Museos dispuestos a aprender

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMucho se habla acerca de que los museos son instituciones que ofrecen oportunidades de aprendizaje a sus visitantes. No sólo a los escolares que asisten llevados en caravana  u obligados por una tarea, sino a todos y cada uno de nosotros. Se trata del ámbito denominado aprendizaje informal o aprendizaje a lo largo de la vida.

Todos podemos seguir aprendiendo durante todas las etapas de nuestra vida. Lo hacemos aunque no nos demos cuenta, más allá de cualquier escuela, universidad o curso. Pero, no son pocos los museos que se auto proponen como un espacio idóneo para ello. En otra oportunidad podría escribir acerca de cómo se define este tipo de aprendizaje y cuáles son sus formatos y variedades, pero hoy quiero plantear la pregunta ¿Están los museos dispuestos a aprender?

Ser un lugar para el aprendizaje no sólo implica proveer oportunidades para que alguien más lo haga, sino también ser un lugar, un espacio, en donde esta actitud se promueve al interior de la institución, con sus prácticas y con su personal. Un ámbito en los museos se aboca abiertamente a ello: la investigación.

Ésta es una de las funciones que por definición llevan a cabo -y no todos los denominados museos lo hacen-. Se trata del estudio de sus colecciones, de lo que conforma el patrimonio que custodian y exhiben o bien de sus temáticas -como en los centros de ciencia en donde no necesariamente se exhiben objetos-. Pero existen muchas más oportunidades para ser un espacio abierto a la crítica, la reflexión y el aprendizaje.

Uno de estos aspectos es el del conocimiento que pueden y deben tener acerca de sus públicos y visitantes [1], ya que los museos no sólo trabajan en la preservación y resguardo del patrimonio, la memoria o la identidad, también lo exhiben, comunican e interpretan. Lograr ser verdaderos recursos para el aprendizaje y el disfrute, significa también conocer a sus interlocutores. El área de los estudios de públicos o de visitantes provee herramientas para ello [2].

Otro aspecto es el del análisis y constante reflexión sobre sus políticas, objetivos y prácticas. Aquí encontraremos todo lo que los museos se proponen hacer, lo que escriben y planean, pero también lo que ejecutan, sus actividades diarias, las exposiciones que ofrecen, los resultados alcanzados.

¿Existen ejemplos a los que referirse? ¿Hay por ahí museos realmente dispuestos a aprender? Para mí un buen ejemplo es la Oficina de Políticas y Análisis del Instituo Smithsoniano en Estados Unidos. En su página web se identifican como una unidad interna para investigación, planeación, análisis de políticas, evaluación y consultoría relacionadas con la administración,  los programas y los servicios de su dirección central, sus unidades y oficinas. Recordemos que el Instituo Smithsoniano agrupa diecinueve museos y un zoológico nacional.

A través de esta oficina proveen servicios a dichos museos para llevar a cabo investigaciones que de otra manera no les sería posible conducir. Sus reportes abarcan temas relativos a: gobernanza, administración, finanzas, planeación de programas y evaluación y estudios de públicos [3]. Un clavado en estos reportes nos muestra una disposición abierta al aprendizaje, al análisis y a la autocrítica, aspectos de gran relevancia, necesarios en las instituciones que buscan fomentar el aprendizaje.

[1] Para leer más sobre las distinciones conceptuales entre públicos y visitantes, recomiendo la introducción que escribí al Volumen II de la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[2] Sobre los estudios sobre los públicos de los museos, su definición, escalas y ámbitos de aplicación recomiendo el artículo sobre el tema en el Volumen I e la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[3] Destaca especialmente la investigación de largo plazo realizada en los museos de este instituto que derivó en el modelo de preferencias de la experiencie llamado IPOP. En la entrada titulada “Modelo IPOP: ¿Qué interesa a los visitantes en su experiencia por el museo?” puedes encontrar una síntesis en español.

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#TBT – El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes

Más allá de los números… las personas

El Museo Nacional de Antropología (MNA) es un destino obligado para el que visita la ciudad de México. También lo es para muchos estudiantes de diversos niveles escolares que buscan cumplir su tarea e incluso para el público interesado en la cultura, gustoso de asistir a museos por esparcimiento y aprendizaje. Es sin duda uno de los espacios que atiende a una mayor cantidad de público: tan sólo el año pasado [2013] recibió 2 millones 2 mil 133 visitas…

Este es el inicio de un artículo que escribí en el 2014 titulado: “El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes”, publicado en Gaceta de Museos. No.59. Tercera Época, Agosto-noviembre 2014, pp. 22-37. No es mi intención recuperarlo completo para que lo lean en este blog porque lo pueden consultar y descargar aquí , sino aprovechar esta sección ThrowBackThursday para llamar su atención sobre algunos aspectos contenidos en el artículo y otros que, desafortunadamente por la fecha de publicación, no pudieron ser incluidos. 

Sigo sosteniendo que, pese a ser uno de los más importantes museos de México, el MNA no cuenta con un departamento, área o programa que se encargue de manera permanente de la investigación acerca de sus públicos, ya sea por medio de investigaciones propiamente dichas o por evaluaciones constantes de sus exposiciones o actividades. No cabe duda que esta institución se ha beneficiado de los estudios que ha realizado la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones en el Programa Nacional de Estudios de Públicos, pero me pregunto hasta qué punto ha retomado los hallazgos o ha establecido mecanismos para la interpretación y aplicación de los mismos a la gestión directa del museo.

Un aspecto relevante y poco conocido es que el MNA fue pionero al realizar al menos dos estudios de públicos muy importantes por su temprana incorporación en la historia de esta área en nuestro país e incluso en el mundo: 1) La encuesta Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología (Monzón, 1952) y el estudio Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología (Salgado et al., 1962) realizado en la víspera del cambio de sede del museo desde el Centro Histórico al Bosque de Chapultepec.

No es mi intención ahondar en estas dos investigaciones puesto que el artículo las desarrolla, pero sí resaltarlas como pioneras. También mencionar que a partir de la publicación del artículo mencionado en Gaceta de Museos, he localizado otras referencias -seguramente hay más-, así que aquí compilo las que conozco hasta ahora.

1952

Monzón, A., “Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología”, Anales del INAH, t. VI, 2a parte, 1952.

1962

Salgado, I., M. C. Sánchez, L. Trejo y E. Arana, “Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología”, [volumen sin numerar, titulado “Equipo pedagógico”], México, Consejo de Planeación e Instalación del
Museo Nacional de Antropología/inah/sep/capfce, Archivo histórico del MNA.

Década de los 70

Serie de estudios relacionados con el proyecto “La Casa el Museo”, entre ellos: Antunez, Cristina; Ordoñez, Coral; Denman, Kathy y Miriam Arroyo. Evaluación: “Influencia y alcance de la casa del museo en la Zona Observatorio, Ciudad de México”  Mexico D.F., 1976 (sin publicar).

1985

Arroyo, Miriam. “Los visitantes y el funcionamiento del Museo Nacional de Antropología”. Inédito. Archivo histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

1999

Aranda Cervantes Gilberto. La comprensión de un cuadro en el Museo Nacional de Antropología. Tesis para obtener el grado de Maestro en Ciencias con especialidad en Investigación Educativa. CINVESTAV – IPN – Departamento de Investigaciones Educativas.

Montemayor, E., et. al. (1999). Los visitantes de la exposición “Magna Grecia y Sicilia” Reporte técnico. Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, INAH.

2000

Cortés, A., et. al. (2000). Los visitantes de la exposición “Los Etruscos: El Misterio Revelado” Reporte técnico. INAH- Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones. Disponible en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx/estudios/2000-2003/exposicion-los-etruscos

Gándara, M., La comunicación entre el Museo Nacional de Antropología y su público, México, inah, 2000, en línea [http://www.estudiosdepublico.inah.gob.mx].

2001

Moreno Guzmán, María Olvido. Encanto y desencanto: El público ante las reproducciones de los museos. Tres casos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. INAH. Colección Obra diversa.

2004

Massa Perborell, Diana Antonia. Los objetos que nos narran. La transmisión de ideas sobre el patrimonio cultural a escolares en el Museo Nacional de Antropología. Tesis de Maestría sin publicar. México: Universidad Iberoamericana. 364 págs.

Estudios varios en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología para las exposiciones internacionales, realizados por el Programa Nacional de Estudios de Públicos de la Coordinación Naciona de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Disponibles en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx

2005

Gómez Colorado, A., Cortés Cervantes, A., & Teodocio Licona, K. (2005). ¿Sabe usted dónde está Irán? Gaceta de Museos, JulioSeptiembre (35), 12–15.

2009

Maceira Ochoa, L. M. (2009). Educación, género y memoria social: Un análisis sociocultural de las interacciones de los públicos en museos antropológicos mexicanos (Tesis de doctorado sin publicar). Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional – Departamento de Investigaciones Educativas, México, D.F.

Silva Eliud, Ulises Vázquez, y Fernando Hernández. Encuesta a públicos de museos 2008-2009, Informe de resultados. México, D.F.: Conaculta. *Incluyó al Museo Nacional de Antropología, al Museo Nacional de las Culturas y al Museo del Templo Mayor.

2012

Lara Méndez, A. (2012). Aglomeración y sobrecarga de información en la sala Poblamiento de América. (Tesis de doctorado sin publicar). Universidad Autónoma de México – Facultad de Filosofía y Letras, México, D.F.

Museos: ¿cerrados o abiertos?

En una de las clases que imparto en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), en la Ciudad de México, Manuel Gándara y yo pedimos a los alumnos fotografiar ejemplos de “crímenes” en contra de los visitantes de museos.

¿Crímenes? Sí, cualquier atentado u obstáculo a una buena experiencia. El ejercicio resultó interesante. Cada día vemos en los museos aspectos que se podrían mejorar: el tamaño de la letra en los textos de salas, los colores y sus contrastes que no permiten leer, las alturas de los objetos y/o de los textos, explicaciones aburridas llenas de términos técnicos y especializados, malas señalizaciones, etc., etc. Todo aquello que para mí ejemplifica o constata que hay museos cerrados al público.

En contraposición, tenemos museos o experiencias museales, que ilustran cómo los museos pueden estar y ser abiertos al y con los públicos, un concepto que exploré en una entrada pasada (Ver). Aunque el experimento en la clase resultó útil, creo que ahora pediré a los alumnos que documenten e ilustren este segundo rubro para demostrar aspectos de un museo amigable y centrado en sus visitantes, por ejemplo:

  • Dar una bienvenida en el acceso -sea personal o escrita-
  • Proveer evidencias de que se interesan por nosotros:
    • hojas de comentarios, que se consideren en incluso haya retroalimentación
    • buzón de sugerencias en funcionamiento, con papeleta y plumas
    • Proponer temas para interactuar en redes sociales
  • Proveer asientos para el descanso en salas
  • Brindar lugares en los que se pueda convivir, conversar
  • Proporcionar estrategias diversificadas para distintos intereses

Aquí algunos ejemplos míos que me propongo compartir en twitter @LetyPerezCast con la etiqueta #MuseosAbiertos

2016-06-10 14.32.16
En el Museo de la Ciudad de Nueva York informan al visitante qué está pasando y qué podrá ver próximamente #MuseosAbiertos
2016-01-06 16.32.58
En la Exposición La Vanguardia Rusa, Museo del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México, se solicitaba la opinión de los visitantes dentro de la misma sala respecto a temas que se trataban en la exposición #MuseosAbiertos
2016-06-03 13.52.46
En el Museo Whitney de Arte Estadounidense, Nueva York, el personal que asiste a los visitantes indica claramente su función “Estoy aquí para ayudar” #MuseosAbiertos
2015-07-25 16.48.39
En el Museo Museo José Guadalupe Posada, Aguascalientes, México, el amabilísimo personal explica cómo funciona la prensa #MuseosAbiertos

 

 

Museos abiertos al público ¡Pero de verdad! Parte I

El Consejo Internacional de Museos dice que: Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.

Esta es la definición más citada y utilizada como referente para elaborar tantas otras que circulan entre las administraciones culturales de los países o entre las investigaciones del tema. A reserva de ahondar otro día sobre la definición en su generalidad, hoy quiero hablar de su carácter abierta al público. 

Al parecer la mayoría de los museos entienden este requisito como sinónimo de recibir visita pública, es decir, abrir las puertas, dejar que las personas entren y listo, cumplimos. Para mí, habría que profundizar en el sentido y analizar qué significa realmente estar abierto. Una búsqueda simple en internet arrojó quince acepciones, de las cuales sólo la primera -participio irregular de abrir- se relaciona con la actividad diaria de todo museo: “Hacer que el interior de un espacio o lugar tenga comunicación directa con el exterior” y por lo tanto permitir el paso a visitantes. Sin duda, la apertura de los espacios con colecciones privadas pertenecientes a aristócratas y burgueses para ser mostradas a los nacientes ciudadanos en el siglo XVIII fue un primer paso en este sentido.

Pero hoy en día ¿Podríamos mantener esta idea acotada y simplista? Creo que no. Los museos como institución han cambiado, a la par que las sociedades en las que se insertan se han transformado. Actualmente es insuficiente abrir las puertas, adquirir, conservar, exponer y difundir el patrimonio, recibir a visitantes que se sienten compelidos -o son obligados- a asistir, y pensar que con ello cumplimos y estamos al servicio de la sociedad.

En ese caso basta cambiar ligeramente la definición antes ofrecida. En lugar de abierta al público podríamos decir: “que abren sus puertas al público” o “que reciben visita pública”. Digo esto, porque entre los catorce significados restantes de abierta (o) están:

Como adjetivo: Que es simpático y afectuoso y manifiesta francamente sus pensamientos y sentimientos.

Como persona: Que muestra una actitud tolerante y acepta ideas nuevas, críticas, influencias, etc.

Sobre un terreno: Que es llano o raso, sin obstáculos que impidan el paso o limiten la visión.

En relación a una ciudad o una plaza: Que está sin fortificar o guarnecer.

En una carta o escrito: Que se expresa o se manifiesta públicamente.

Prueba o torneo deportivo: Que permite la participación de jugadores de todas las categorías.

Transmisión televisiva -en cuanto a medio de comunicación-: Que se emite sin ser codificado.

Estar abierto a: Mostrar una actitud tolerante y comunicativa, con disposición a aceptar ideas nuevas, críticas, influencias, etc.

Pongan en el siguiente espacio en blanco el nombre del primer museo que les venga a la mente ____________ y analicen sus propuestas en cada uno de los significados arriba indicados. ¿Cuántos museos, desde el personal que labora en taquillas y custodios de sala hasta curadores y directores, son simpáticos y afectuosos? ¿Cuántos son tolerantes y aceptan críticas? ¿Cuántos nos permiten un paso llano sin obstáculos facilitando el acceso con información pertinente y adecuados diseños? ¿Cuántos aceptan la participación de más jugadores de los que dictan los temas, enfoques, estrategias expositivas y educativas? ¿Cuántos emiten sus mensajes codificados sólo para públicos específicos que poseen el “decodificador cultural” dejando fuera a tantos otros que no? Muchos trabajan en ello, pero no creo que sean la mayoría.

Daré dos ejemplos de museos que sí lo hacen. Al menos desde mi experiencia como visitante sentí que, en más de un sentido, estos museos están verdaderamente abiertos al público.

Mi primer ejemplo es el Museo de Arte de São Paulo (MASP), en Brasil. Le toca aparecer en escena por dos exposiciones temporales que presencié, una estrategia para informar sobre los cambios que estaban sucediendo en la renovación que se lleva a cabo, y por una exposición actual de la que me enteré siguiendo sus redes sociales @maspmuseu

2015-10-09 16.41.36La exposición Historias de Locura: Diseños de Juquery, otorgó visibilidad a los enfermos mentales del Hospital Psiquiátrico de Juquery, fundado en São Paulo en 1898, por medio de la exhibición de varios de sus dibujos que pertenecen a la colección del museo desde 1974, cuando el Dr. Osório César, pionero en el uso del arte para tratamiento psiquiátrico,  los donó. El museo reconocía en la cédula introductoria de la exposición que la colección nunca había sido exhibida y que estas estrategias indican un camino alternativo de lecturas y consideraciones, frecuentemente marginadas en la historia del arte que van más allá de la historia canónica y eurocentrista presente en la academia y los museos.

El MASP está en un proceso de renovación, y el museo lo hace evidente comunicando claramente a los visitantes lo que está sucediendo. Lo hacen explícito tanto en la revisión de las colecciones que da como resultado las exposiciones que exhibe, como con información e interpretación de un espacio vacío: nos dice qué está pasando. Se expresa y se manifiesta públicamente. Los espacios en renovación están abiertos a la visita están sin fortificar o guarnecer.

La exposición Arte de Brasil en el siglo XX, fue una de las propuestas ofertadas en la que el museo se “desnuda” ante nosotros, mostrando no sólo las obras de su colección, sino la documentación histórica asociada: recibos de llegada de la obra, telegramas del envío, fotografías, certificados de aseguramiento, correspondencia de la gestión. Algunas otras exposiciones han utilizado este recurso, por ejemplo el Museo Carrillo Gil de la Ciudad de México con la muestra Travesías. Los viajes más representativos de la colección, que personalmente disfruté mucho, pero el MASP lo lleva un grado más allá al colocar la documentación en muro a la par de la obra de arte y no en vitrinas separadas.

Del mismo museo, la muestra actualmente en exhibición Historias de Infancia, provee diversas representaciones de este tema, utilizando obra de distintos periodos históricos, geográficos y de diferentes escuelas artísticas, en un recorrido que rompe el esquema cronológico para buscar “nuevas aproximaciones y fricciones”. Además, tiene como público relevante a la población que está representada: los niños, por ello, ajusta la altura de las obras a una visual más baja para favorecer su apreciación a este sector (1.20 m. en lugar de 1.50). Además diseña diversas estrategias que invitan a la colaboración de otros sectores: el público infantil, las escuelas, artistas: permite la participación de jugadores de todas las categorías. Una vuelta por la descripción de la exposición y se puede ver claramente que manifiesta francamente sus pensamientos y sentimientos.

Es viernes y esta entrada se estaba extendiendo mucho. Dejaré el segundo caso para la próxima ocasión ¿Qué museo será un ejemplo de una institución abierta al público? ¡Pero de verdad!

Por cierto, museos en México: adopten la estrategia en página web de informar sobre sus exposiciones pasadas, presentes, futuras.@Carrillo_Gil ¡bien hecho!