¿Los museos está cambiando?

IMG_3320¿Los museos están cambiando? Ésta fue la pregunta planteada en una de las mesas del 5º Simposio Internacional Ocio, Museos e Igualdad, realizado en la Ciudad de México los pasados 25, 26 y 27 de octubre.

En la mesa así titulada se presentaron cuatro experiencias recientes de acciones que disrumpen las funciones y/o temas tradicionales de los museos: 1. MUAC en tu casa, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo 2. Campamento Cultural Nocturno Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 3. Exposición Feminicidios en el Museo Memoria y Tolerancia, y 4. Obra Salón Munal, donde las penas se van bailando, del Museo Nacional de Arte.

Aunque valdría la pena analizar cada una de éstas experiencias, quisiera hablar de una breve polémica que se suscitó al final de la mesa. Como el moderador mencionó que estas propuestas eran innovadoras, una de las asistentes del público cuestionó si realmente lo eran. Su preocupación venía de un par de males crónicos en las instituciones mexicanas: la falta de continuidad y el olvido.

Con los cambios sexenales en el gobierno son pocos los programas que logran trascender.  Paulatinamente, programas y experiencias van quedando atrás, sustituidas por los aires de novedad y el ímpetu de los nuevos gestores que buscan dejar su huellas, y muchas veces inician de cero “borrón y cuenta nueva”. A la par, la falta de adecuada documentación y difusión de las propuestas conllevan al olvido.

La persona argumentó que varias de las cosas que se presentaron ya se habían hecho. Su ejemplo fue el Museo Universitario del Chopo durante los años que siguieron a su apertura. Así ,cuestionó el uso del adjetivo “innovador” y también que no se rescaten las experiencias del pasado.

Por un lado estuve de acuerdo con ella. La falta de continuidad, el olvido y la alta rotación en lo puestos de trabajo, nos han llevado a un avance más lento, a no conformar una comunidad de práctica solidaria, abierta al aprendizaje, sincera y que socialice sus conocimientos. Además, nos alejan la posibilidad de tomar lo mejor de las experiencias del pasado para descartar críticamente lo que no funcionó, y retomar lo que sí.

Por otro lado, hay algo que me dejó inquieta. Innovar significa “cambiar las cosas introduciendo novedades”. Si el Museo Universitario del Chopo u otras instituciones innovaron en su tiempo o en su ámbito de influencia es muy bueno, pero ¿Dónde se pueden conocer estas experiencias más allá del recuento individual? Además, “cambiar las cosas” implica un contexto, es decir tiempos y lugares específicos.

El que a nosotros como especialistas del campo de los museos, el campamento Cultural Nocturno (“Una noche en el museo”) nos parezca una actividad que “ya se ha hecho”, no significa que para los niños / niñas participantes del programa no les resulte una experiencia única. El que los algunos museos en la Ciudad de México planteen estos programas novedosos no significa que el resto de los museos lo haga. El que una institución en particular haya impulsado actividades disruptivas e innovadoras en el pasado, no quiere decir que ese mismo museo las esté haciendo en el presente, o que automáticamente se transfieran a otros espacios culturales.

La innovación supone un cambio. Si miramos al pasado podríamos preguntarnos ¿Se trata de un cambio unilineal y evolutivo? O podemos pensarlo en múltiples dimensiones, con tiempos y lugares distintos, con personas diferentes. Si miramos al futuro la pregunta es ¿Cambiarán las cosas lo suficiente para que las propuestas por venir sean diametralmente diferentes?

Imaginemos un simposio por venir dentro de varios años. Una personas del auditorio interviene y comenta que lo presentado no es innovador puesto que en el 2017 ese tipo de programas disruptivos ya los hacían varios de los museos en la ciudad ¿De quién es la responsabilidad de que estas experiencias se conozcan, retomen o critiquen en el futuro? Más aún ¿Las personas involucradas en esos nuevos proyectos -gestores y públicos- están vedados a experimentarlos porque “ya se hicieron en el pasado”?

Mucho para pensar.

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#TBT – El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes

Más allá de los números… las personas

El Museo Nacional de Antropología (MNA) es un destino obligado para el que visita la ciudad de México. También lo es para muchos estudiantes de diversos niveles escolares que buscan cumplir su tarea e incluso para el público interesado en la cultura, gustoso de asistir a museos por esparcimiento y aprendizaje. Es sin duda uno de los espacios que atiende a una mayor cantidad de público: tan sólo el año pasado [2013] recibió 2 millones 2 mil 133 visitas…

Este es el inicio de un artículo que escribí en el 2014 titulado: “El Museo Nacional de Antropología y sus visitantes”, publicado en Gaceta de Museos. No.59. Tercera Época, Agosto-noviembre 2014, pp. 22-37. No es mi intención recuperarlo completo para que lo lean en este blog porque lo pueden consultar y descargar aquí , sino aprovechar esta sección ThrowBackThursday para llamar su atención sobre algunos aspectos contenidos en el artículo y otros que, desafortunadamente por la fecha de publicación, no pudieron ser incluidos. 

Sigo sosteniendo que, pese a ser uno de los más importantes museos de México, el MNA no cuenta con un departamento, área o programa que se encargue de manera permanente de la investigación acerca de sus públicos, ya sea por medio de investigaciones propiamente dichas o por evaluaciones constantes de sus exposiciones o actividades. No cabe duda que esta institución se ha beneficiado de los estudios que ha realizado la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones en el Programa Nacional de Estudios de Públicos, pero me pregunto hasta qué punto ha retomado los hallazgos o ha establecido mecanismos para la interpretación y aplicación de los mismos a la gestión directa del museo.

Un aspecto relevante y poco conocido es que el MNA fue pionero al realizar al menos dos estudios de públicos muy importantes por su temprana incorporación en la historia de esta área en nuestro país e incluso en el mundo: 1) La encuesta Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología (Monzón, 1952) y el estudio Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología (Salgado et al., 1962) realizado en la víspera del cambio de sede del museo desde el Centro Histórico al Bosque de Chapultepec.

No es mi intención ahondar en estas dos investigaciones puesto que el artículo las desarrolla, pero sí resaltarlas como pioneras. También mencionar que a partir de la publicación del artículo mencionado en Gaceta de Museos, he localizado otras referencias -seguramente hay más-, así que aquí compilo las que conozco hasta ahora.

1952

Monzón, A., “Bases para incrementar el público que visita el Museo Nacional de Antropología”, Anales del INAH, t. VI, 2a parte, 1952.

1962

Salgado, I., M. C. Sánchez, L. Trejo y E. Arana, “Efectividad didáctica de las actuales instalaciones del Museo Nacional de Antropología”, [volumen sin numerar, titulado “Equipo pedagógico”], México, Consejo de Planeación e Instalación del
Museo Nacional de Antropología/inah/sep/capfce, Archivo histórico del MNA.

Década de los 70

Serie de estudios relacionados con el proyecto “La Casa el Museo”, entre ellos: Antunez, Cristina; Ordoñez, Coral; Denman, Kathy y Miriam Arroyo. Evaluación: “Influencia y alcance de la casa del museo en la Zona Observatorio, Ciudad de México”  Mexico D.F., 1976 (sin publicar).

1985

Arroyo, Miriam. “Los visitantes y el funcionamiento del Museo Nacional de Antropología”. Inédito. Archivo histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

1999

Aranda Cervantes Gilberto. La comprensión de un cuadro en el Museo Nacional de Antropología. Tesis para obtener el grado de Maestro en Ciencias con especialidad en Investigación Educativa. CINVESTAV – IPN – Departamento de Investigaciones Educativas.

Montemayor, E., et. al. (1999). Los visitantes de la exposición “Magna Grecia y Sicilia” Reporte técnico. Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, INAH.

2000

Cortés, A., et. al. (2000). Los visitantes de la exposición “Los Etruscos: El Misterio Revelado” Reporte técnico. INAH- Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones. Disponible en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx/estudios/2000-2003/exposicion-los-etruscos

Gándara, M., La comunicación entre el Museo Nacional de Antropología y su público, México, inah, 2000, en línea [http://www.estudiosdepublico.inah.gob.mx].

2001

Moreno Guzmán, María Olvido. Encanto y desencanto: El público ante las reproducciones de los museos. Tres casos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. INAH. Colección Obra diversa.

2004

Massa Perborell, Diana Antonia. Los objetos que nos narran. La transmisión de ideas sobre el patrimonio cultural a escolares en el Museo Nacional de Antropología. Tesis de Maestría sin publicar. México: Universidad Iberoamericana. 364 págs.

Estudios varios en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología para las exposiciones internacionales, realizados por el Programa Nacional de Estudios de Públicos de la Coordinación Naciona de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Disponibles en: http://estudiosdepublico.inah.gob.mx

2005

Gómez Colorado, A., Cortés Cervantes, A., & Teodocio Licona, K. (2005). ¿Sabe usted dónde está Irán? Gaceta de Museos, JulioSeptiembre (35), 12–15.

2009

Maceira Ochoa, L. M. (2009). Educación, género y memoria social: Un análisis sociocultural de las interacciones de los públicos en museos antropológicos mexicanos (Tesis de doctorado sin publicar). Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional – Departamento de Investigaciones Educativas, México, D.F.

Silva Eliud, Ulises Vázquez, y Fernando Hernández. Encuesta a públicos de museos 2008-2009, Informe de resultados. México, D.F.: Conaculta. *Incluyó al Museo Nacional de Antropología, al Museo Nacional de las Culturas y al Museo del Templo Mayor.

2012

Lara Méndez, A. (2012). Aglomeración y sobrecarga de información en la sala Poblamiento de América. (Tesis de doctorado sin publicar). Universidad Autónoma de México – Facultad de Filosofía y Letras, México, D.F.

Exposiciones que cautivan

El sábado pasado visitamos varios museos de la ciudad de Huamantla en el estado de Tlaxcala, México. La visita fue parte de las actividades del Seminario de estudios y formación de públicos que impartí para el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en el Estado de México. A iniciativa de uno de los alumnos visitamos esta ciudad, Francisco nos comentó que varios de los aspectos que habíamos analizado durante el seminario podían reflexionarse en estos museos. Así que, gracias también a la organización de Samuel quien amablemente coordinó el tema del transporte, nos dirigimos a esta ciudad. Es muy simpático ver cómo cualquier grupo, incluso de adultos, en el momento en el que se pone en modo excursión se transfigura en grupo de niños que buscan divertirse en camino a una experiencia lúdica y de entretenimiento.

Como parte de las actividades planeadas yo había preparado la guía de los Jueces Excelencia de Beverly Serrell [1], quien realizó una propuesta para valorar la excelencia de las exposiciones en los museos. Esta guía destaca cuatro aspectos que podrían valorarse al visitar una exposición, está diseñada para profesionales de los museos dispuestos a realizar visitas críticas desde el punto de vista de los visitantes. Los cuatro aspectos a valorar son: el confort, el grado en que la exposición cautiva, si se refuerza a sí misma y la relevancia que tiene para los visitantes en términos personales.

Si bien esta guía ha sido preparada por colegas en Estados Unidos y aplicada en su mayoría en el área de Chicago, la hemos retomado en diferentes cursos en México para valorar cómo son las exposiciones en relación con los públicos y reflexionar sobre qué criterios se deberían considerar para considerarlas de excelencia. Huamantla fue el ejemplo perfecto de cómo los aspectos y criterios de esta guía no se ajustaban a la realidad de los museos que estábamos visitando. De hecho, quedó claro muy pronto que no podríamos aplicarla en su totalidad. No obstante, pienso que en el nivel general, los aspectos que propone el Marco de los Jueces de Excelencia de una u otra forma podían ser valorados. Me referiré particularmente a nuestra experiencia en el Museo de la Ciudad de Huamantla y en el Museo Nacional del Títere.

El confort. Es increíble como una ciudad pequeña en la que se encuentran museos ubicados de una calle a otra a una distancia accesible a pie hacen de la visita una experiencia realmente atractiva y amena. Los propios edificios en los que están ubicados los museos ofrecen un buen nivel de confort con recorridos que no resultan cansados. Existen sin embargo varios aspectos a mejorar: los apoyos a la orientación espacial y cognitiva que se proveen a los visitantes o también los servicios que se ofrecen, especialmente en el Museo de la Ciudad de Huamantla, se requiere mayor mantenimiento a los sanitarios así como a la conservación de los objetos y mantenimiento de las instalaciones y los cedularios que ahí se muestran. ¡Sí! Estos aspectos también forman parte de la experiencia de visitar un museo.

“Una exposición de excelencia ayuda a los visitantes a sentirse bien física y sicológicamente. El confort abre las puertas de otras experiencias positivas, la falta de confort las evita.”

2016-09-10-11-28-07Aspectos que cautivan. Me parece que éste es el aspecto que más llama la atención en dos de los museos que visitamos. En primer lugar el Museo de la Ciudad de Huamantla, que podría parecerse más a un viejo gabinete de curiosidades o maravillas en donde las personas interesadas por cuidar la memoria y la identidad de la ciudad han ido almacenando toda clase de objetos relevantes desde su punto de vista para la historia. Amontonados algunos, encimados otros, realmente se trata de objetos que nos llevaban a pensar que hacían ahí: una torre Eiffel a escala, una estación de trabajo de odontología antigua, la primera computadora personal comprada para el ayuntamiento, los trofeos de los miembros más destacados de la sociedad -deporte, competencias caninas y bobinas, cantantes, etc.- en fin de lo arqueológico a lo anecdótico con una presentación bastante modesta o incluso falta de cuidado. Y a pesar de ello todos estábamos ahí, fascinados por lo que veíamos, cautivados, reflexionando sobre objetos que llamaban realmente nuestra atención, pensando que si este museo refleja la historia del ciudad, si este museo permite a propios y extraños asomarnos un poco de la identidad de los habitantes de Huamantla. No tengo una respuesta. Pero nos atrapó.

“Una exposición de excelencia cautiva –engancha- a los visitantes. Los invita a poner atención. El involucramiento es el primer paso para encontrar significados más profundos”.

Aspectos de refuerzo. Esto se refiere a qué tanto la exposición y cada una de sus partes nos ayudan a comprender un mensaje global, repitiendo de ser necesario, la información clave al inicio del exposición y en distintos puntos, a la vez diversificando los medios que se usan para transmitir los mensajes principales. Éste quizá sea el punto más débil de estos dos museos, no me parece que sus creadores hayan pensando en un mensaje principal que comunicar, algo que quieran que todos los visitantes nos llevemos. Aunque quizá este aspecto está presente en lo inmaterial, en la hospitalidad del personal en todos los museos, fue realmente una constante sentirnos bienvenidos en los accesos, durante la visita, con las personas que nos atendieron, quizá en este sentido sí hay aspectos que refuerzan esta idea una y otra vez a lo largo de la visita.

“En una exposición de excelencia, se ofrecen a los visitantes  múltiples oportunidades para alcanzar o entender exitosamente los contenidos y para sentirse intelectualmente competentes, ir más allá de un “wow”. Además, la exposición tiene varios puntos de “refuerzo” dando oportunidad de acceder a partes similares de información pero de diferentes formas, cada parte forma un todo. Los visitantes se sienten confiados de tener experiencias significativas”

Relevancia. Este aspecto se refiere a qué tanto las exposiciones están enfocadas en torno a el interés de los visitantes en términos personales, relevantes, significativos. Quizás el Museo de la Ciudad no cubrió tanto este criterio como el Museo Nacional del Títere. No fue posible visitarlo todo por estar en remodelación, con la tarea de terminarla antes de que inicie el Festival Internacional del Títere en octubre próximo. Este museo guarda una colección muy particular perteneciente a la familia Rossete Aranda que durante más de 100 años impulsó la manifestación teatral con el uso de marionetas. Está lleno de objetos que también nos cautivaron, pero además de historias que nos tocaron, a nivel personal con recuerdos de nuestra infancia y a nivel de identidad con fragmentos de la historia del país: esos soldados del desfile del 15 de septiembre cada uno distinto al otro, la pelea de gallos, el circo, la orquesta. Escenas de la vida cotidiana que aún ahí congeladas en las vitrinas nos hacían sentir realmente emocionados -no me quiero imaginar cuando estos objetos cobran vida-. Además el museo presenta otra serie de objetos que, aunque no pertenecieron a la Compañía Nacional de Autómatas de los Rossete Aranda han sido incorporados a su colección y son muestras de esta manifestación a lo largo y ancho del mundo. De verdad un museo que no se pueden perder.

“Una exposición de excelencia provee experiencias que son relevantes en términos personales para los visitantes. Más allá de sentirse involucrados y sentirse competentes, los visitantes se pueden sentir cambiados, cognitiva y afectivamente, en términos inmediatos y a largo plazo.”

Nuestro día en Huamantla fue una experiencia única, no sólo por los elementos que he comentado. Tuvimos la suerte y el honor de ser guiados por un embajador de la ciudad, el hoy cronista señor José Hernández Castillo, quien desde nuestra llegada al Museo de la Ciudad amablemente guío la visita y nos develó rincones, historias y personas especiales de esta ciudad. Se ha señalado en varias ocasiones el gran valor de la interpretación personal, es decir aquella ejecutada por personas,  guías, mediadores. Y es que ellos develan para nosotros esos misterios y esos valores imbuidos en el patrimonio que no son fáciles de descifrar a primera vista, Don José hizo un trabajo extraordinario. El gran reto para los museos es traducir esta riqueza a otros medios para que los visitantes que no tengan la suerte que nosotros tuvimos puedan acceder a las historias, las anécdotas, el orgullo y la hospitalidad de este lugar y su cultura.

Es un hecho que los museos visitados tienen un tramo que recorrer. Se aprecian carencias y muchos aspectos que se podrían mejorar, no obstante creo que brindan una oportunidad sensacional para una experiencia verdaderamente rica.

Gracias a Francisco por la sugerencia, a Samuel por la organización del transporte, a Angélica por las gestiones, y a todo el grupo por su interés y disposición durante el Seminario. Lo disfruté y aprendí mucho. Por supuesto a Don José.

A pesar de muchos lados oscuros de nuestro país, cada momento encontramos gente valiosa por la que sí podemos decir ¡Viva México!

2016-09-10-18-19-33

[1] Serrell, B. (2006). Judging Exhibitions: A Framework for Assessing Excellence. Walnut Creek, Calif: Left Coast Press

*Las traducciones de las frases entrecomilladas son mías.