bastante modesta o incluso falta de cuidado. Y a pesar de ello todos estábamos ahí, fascinados por lo que veíamos, cautivados, reflexionando sobre objetos que llamaban realmente nuestra atención, pensando que si este museo refleja la historia del ciudad, si este museo permite a propios y extraños asomarnos un poco de la identidad de los habitantes de Huamantla. No tengo una respuesta. Pero nos atrapó.

“Una exposición de excelencia cautiva –engancha- a los visitantes. Los invita a poner atención. El involucramiento es el primer paso para encontrar significados más profundos”.

Aspectos de refuerzo. Esto se refiere a qué tanto la exposición y cada una de sus partes nos ayudan a comprender un mensaje global, repitiendo de ser necesario, la información clave al inicio del exposición y en distintos puntos, a la vez diversificando los medios que se usan para transmitir los mensajes principales. Éste quizá sea el punto más débil de estos dos museos, no me parece que sus creadores hayan pensando en un mensaje principal que comunicar, algo que quieran que todos los visitantes nos llevemos. Aunque quizá este aspecto está presente en lo inmaterial, en la hospitalidad del personal en todos los museos, fue realmente una constante sentirnos bienvenidos en los accesos, durante la visita, con las personas que nos atendieron, quizá en este sentido sí hay aspectos que refuerzan esta idea una y otra vez a lo largo de la visita.

“En una exposición de excelencia, se ofrecen a los visitantes  múltiples oportunidades para alcanzar o entender exitosamente los contenidos y para sentirse intelectualmente competentes, ir más allá de un “wow”. Además, la exposición tiene varios puntos de “refuerzo” dando oportunidad de acceder a partes similares de información pero de diferentes formas, cada parte forma un todo. Los visitantes se sienten confiados de tener experiencias significativas”

Relevancia. Este aspecto se refiere a qué tanto las exposiciones están enfocadas en torno a el interés de los visitantes en términos personales, relevantes, significativos. Quizás el Museo de la Ciudad no cubrió tanto este criterio como el Museo Nacional del Títere. No fue posible visitarlo todo por estar en remodelación, con la tarea de terminarla antes de que inicie el Festival Internacional del Títere en octubre próximo. Este museo guarda una colección muy particular perteneciente a la familia Rossete Aranda que durante más de 100 años impulsó la manifestación teatral con el uso de marionetas. Está lleno de objetos que también nos cautivaron, pero además de historias que nos tocaron, a nivel personal con recuerdos de nuestra infancia y a nivel de identidad con fragmentos de la historia del país: esos soldados del desfile del 15 de septiembre cada uno distinto al otro, la pelea de gallos, el circo, la orquesta. Escenas de la vida cotidiana que aún ahí congeladas en las vitrinas nos hacían sentir realmente emocionados -no me quiero imaginar cuando estos objetos cobran vida-. Además el museo presenta otra serie de objetos que, aunque no pertenecieron a la Compañía Nacional de Autómatas de los Rossete Aranda han sido incorporados a su colección y son muestras de esta manifestación a lo largo y ancho del mundo. De verdad un museo que no se pueden perder.

“Una exposición de excelencia provee experiencias que son relevantes en términos personales para los visitantes. Más allá de sentirse involucrados y sentirse competentes, los visitantes se pueden sentir cambiados, cognitiva y afectivamente, en términos inmediatos y a largo plazo.”

Nuestro día en Huamantla fue una experiencia única, no sólo por los elementos que he comentado. Tuvimos la suerte y el honor de ser guiados por un embajador de la ciudad, el hoy cronista señor José Hernández Castillo, quien desde nuestra llegada al Museo de la Ciudad amablemente guío la visita y nos develó rincones, historias y personas especiales de esta ciudad. Se ha señalado en varias ocasiones el gran valor de la interpretación personal, es decir aquella ejecutada por personas,  guías, mediadores. Y es que ellos develan para nosotros esos misterios y esos valores imbuidos en el patrimonio que no son fáciles de descifrar a primera vista, Don José hizo un trabajo extraordinario. El gran reto para los museos es traducir esta riqueza a otros medios para que los visitantes que no tengan la suerte que nosotros tuvimos puedan acceder a las historias, las anécdotas, el orgullo y la hospitalidad de este lugar y su cultura.

Es un hecho que los museos visitados tienen un tramo que recorrer. Se aprecian carencias y muchos aspectos que se podrían mejorar, no obstante creo que brindan una oportunidad sensacional para una experiencia verdaderamente rica.

Gracias a Francisco por la sugerencia, a Samuel por la organización del transporte, a Angélica por las gestiones, y a todo el grupo por su interés y disposición durante el Seminario. Lo disfruté y aprendí mucho. Por supuesto a Don José.

A pesar de muchos lados oscuros de nuestro país, cada momento encontramos gente valiosa por la que sí podemos decir ¡Viva México!

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[1] Serrell, B. (2006). Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence. Walnut Creek, Calif: Left Coast Press

*Las traducciones de las frases entrecomilladas son mías.

Los Aztecas en Oceanía. Exposiciones internacionales y diálogo interculural

El pasado miércoles 28 de junio presenté los resultados -yo diría avances- de investigación de este proyecto: una investigación sobre encuentros y trabajo intercultural, que es a la vez un ejemplo de un encuentro y una colaboración intercultural.

Me explico. Se trata de un proyecto realizado en colaboración por Lee Davidson, profesora del Programa de Estudios sobre Museos y Patrimonio de la Universidad Victoria en Wellington, Nueva Zelanda, y por mí, profesora del Posgrado en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

 

Es uno de los pocos estudios que abordan los efectos de una exposición internacional itinerante, tanto desde su producción -por medio de la práctica museológica- como desde su recepción -a través de las experiencias de los visitantes-. Se lleva a cabo un análisis de largo plazo para ayudar a entender cómo es que las exposiciones internacionales contribuyen o no al entendimiento entre culturas, y cómo colaboran los equipos de profesionales que participan en éstos complejos proyectos para llevarlos a cabo.

Quiero agradecer a todos los que vinieron por acudir en un miércoles lluvioso -incluso tormentoso- en la Ciudad de México, tomarse el tiempo para asistir y por enriquecer mi visión con sus comentarios. Para los que no estuvieron, les ofrezco una reseña ultra breve en diez puntos.

  1. El título de la conferencia desde ya hace dos concesiones interculturales: Lo correcto es mexica en lugar de azteca, pero es el nombre más conocido de esta cultura a nivel mundial. Lo correcto es Australasia en lugar de Oceanía, pero pocos sabemos que Nueva Zelanda y Australia conforman ésta área geográfica específica.
  2. Se analiza la exposición Aztecs. Conquest and glory en su itinerancia en Te Papa Tongarewa Museum Nueva Zelanda (Septiembre 2013 – Febrero 2014), Melbourne Museum, Australia (Abril – Agosto 2014) y Australian Museum, Sydney, Australia (Septiembre 2014 – Febrero 2015) realizada en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
  3. Presenté: a) el proyecto de investigación, conformado por el problema que aborda, el caso de estudio, las preguntas de investigación y el contexto. ¡Sí lo sé! No suena tan apasionante, pero estuvo entretenido, b) Cómo se llevó a cabo, es decir la metodología de la investigación y c) Los resultados, es decir lo que encontramos.
  4. Se ha pensado que las exposiciones internacionales pueden ser lugares que favorecen el diálogo intercultural y el entendimiento entre países. Así lo piensan los países que los organizan tanto como los gobiernos que las apoyan como parte de la diplomacia cultura. Pero, no se ha investigado y no se conocen los efectos de estos proyectos de gran escala y altos presupuestos.
  5. Aunque las exposiciones internacionales tienen como uno de sus propósitos combatir los estereotipos, esto no siempre se logra, al contrario los pueden llegar a reforzar. Los enfoques que presentan a las culturas antiguas -en este caso los mexicas- en toda su complejidad, contextualizando sus prácticas pueden ser más efectivos que mostrar a los objetos aislados destacando sólo su belleza.
  6. Nuestra estrategia de investigación es cualitativa de largo plazo e incluye un enfoque reflexivo considerando los contextos de los que provenimos Lee y yo, los que por supuesto influyen en la forma en la que nos relacionamos y llevamos a cabo la investigación. Afortunadamente ambas hemos visitado el país de la otra. Adicionalmente contamos con la colaboración de estudiantes: Alice Meads, Universidad Victoria,Tesis: Aztecs at Our Place: Meaning-making in an international touring exhibition; Rosa Elba Camacho, ENCRyM, tesis en desarrollo: El encuentro entre sujetos y objetos como detonador de contacto intercultural en la Exposición Internacional Aztecs, en dos ciudades de Oceanía, Greta Morales y Edith Quiñones, Servicio social, Traducciones, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
  7. Vemos a las exposiciones desde una perspectiva de contacto en el contexto de la movilidad y la circulación. Las exposiciones itinerantes como todo viajero tienen un hogar y un destino, tienen su propia biografía, en sus trayectos las muestras cambian y responden a los diferentes contextos a los que llegan.
  8. Realizamos 118 entrevistas a profundidad, con profesionales que conformaron los equipos de trabajo de las distintas instituciones que colaboraron en Australasia y México, y con visitantes de las tres sedes de la exposición, estas últimas se llevaron a cabo después de su visita -alrededor de 22 días en promedio- y con una entrevista de seguimiento entre 6 y 10 meses después. Les dije !tenemos una perspectiva de largo plazo!
  9. Algunos resultados -ultra súper resumidos-. Esta exposición permitió acercamientos: en varios casos hubo un cambio de percepción sobre lo que los visitantes perciben de los Mexicas, y de la cultura mexicana hoy día; promueven relaciones locales con comunidades específicas y se crean conexiones entre los trabajadores de museos que colaboraron. Pero también se crean conflictos: cómo enfrentar lo desconocido, cómo comprender otros esquemas de pensamiento, por ejemplo el sacrificio humano; o cómo es que en las colaboraciones entre profesionales de distintas culturas hay conflictos y malos entendidos.
  10. A manera de conclusión personal:
    • Aprendí y sigo aprendiendo muchísimo.
    • Agradezco la coincidencia ¿estudios de público y exposiciones internacionales? ¡Sí! Se cruzan y son las dos áreas en las que he estado trabajando los últimos 12 o 13 años (Wow, ya me arrepentí de develar este dato)
    • Detectamos una necesidad de capacitación muy importante en el desarrollo de habilidades del diálogo intercultural. Por dos razones primordiales. Primera, porque hoy en día hay una intensificación de las labores internacionales de los museos, principalmente expresadas en la organización de grandes proyectos expositivos que viajan por el mundo, pero también, por ejemplo, en la atención que se puede dar en los grandes museos a públicos de otras culturas -turistas-. Segunda, porque las diferencias culturales no sólo son geográficas. El diálogo y el entendimiento son necesarios en todos los ámbitos: profesionales de museos / públicos, restauradores / museógrafos, personas de distintas edades, etc.
    • Es necesario establecer caminos que mejoren la colaboración.
    • Si la diplomacia cultural busca crear relaciones de largo plazo, se deben analizar a mayor profundidad los mensajes y la imagen que queremos comunicar: los sentidos que produce una exposición en sus visitantes son demasiado importantes para dejarlos al azar. ¿Reforzar el estereotipo y crear “ruido” en el entendimiento del otro en lugar de disminuirlo y abrir canales para el acercamiento y el entendimiento mutuo? ¡No por favor!

Si quieren saber más les recomiendo visitar el blog del proyecto (Aquí) o leer el artículo publicado en la revista Intervención (Por acá).

 

La sección #TBT ThrowBackThursday

El diccionario urbano define el hashtag #TBT, abreviatura de ThrowBackThursday como: tomar una “foto” de tu pasado o de otra época y difundirla en tus redes sociales en jueves. Recientemente vi la aplicación de esta estrategia para reusar contenido generado en el pasado y,  a manera de foto, redistribuirlo nuevamente.

Uno que otro jueves por aquí andarán mis instantáneas del pasado (Inspirada por #musdigi). En esta ocasión les comparto la reseña de uno de los libros sobre historia de los museos más suscinta e interesante que he visto. Publicado originalmente en: Gaceta de Museos No. 56. 3a época. Agosto-noviembre, 2013. Disponible también aquí.

Schubert, Karsten. The curator’s egg: the evolution of the museum concept from the French Revolution to the present day, 3a. edición, Londres, Ridinghouse, 2009.[1]

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Reseña

“It could be said that one of the greater myths about the museum is that it is an oasis untouched by the storms of politics and history. Nothing could be further from the truth” (Schubert, 2009: 11)

Varias publicaciones se avocan a la difícil tarea de exponer la historia de los museos,[2] un recuento para el que algunos autores se remontan hasta el clásico museion griego o hasta las cámaras de maravillas y los gabinetes de antigüedades de los siglos XVI y XVII. Sin embargo, si coincidimos con la idea del museo público como una creación del siglo XVIII, The curator’s egg, presenta un recorrido sintético por los acontecimientos más importantes de esta apasionante historia en tan solo 189 páginas de un libro que podríamos denominar de bolsillo.

Karsten Schubert (1961), el autor de esta obra, es un galerista, editor y escritor de origen alemán radicado en Londres, representante de varios artistas del grupo Young British Artists, co fundador de la casa editorial Ridinghouse especializada en historia del arte.

En dos grandes apartados el autor ofrece una síntesis extraordinaria que va del año 1759 y la fundación del British Museum, hasta los inicios del siglo XX y las actuales controversias sobre la relación de la curaduría y la conservación con el arte contemporáneo, entre otros aspectos polémicos.

La primera parte, con cinco capítulos, se refiere a la evolución del concepto museo y su materialización en las instituciones, el contexto en el que fueron creadas, su impacto social y sus características. Schubert logra este recorrido a través del análisis de casos paradigmáticos, moviendo el foco de Inglaterra a Francia, de Francia a Alemania, de ahí a Estados Unidos y de regreso a Europa: el British Museum (1759) y el Louvre (1792), la museología alemana (1900-1930), el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1930-1950), la crisis de postguerra (1945-1970) y el Centro Pompideu de París (1970-1980).

En este recorrido, subraya los momentos más importantes en el desarrollo de la museología; también, resalta el trabajo de curadores y museólogos clave en cada momento así como su impacto. Algunos muy conocidos como el estadounidense Alfred H. Barr (1902-1981) del MOMA, y otros casi olvidados como el parisino Dominique –Vivant Denon (1747–1825), quien al frente del Louvre impulsó una reforma a la presentación cronológica de las obras; o el alemán Wilhelm Bode (1845–1929), autor intelectual del recién retomado proyecto para la Isla de los Museos en Berlín.

La segunda parte contiene 9 capítulos. Se enfoca a la época reciente –de los 80 a la primera década del 2000-. En ella, Schubert ya no se avoca a las instituciones sino a los temas de actualidad que han dado forma a la museología contemporánea: el descubrimiento de la audiencia, la exhibición de la obra de artistas vivos, la influencia de los políticos y sus decisiones en la creación de nuevos espacios, la arquitectura como protagonista y las implicaciones de los museos globales como marcas y franquicias a manera de mercancías.

La época reciente representa un reto mayor para la síntesis debido a que el propio fenómeno museológico se ha atomizado y ha tomado características propias en cada sitio sin que dejen de existir las tendencias mundiales. Por ello, uno de los principales focos del autor va sobre la arquitectura, una protagonista no sólo para los museos sino también para la renovación de las ciudades, aspectos con alto contenido político más que académico.

Debido a las presiones económicas y de legitimación que ha vivido el museo como una institución que supo reinventarse después de una decadencia en la postguerra aumentada con las críticas de los 60 y 70, el autor señala que la historia de los museos finalmente puede ser vista como un cambio gradual en el que los visitantes ocupaban un lugar en la periferia de la práctica museal hasta un momento en la década de los 80 en el que se convirtieron en el punto focal.

La aportación de The curator’s egg transita por varios niveles: el desarrollo histórico del museo y de las ideas subyacentes, el análisis de las instituciones y personajes clave, los cambios en la museología como disciplina, que había puesto al museo como “un lugar intocable en las tormentas de la política y la historia” y que ahora también enfrenta reflexiones críticas dentro de la propia práctica profesional al interior los museos.

Su omisión es dejar fuera a las tradiciones museológicas no occidentales, un “pecado” eurocentrista al que también hemos contribuido desde la “periferia”.

 

[1] Este libro se encuentra en distribución en las principales librerías en el extranjero y también en Amazon. Existe una edición en español bajo el título: Schubert, K. (2008). El museo, historia de una idea de la Revolución francesa a hoy. Granada: Turpiana.

[2] Sería muy larga una enumeración puntual de estas publicaciones, pero sabemos que existen historias generales e historias locales, cada país ha intentado una o varias revisiones del desarrollo de los museos en su propio territorio; también, los principales manuales de museología inician con un capítulo dedicado al tema.