Prototipos y evaluación para el diseño de exposiciones. Entrevista con Camilo Sánchez.

Camilo Sanchez

Camilo Sánchez es diseñador industrial y maestro en Museología. Actualmente es asesor museológico del Museo Nacional de Colombia, en donde está encargado de la renovación total del Museo y de su proyecto de ampliación. Ha realizado proyectos en diversas instituciones museales colombianas y del exterior. Es profesor invitado de museografía en varias universidades colombianas.


Conozco a Camilo hace algunos años y sé que es un diseñador que se atrevió a incorporar los prototipos como parte del proceso de creación de exposiciones. Me interesó explorar con él las diferencias y semejanzas entre la evaluación, digamos “más formal” y la retroalimentación de los visitantes utilizando prototipos,  para Kathy McLean se trata de una forma de evaluación “diferente”, tal como lo explica en un artículo al respecto. Entonces ¿qué aportan? Aquí las ideas que Camilo nos comparte en exclusiva para El Diván ¡Gracias!

Desde el punto de vista de un diseñador de exposiciones: ¿Qué diferencias encuentras entre trabajar una idea con prototipos y con retroalimentación mediante la evaluación? 

Siempre me ha parecido problemático la aplicación rápida de la evaluación formativa (y la rapidez es clave, porque siempre los procesos de diseño son contrarreloj). Por ejemplo, si para el diseño de una exposición se hace un grupo focal, pueden salir ciertas ideas o incluso palabras y nociones que eventualmente alimentan el diseño, pero que difícilmente generan cambios esenciales. Claro que también hay que decir que por lo general este tipo de evaluaciones previas se hacen de manera global (por ejemplo sobre las temáticas de la exposición) y no específicamente sobre el diseño museográfico, por lo cual este se vuelve marginal en estos ejercicios.

Con procesos de evaluación “completos”, en donde algunos de los puntos analizados tienen que ver con el diseño, como es natural, las respuestas llegan cuando ya no sirven para nada o ya no se pueden tomar acciones correctivas. Y lo peor, es que se empiezan a generar una serie de supuestos generalizados que si atentan contra diseños futuros. Por poner un ejemplo, puede que después de evaluar una exposición específica, en la socialización de los resultados se diga que a la gente no le gustó el color porque era muy oscuro. Lo que termina pasando, es que queda arraigada la idea en muchos de los funcionarios del museo, de que a la gente no le gustan las exposiciones oscuras (“acuérdese que en la exposición tal la gente se quejó por eso”), distorsionando negativamente los procesos de diseño posteriores.

Con el prototipo la ventaja es que se hace el ejercicio de entrada con una propuesta de diseño, sobre el cual uno puede decidir si pone a la gente a opinar o no. Es una forma mucho más rápida y directa de saber qué es lo que el público prefiere.

Y ¿Cuáles son las semejanzas?

Cualquier forma de evaluación se parece en que funciona dependiendo de la claridad que se tenga sobre qué es lo que realmente se está buscando y del juicio con el que se haga. Siento que muchas veces se terminan haciendo por cumplir con una obligación sin tener claro por qué y para qué se hizo. Y si uno no tiene claro que es lo que va a sacar de un proceso y cuál es el verdadero objetivo, no importa si es evaluación formativa o prototipo, no sirve para nada.

Cuéntanos cómo han sido algunas de tus experiencias al incorporar prototipos en el diseño de las exposiciones…

Hace unos 3 años empezamos a hacer prototipos en el Museo de la Independencia, en Bogotá, Colombia, para definir aspectos temáticos y conceptuales de exposiciones pequeñas. No estaban enfocados a solucionar aspectos de diseño porque el espacio disponible ya tenía una configuración que era difícil de cambiar. Sin embargo, estos prototipos fueron muy efectivos para resolver cuestiones curatoriales y en últimas hicieron más fácil todo el proceso de toma de decisiones. Sin embargo tengo que decir que, si bien los prototipos iniciaron con mucho entusiasmo por parte del equipo de educación del museo, con el tiempo fueron perdiendo efectividad por que la gran novedad se terminó volviendo rutina.

Ahora en el Museo Nacional, también en Bogotá, que es mucho más grande, los problemas del día a día también más grandes. Como lo urgente no deja tiempo para lo importante, la cantidad de tareas y compromisos simultáneos en cuanto a la producción de diseños para múltiples exposiciones, han hecho que no podamos establecer un programa de prototipado exitoso.

Hace dos meses abrimos un prototipo para una futura sala de exposición permanente, pero de nuevo, el objetivo es mucho más conceptual que de diseño (el diseño de la sala todavía esta tan lejano y los temas están tan poco definidos, que explorar problemas museográficos en este momento no tiene sentido). La sala se llama “Museo-wiki” y es un gran espacio de participación. Toca esperar para ver los resultados.


¿Crees que una evaluación más formal les hubiera llevado a resultados
diferentes? 

En cuanto a las experiencias del Museo de la Independencia, repito que todo depende del entusiasmo del equipo del museo. Lo que empezó siendo súper novedoso y realmente marcaba una diferencia en la experiencia del visitante -porque sentía que podía co-curar una exposición-, terminó en ocasiones siendo un saludo a la bandera. Dadas las circunstancias, una evaluación más formal puede que no alterara los resultados, pero hubiera ahorrado tiempo.

Creo que los prototipos funcionan mucho mejor y son más efectivos que la evaluación formal. Sin embargo, para que funcionen tienen que tener un equipo dedicado exclusivamente a su análisis e interpretación. Todavía no hemos podido llegar a ese punto.

Y desde el punto de vista de los públicos ¿Qué reacciones has visto?

Claramente un prototipo es muchísimo más impactante y hace que el público se sienta mucho más relevante (llenar encuestas o responder preguntas abstractas no se siente generalmente como un gran aporte), mientras que intervenir directamente una exposición por medio de marcadores, tizas y post-its genera una sensación de participación mucho más satisfactoria.

¿Recomendaciones?

Básicamente lo que ya he dicho arriba: no puede ser flor de un día. Tiene que ser un proceso en el que todos los del equipo crean y se sientan comprometidos. Si no es así, no funciona.  

Anuncios

Esa extraña cosa llamada museo

2017-07-27 18.31.08Una de las polémicas más recurrentes en el ámbito de los museos es la de sus definiciones. Las hay de todo tipo: de diccionario, legales, desarrolladas por asociaciones de profesionales de museos o por investigadores. Las hay normativas y evocativas, y hasta existen llamados a no definirlo y tan solo dejar que la realidad dé contenido a la palabra. Esto… ¿es un museo?

En entradas anteriores escribí sobre la incomodidad que me causa la definición hegemónica del Consejo Internacional de Museos (ICOM), y también cuestioné el carácter “abierto” que atribuye como parte de las características del museo. El día de hoy más que emitir una opinión propia, quiero dejarles algunas viñetas y recursos sobre las discusiones que están sucediendo ahora mismo respecto a cómo definir al museo.

  1. En la reciente reunión del Comité Internacional para las Colecciones y Actividades de los Museos de Ciudad (CAMOC) del ICOM, realizada en la Ciudad de México, se llevó a cabo una sesión para que los asistentes compartieran sus opiniones en torno a diversos aspectos que configuran las discusiones sobre la definición museo. Éstas fueron:
    • ¿Cuáles piensas que son las contribuciones más importantes que los museos pueden hacer a la sociedad en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que tu país enfrentará en la siguiente década?
    • ¿Cuáles piensas que son las tendencias más fuertes y los retos más serios que enfrentarán los museos en tu país en la siguiente década?
    • ¿Cómo piensas que los museos deberán cambiar y adaptar sus principios, valores y formas de trabajar en los años que vienen para afrontar esos retos y eriquecer sus contibuciones?
  2. Anteriormente el Comité Internacional para la Museología (ICOFOM) del mismo organismo,  publicó en línea el texto: Définir le musée du XXIe siècle. Matériaux pour une discussion. Se trata de un texto preparatorio para las mesas sobre el tema que tuvieron lugar en París, del 9 al 11 de junio de 2017. El documento se estructura en tres partes:
    • Un panorama general geográfico e histórico de las definiciones de museos.
    • Lo que nos dicen los marcos legales nacionales.
    • Contribuciones de académicos que invitan a una mirada crítica.
  3. Pronto tendrán lugar dos reuniones en las que también pondrá el tema a debate:
    • IV Seminario de Museología Experimental y Simposio Internacional del ICOFOM titulado Definir el museo del siglo XXI, experiencias latinoamericanas, que tendrá lugar en Río de Janeiro el 16 y 17 de noviembre. El programa esta disponible aquí.
    • Simposio Internacional sobre la de definición del Museo del Siglo XXI. Organizado conjuntamente por el Comité de Teoría Museológica para América Latina y el Caribe (ICOFOM LAM) y el Departamento de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), Argentina. Tendrá lugar el 8 y 9 de noviembre. El programa está disponible aquí.

Y ustedes ¿Qué piensan?

 

 

¿Los museos está cambiando?

IMG_3320¿Los museos están cambiando? Ésta fue la pregunta planteada en una de las mesas del 5º Simposio Internacional Ocio, Museos e Igualdad, realizado en la Ciudad de México los pasados 25, 26 y 27 de octubre.

En la mesa así titulada se presentaron cuatro experiencias recientes de acciones que disrumpen las funciones y/o temas tradicionales de los museos: 1. MUAC en tu casa, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo 2. Campamento Cultural Nocturno Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 3. Exposición Feminicidios en el Museo Memoria y Tolerancia, y 4. Obra Salón Munal, donde las penas se van bailando, del Museo Nacional de Arte.

Aunque valdría la pena analizar cada una de éstas experiencias, quisiera hablar de una breve polémica que se suscitó al final de la mesa. Como el moderador mencionó que estas propuestas eran innovadoras, una de las asistentes del público cuestionó si realmente lo eran. Su preocupación venía de un par de males crónicos en las instituciones mexicanas: la falta de continuidad y el olvido.

Con los cambios sexenales en el gobierno son pocos los programas que logran trascender.  Paulatinamente, programas y experiencias van quedando atrás, sustituidas por los aires de novedad y el ímpetu de los nuevos gestores que buscan dejar su huellas, y muchas veces inician de cero “borrón y cuenta nueva”. A la par, la falta de adecuada documentación y difusión de las propuestas conllevan al olvido.

La persona argumentó que varias de las cosas que se presentaron ya se habían hecho. Su ejemplo fue el Museo Universitario del Chopo durante los años que siguieron a su apertura. Así ,cuestionó el uso del adjetivo “innovador” y también que no se rescaten las experiencias del pasado.

Por un lado estuve de acuerdo con ella. La falta de continuidad, el olvido y la alta rotación en lo puestos de trabajo, nos han llevado a un avance más lento, a no conformar una comunidad de práctica solidaria, abierta al aprendizaje, sincera y que socialice sus conocimientos. Además, nos alejan la posibilidad de tomar lo mejor de las experiencias del pasado para descartar críticamente lo que no funcionó, y retomar lo que sí.

Por otro lado, hay algo que me dejó inquieta. Innovar significa “cambiar las cosas introduciendo novedades”. Si el Museo Universitario del Chopo u otras instituciones innovaron en su tiempo o en su ámbito de influencia es muy bueno, pero ¿Dónde se pueden conocer estas experiencias más allá del recuento individual? Además, “cambiar las cosas” implica un contexto, es decir tiempos y lugares específicos.

El que a nosotros como especialistas del campo de los museos, el campamento Cultural Nocturno (“Una noche en el museo”) nos parezca una actividad que “ya se ha hecho”, no significa que para los niños / niñas participantes del programa no les resulte una experiencia única. El que los algunos museos en la Ciudad de México planteen estos programas novedosos no significa que el resto de los museos lo haga. El que una institución en particular haya impulsado actividades disruptivas e innovadoras en el pasado, no quiere decir que ese mismo museo las esté haciendo en el presente, o que automáticamente se transfieran a otros espacios culturales.

La innovación supone un cambio. Si miramos al pasado podríamos preguntarnos ¿Se trata de un cambio unilineal y evolutivo? O podemos pensarlo en múltiples dimensiones, con tiempos y lugares distintos, con personas diferentes. Si miramos al futuro la pregunta es ¿Cambiarán las cosas lo suficiente para que las propuestas por venir sean diametralmente diferentes?

Imaginemos un simposio por venir dentro de varios años. Una personas del auditorio interviene y comenta que lo presentado no es innovador puesto que en el 2017 ese tipo de programas disruptivos ya los hacían varios de los museos en la ciudad ¿De quién es la responsabilidad de que estas experiencias se conozcan, retomen o critiquen en el futuro? Más aún ¿Las personas involucradas en esos nuevos proyectos -gestores y públicos- están vedados a experimentarlos porque “ya se hicieron en el pasado”?

Mucho para pensar.

Estrategias para un pensamiento centrado en los públicos

Suele decirse que los públicos -y dentro de este conjunto-, los visitantes de museos son un elemento central para estas instituciones. Autores como Karsten Schubert trazan el desarrollo de los museos desde la Revolución Francesa hasta la actualidad como un cambio gradual en el que los visitantes pasaron de ocupar la periferia del trabajo museal a ocupar el centro [1], mientras que para Stephen Weil ha habido un tránsito desde una idea que daba primacía a los objetos hacia otra en donde los visitantes tienen un papel primordial [2].

2017-06-15 16.46.57

Sin embargo, aunque algunos indicadores dejan ver que esto es así, diariamente museos de todo tipo y tamaños -con sus excepciones, claro está- nos brindan ejemplos de lo contrario. Todavía existe la primacía del objeto y del saber erudito, aún tenemos ejemplos de textos que usan lenguajes especializados y se comenten “crímenes” contra los visitantes: señalizaciones pobres, atención deficiente, malas iluminaciones, discursos poco relevantes, entre otros.

Cuando sí se piensa en los visitantes, la idea de realizar un estudio de públicos viene a cuenta, de hecho la primera imagen casi siempre es la de una encuesta. Sin embargo, no siempre los museos cuentan con el personal, el tiempo y el conocimiento para llevarlos a cabo, o tienen poca idea de cómo se aplicarán, tampoco se conoce mucho sobre la variedad de técnicas y aproximaciones más allá del cuestionario. No son pocos los casos de investigaciones o evaluaciones pobremente diseñadas que quedan guardadas en un cajón.

Aunque los estudios sobre los públicos de los museos -también llamados estudios de visitantes- son una herramienta muy importante de gestión, de auto aprendizaje y evaluación, existen otras estrategias para desarrollar un pensamiento centrado en los públicos, que los considera un elemento relevante. En mi propuesta, se trata de un abanico de opciones adicionales o complementarias a la investigación más formal.

En esta ocasión me aboco a enunciarlas y describirlas brevemente; en subsecuentes entradas, ahondaré en cada una de ellas.

1.Sensibilidad y empatía.- Es el punto de partida, si no pensamos que los públicos y visitantes son importantes no avanzaremos mucho más en las siguientes estrategias.

2. Lo que ya se sabe.- Cien años de desarrollo del área de estudios de públicos de museos no son poca cosa, sobre todo si pensamos en su consolidación a partir de los años ochenta. Existe ya un gran avance respecto a lo que  se conoce. No siempre es necesario realizar una nueva investigación. Una compilación de algunos aspectos se puede encontrar aquí.

3. Identificar a los interlocutores en su diversidad.- Los museos tienen interlocutores más cercanos dentro de la gran diversida de públicos a los que pueden atraer. Éstos se conocen también como grupos de interés. En ocasiones pasan desapercibidas personas y grupos de gran relevancia. Hay que ubicarlos y acercarnos a ellos como aliados.

4. Autoevaluación y valoración crítica.- No siempre los hallazgos sobre los problemas de la comunicación con los públicos y visitantes provienen de hablar con ellos o de observarles. A veces basta con mirar el propio trabajo del museo desde una postura crítica. Un ejemplo es el trabajo desarrollado por Beverly Serrell y un grupo de profesionales en el área de Chicago, estructurado en el Marco de los Jueces de Excelencia. Se pueden consultar las generalidades aquí.

5. La línea participativa.- Vivimos en sociedades que cada vez más exigen una participación activa y buscan no quedar al margen en decisiones que son tomadas por otros. El mundo de la cultura no es ajeno, y los museos tampoco lo son. A partir de los años sesenta, las voces de los visitantes comenzaron a estar presentes en las exposiciones de museos. Kathleen McLean y Wendy Pollock brindan varios ejemplos de ello en el libro Visitor Voices in Museum Exhibitions [3]. Por su parte, Nina Simon ilustra el tema de la participación en los museos la publicación The participatory Museum.

6. Estudios sobre los públicos de museo.- Al fin llegamos a la estrategia en la que primero se piensa cuando los museos quieren conocer a sus públicos o evaluar sus estrategias. La llamada investigación de públicos o de visitantes, un área de estudio sistemática, que de acuerdo con Eilean Hooper-Greenhill, es un término sombrilla que agrupa a todo tipo de investigación y evaluación que involucre a los museos, y sus públicos actuales, potenciales o virtuales [5].  En ésta se puede incluir a la investigación básica, la evaluación de exposiciones, programas y otras estrategias de comunicación, el análisis de datos secundarios, los diagnósticos o los monitoreos.

7. Formación y desarrollo de públicos.- La investigadora Ana Rosas Mantecón han señalado que “el rol de público es producto no sólo de una oferta cultural que convoca” [4], es decir, los públicos no nacen automáticamente por una nueva oferta que se abre, sino a través de un trabajo de formación y desarrollo en el que múltiples barreras y decisiones propias se interponen entre los públicos potenciales y las ofertas culturales. Cuando los museos conocen a sus visitantes, por exclusión pueden saber quiénes son los que no asisten y tomar acciones de forma estratégica que les permitan un rango más amplio y diverso de acción.

Como vemos, en un abanico de siete alternativas algo podrán hacer los museos de todo tamaño para impulsar un pensamiento centrado en sus públicos.

[1] Schubert, Karsten. 2009. The Curator’s Egg: The Evolution of the Museum Concept from the French Revolution to the Present Day. Londres: Ridinghouse.

[2] Weil, Stephen E. 1999. “From Being ‘About’ Something to Being ‘For’ Somebody: The Ongoing Transformation of the American Museums.” America’s Museums / Maxwell L.

[3] McLean, Kathleen, and Wendy Pollock. 2007. Visitor Voices in Museum Exhibitions. First Thus edition. Washington, DC: Association of Science-Technology Centers Inc.

[4] Rosas Mantecón, Ana. 2017. “Públicos: historia y contemporaneidad.” En Apuntes Para Pasar de La Teoría a La Práctica, II. p. 27 . Leticia Pérez Castellanos (coord.) Estudios sobre públicos y museos. México, D.F.: ENCRyM/INAH.

[5] Hooper-Greenhill, Eilean. 2006. “Studying Visitors.” In A Companion to Museum Studies, edited by Sharon Macdonald, 363–76. Londres: Blackwell Publishing.

 

Boletín El Itinerante, Colombia

El Programa de Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura de Colombia, edita el Boletín el itinerante, con diversos temas concernientes a los museos. Activo desde el año 2011, cuenta con 59 ediciones, todas disponibles en línea.

El número 58 estuvo dedicado a los estudios de públicos en museos. En él, la colega Sonia Peñarete expresa sus ideas en una entrevista videograbada. Yo por mí parte, respondí algunas preguntas relativas al panorama de los estudios de públicos en México, las experiencias internacionales que han inspirado mi trabajo y sobre la publicación Estudios sobre públicos y Museos, Vol. I.

Pueden consultar el No. 59 de este boletín aquí

Públicos y museos ¿qué hemos aprendido?

Hace unos años cuando comenzaba a incursionar en el ámbito de los estudios de públicos de museos por invitación de mi entonces profesora en la Maestría en Museología de la ENCRyM, Ana Hortensia Castro, teníamos a mano muy pocos recursos.

Era el año 2002 y las publicaciones a las que se tenía acceso eran principalmente españolas. A excepción de algunos textos clásicos traducidos al español como el libro de Eilean Hooper-Greenhill Los museos y sus visitantes [1], la mayoría de la literatura estaba en inglés. No sólo eso, era difícil de conseguir, tanto por limitantes en la distribución como por los altos precios.

Los trabajos publicados en México apenas alcanzaban unas pocas referencias ampliamente conocidas, y se sabía de otros estudios por menciones secundarias o de palabra, no siempre fáciles de localizar.

Hoy día, a más de una década de distancia parte de esta situación ha cambiado. Llegaron Amazon, Kindle, Google Books, se intensificó el uso de las redes sociales y los foros públicos para compartir productos académicos como ResearchGate o Academia.edu. La creación de repositorios digitales con estándares de indexación internacional ampliaron nuestra capacidad de búsqueda y las posibilidades de localizar textos. Las asociaciones profesionales en torno al tema y las instancias gubernamentales que trabajan en éste también han permitido el acceso a recursos varios. Incluso las revistas especializadas que no son de acceso libre permiten la previsualización de contenidos y la posterior compra del artículo. Hoy se corre más el riesgo de perderse en este mar de información que el de no encontrar recursos útiles a nuestros temas de estudio.

No obstante, otra parte de la situación no cambió tanto. Si bien en México se intensificó el uso de los estudios de públicos como herramienta, principalmente para conocer a los visitantes, pero también -en contados casos- para la planeación o evaluación de proyectos expositivos o incluso nuevos museos, no se han incrementado sustancialmente la publicación y/o difusión de éstos. Aún enfrentamos problemas para allegarnos de esa información o bien de acceder a literatura adhoc para nuestros contextos.

La seLibro públicosrie “Estudios sobre públicos y museos”, publicación electrónica de libre acceso de la ENCRyM, busca crear un foro de socialización de la investigación sobre los públicos y visitantes de museos y otras instituciones afines. El jueves 1 de septiembre se presentará el primer volumen, una compilación introductoria de estados de la cuestión referentes a distintos aspectos de la relación públicos y museos: el propio campo de estudio y su evolución en el tiempo, las consideraciones en torno a estrategias de comunicación empleadas en los museos cuando se piensa en los visitantes, las redes sociales como medios de difusión y las características de algunos tipos de públicos.

Con prólogo de Nayeli Zepeda, artículos de Belén Zuazúa de Loresecha, Galia Staropolsky Safir, Liliana Flores Ayala Sandra, Manuel Gándara Vázquez, Melissa Lara Flores, Mildred Muñoz Briones, Monserrat Narváez Naranjo, Myhrra Duarte Rodríguez Malpica, Silvia Monserrat Ramírez Maruri y el mío propio, el volumen integra un mapa introductorio para quienes desean comenzar en este campo o para profesionales que trabajan en los museos y desean informarse acerca de éstos aspectos en relación con los visitantes.

La presentación tendrá lugar en el Aula Magna de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, General Anaya 187 Col. San Diego Churubusco, Coyoacán. Ciudad de México a las 18:00 hrs. También se transmitirá en línea a través del canal YouTube de la Escuela Ir al enlace

[1] Hooper-Greenhill, E. (1998). Los museos y sus visitantes. Trea, Ediciones, S.L.

Museos: ¿cerrados o abiertos?

En una de las clases que imparto en la Maestría en Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), en la Ciudad de México, Manuel Gándara y yo pedimos a los alumnos fotografiar ejemplos de “crímenes” en contra de los visitantes de museos.

¿Crímenes? Sí, cualquier atentado u obstáculo a una buena experiencia. El ejercicio resultó interesante. Cada día vemos en los museos aspectos que se podrían mejorar: el tamaño de la letra en los textos de salas, los colores y sus contrastes que no permiten leer, las alturas de los objetos y/o de los textos, explicaciones aburridas llenas de términos técnicos y especializados, malas señalizaciones, etc., etc. Todo aquello que para mí ejemplifica o constata que hay museos cerrados al público.

En contraposición, tenemos museos o experiencias museales, que ilustran cómo los museos pueden estar y ser abiertos al y con los públicos, un concepto que exploré en una entrada pasada (Ver). Aunque el experimento en la clase resultó útil, creo que ahora pediré a los alumnos que documenten e ilustren este segundo rubro para demostrar aspectos de un museo amigable y centrado en sus visitantes, por ejemplo:

  • Dar una bienvenida en el acceso -sea personal o escrita-
  • Proveer evidencias de que se interesan por nosotros:
    • hojas de comentarios, que se consideren en incluso haya retroalimentación
    • buzón de sugerencias en funcionamiento, con papeleta y plumas
    • Proponer temas para interactuar en redes sociales
  • Proveer asientos para el descanso en salas
  • Brindar lugares en los que se pueda convivir, conversar
  • Proporcionar estrategias diversificadas para distintos intereses

Aquí algunos ejemplos míos que me propongo compartir en twitter @LetyPerezCast con la etiqueta #MuseosAbiertos

2016-06-10 14.32.16
En el Museo de la Ciudad de Nueva York informan al visitante qué está pasando y qué podrá ver próximamente #MuseosAbiertos
2016-01-06 16.32.58
En la Exposición La Vanguardia Rusa, Museo del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México, se solicitaba la opinión de los visitantes dentro de la misma sala respecto a temas que se trataban en la exposición #MuseosAbiertos
2016-06-03 13.52.46
En el Museo Whitney de Arte Estadounidense, Nueva York, el personal que asiste a los visitantes indica claramente su función “Estoy aquí para ayudar” #MuseosAbiertos
2015-07-25 16.48.39
En el Museo Museo José Guadalupe Posada, Aguascalientes, México, el amabilísimo personal explica cómo funciona la prensa #MuseosAbiertos