Estrategias para un pensamiento centrado en los públicos

Suele decirse que los públicos -y dentro de este conjunto-, los visitantes de museos son un elemento central para estas instituciones. Autores como Karsten Schubert trazan el desarrollo de los museos desde la Revolución Francesa hasta la actualidad como un cambio gradual en el que los visitantes pasaron de ocupar la periferia del trabajo museal a ocupar el centro [1], mientras que para Stephen Weil ha habido un tránsito desde una idea que daba primacía a los objetos hacia otra en donde los visitantes tienen un papel primordial [2].

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Sin embargo, aunque algunos indicadores dejan ver que esto es así, diariamente museos de todo tipo y tamaños -con sus excepciones, claro está- nos brindan ejemplos de lo contrario. Todavía existe la primacía del objeto y del saber erudito, aún tenemos ejemplos de textos que usan lenguajes especializados y se comenten “crímenes” contra los visitantes: señalizaciones pobres, atención deficiente, malas iluminaciones, discursos poco relevantes, entre otros.

Cuando sí se piensa en los visitantes, la idea de realizar un estudio de públicos viene a cuenta, de hecho la primera imagen casi siempre es la de una encuesta. Sin embargo, no siempre los museos cuentan con el personal, el tiempo y el conocimiento para llevarlos a cabo, o tienen poca idea de cómo se aplicarán, tampoco se conoce mucho sobre la variedad de técnicas y aproximaciones más allá del cuestionario. No son pocos los casos de investigaciones o evaluaciones pobremente diseñadas que quedan guardadas en un cajón.

Aunque los estudios sobre los públicos de los museos -también llamados estudios de visitantes- son una herramienta muy importante de gestión, de auto aprendizaje y evaluación, existen otras estrategias para desarrollar un pensamiento centrado en los públicos, que los considera un elemento relevante. En mi propuesta, se trata de un abanico de opciones adicionales o complementarias a la investigación más formal.

En esta ocasión me aboco a enunciarlas y describirlas brevemente; en subsecuentes entradas, ahondaré en cada una de ellas.

1.Sensibilidad y empatía.- Es el punto de partida, si no pensamos que los públicos y visitantes son importantes no avanzaremos mucho más en las siguientes estrategias.

2. Lo que ya se sabe.- Cien años de desarrollo del área de estudios de públicos de museos no son poca cosa, sobre todo si pensamos en su consolidación a partir de los años ochenta. Existe ya un gran avance respecto a lo que  se conoce. No siempre es necesario realizar una nueva investigación. Una compilación de algunos aspectos se puede encontrar aquí.

3. Identificar a los interlocutores en su diversidad.- Los museos tienen interlocutores más cercanos dentro de la gran diversida de públicos a los que pueden atraer. Éstos se conocen también como grupos de interés. En ocasiones pasan desapercibidas personas y grupos de gran relevancia. Hay que ubicarlos y acercarnos a ellos como aliados.

4. Autoevaluación y valoración crítica.- No siempre los hallazgos sobre los problemas de la comunicación con los públicos y visitantes provienen de hablar con ellos o de observarles. A veces basta con mirar el propio trabajo del museo desde una postura crítica. Un ejemplo es el trabajo desarrollado por Beverly Serrell y un grupo de profesionales en el área de Chicago, estructurado en el Marco de los Jueces de Excelencia. Se pueden consultar las generalidades aquí.

5. La línea participativa.- Vivimos en sociedades que cada vez más exigen una participación activa y buscan no quedar al margen en decisiones que son tomadas por otros. El mundo de la cultura no es ajeno, y los museos tampoco lo son. A partir de los años sesenta, las voces de los visitantes comenzaron a estar presentes en las exposiciones de museos. Kathleen McLean y Wendy Pollock brindan varios ejemplos de ello en el libro Visitor Voices in Museum Exhibitions [3]. Por su parte, Nina Simon ilustra el tema de la participación en los museos la publicación The participatory Museum.

6. Estudios sobre los públicos de museo.- Al fin llegamos a la estrategia en la que primero se piensa cuando los museos quieren conocer a sus públicos o evaluar sus estrategias. La llamada investigación de públicos o de visitantes, un área de estudio sistemática, que de acuerdo con Eilean Hooper-Greenhill, es un término sombrilla que agrupa a todo tipo de investigación y evaluación que involucre a los museos, y sus públicos actuales, potenciales o virtuales [5].  En ésta se puede incluir a la investigación básica, la evaluación de exposiciones, programas y otras estrategias de comunicación, el análisis de datos secundarios, los diagnósticos o los monitoreos.

7. Formación y desarrollo de públicos.- La investigadora Ana Rosas Mantecón han señalado que “el rol de público es producto no sólo de una oferta cultural que convoca” [4], es decir, los públicos no nacen automáticamente por una nueva oferta que se abre, sino a través de un trabajo de formación y desarrollo en el que múltiples barreras y decisiones propias se interponen entre los públicos potenciales y las ofertas culturales. Cuando los museos conocen a sus visitantes, por exclusión pueden saber quiénes son los que no asisten y tomar acciones de forma estratégica que les permitan un rango más amplio y diverso de acción.

Como vemos, en un abanico de siete alternativas algo podrán hacer los museos de todo tamaño para impulsar un pensamiento centrado en sus públicos.

[1] Schubert, Karsten. 2009. The Curator’s Egg: The Evolution of the Museum Concept from the French Revolution to the Present Day. Londres: Ridinghouse.

[2] Weil, Stephen E. 1999. “From Being ‘About’ Something to Being ‘For’ Somebody: The Ongoing Transformation of the American Museums.” America’s Museums / Maxwell L.

[3] McLean, Kathleen, and Wendy Pollock. 2007. Visitor Voices in Museum Exhibitions. First Thus edition. Washington, DC: Association of Science-Technology Centers Inc.

[4] Rosas Mantecón, Ana. 2017. “Públicos: historia y contemporaneidad.” En Apuntes Para Pasar de La Teoría a La Práctica, II. p. 27 . Leticia Pérez Castellanos (coord.) Estudios sobre públicos y museos. México, D.F.: ENCRyM/INAH.

[5] Hooper-Greenhill, Eilean. 2006. “Studying Visitors.” In A Companion to Museum Studies, edited by Sharon Macdonald, 363–76. Londres: Blackwell Publishing.

 

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Museos dispuestos a aprender

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMucho se habla acerca de que los museos son instituciones que ofrecen oportunidades de aprendizaje a sus visitantes. No sólo a los escolares que asisten llevados en caravana  u obligados por una tarea, sino a todos y cada uno de nosotros. Se trata del ámbito denominado aprendizaje informal o aprendizaje a lo largo de la vida.

Todos podemos seguir aprendiendo durante todas las etapas de nuestra vida. Lo hacemos aunque no nos demos cuenta, más allá de cualquier escuela, universidad o curso. Pero, no son pocos los museos que se auto proponen como un espacio idóneo para ello. En otra oportunidad podría escribir acerca de cómo se define este tipo de aprendizaje y cuáles son sus formatos y variedades, pero hoy quiero plantear la pregunta ¿Están los museos dispuestos a aprender?

Ser un lugar para el aprendizaje no sólo implica proveer oportunidades para que alguien más lo haga, sino también ser un lugar, un espacio, en donde esta actitud se promueve al interior de la institución, con sus prácticas y con su personal. Un ámbito en los museos se aboca abiertamente a ello: la investigación.

Ésta es una de las funciones que por definición llevan a cabo -y no todos los denominados museos lo hacen-. Se trata del estudio de sus colecciones, de lo que conforma el patrimonio que custodian y exhiben o bien de sus temáticas -como en los centros de ciencia en donde no necesariamente se exhiben objetos-. Pero existen muchas más oportunidades para ser un espacio abierto a la crítica, la reflexión y el aprendizaje.

Uno de estos aspectos es el del conocimiento que pueden y deben tener acerca de sus públicos y visitantes [1], ya que los museos no sólo trabajan en la preservación y resguardo del patrimonio, la memoria o la identidad, también lo exhiben, comunican e interpretan. Lograr ser verdaderos recursos para el aprendizaje y el disfrute, significa también conocer a sus interlocutores. El área de los estudios de públicos o de visitantes provee herramientas para ello [2].

Otro aspecto es el del análisis y constante reflexión sobre sus políticas, objetivos y prácticas. Aquí encontraremos todo lo que los museos se proponen hacer, lo que escriben y planean, pero también lo que ejecutan, sus actividades diarias, las exposiciones que ofrecen, los resultados alcanzados.

¿Existen ejemplos a los que referirse? ¿Hay por ahí museos realmente dispuestos a aprender? Para mí un buen ejemplo es la Oficina de Políticas y Análisis del Instituo Smithsoniano en Estados Unidos. En su página web se identifican como una unidad interna para investigación, planeación, análisis de políticas, evaluación y consultoría relacionadas con la administración,  los programas y los servicios de su dirección central, sus unidades y oficinas. Recordemos que el Instituo Smithsoniano agrupa diecinueve museos y un zoológico nacional.

A través de esta oficina proveen servicios a dichos museos para llevar a cabo investigaciones que de otra manera no les sería posible conducir. Sus reportes abarcan temas relativos a: gobernanza, administración, finanzas, planeación de programas y evaluación y estudios de públicos [3]. Un clavado en estos reportes nos muestra una disposición abierta al aprendizaje, al análisis y a la autocrítica, aspectos de gran relevancia, necesarios en las instituciones que buscan fomentar el aprendizaje.

[1] Para leer más sobre las distinciones conceptuales entre públicos y visitantes, recomiendo la introducción que escribí al Volumen II de la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[2] Sobre los estudios sobre los públicos de los museos, su definición, escalas y ámbitos de aplicación recomiendo el artículo sobre el tema en el Volumen I e la serie Estudios sobre Públicos y Museos. 

[3] Destaca especialmente la investigación de largo plazo realizada en los museos de este instituto que derivó en el modelo de preferencias de la experiencie llamado IPOP. En la entrada titulada “Modelo IPOP: ¿Qué interesa a los visitantes en su experiencia por el museo?” puedes encontrar una síntesis en español.